Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Música

Siguen los descubrimientos

Por Teobaldos - Jueves, 7 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

48 Semana de Música Antigua de Estella-Lizarra. concierto de los Solistas de la Orquesta Barroca de Sevilla

Programa: obras de Darío Castello, Bartolomé de Selma y Salaverde, F. Correa de Arauxo, Johann Rosenmüller, H. Ignaz Franz Biber, y J. H. Schmelzer. Lugar: Iglesia de San Miguel. Fecha: 4 de septiembre de 2017. Público: llenos los bancos centrales (12 euros).

últimamente escuchamos más, a la Orquesta Barroca de Sevilla con reducción de sus elementos. Pero, siempre, con una muy alta calidad, y, lo que es mejor, con sentido de conjunto y sonido propio. Con el programa presentado, seguimos con los descubrimientos de los nuevos repertorios que, este año, nos viene proponiendo la Semana de Música Antigua de Estella. Música en tiempos de Murillo, han titulado la función. Y, si la pintura del sevillano es amable y luminosa, con sus revoloteos de ángeles y mantos azul purísima;la música ofrecida, no lo es menos. Son solo siete solistas, pero el efecto de plenitud orquestal se logra: y es que han acertado en consolidar un bajo continuo, una sección grave del conjunto, que da un empaque y un poderío al resultado final, magnífico;y sobre ese andamiaje, manejado magistralmente por la chelista, el contrabajo, el clave y el órgano positivo;los dos violines y las violas -brazo y gamba- lucen en todo su esplendor, con un violinista concertino, Alexis Aguado, que hizo diabluras en adornos y dobles cuerdas -(eso sí, a mi juicio, un poco exagerado de gesto)-. La cuerda pulsada del laúd, aclara, con detalle, el timbre global. Sonido propio, que es distinto a cualquier otro de otros conjuntos de cámara;resultante de tocar, mucho tiempo ya, juntos, con un mismo criterio, con una extraordinaria libertad, pero dentro de un estudiado fraseo. No tienen miedo a que la materia -o sea, la cuerda en sus múltiples asentamientos instrumentales- se exprese, incluso, con ese punto de aspereza que requiere algunas obras, por ejemplo La escuela de esgrima de Schmelzer, donde el movimiento agresivo del espadachín es excelentemente descrito;con la capacidad, además, de un maleable cambio brusco hacia la calma. Estos contrastes -magníficos toda la tarde- se hicieron también muy patentes en la sonata de Rosenmüller, con sus cortos, cambiantes y precisos andares por el grave, allegro, adagio, presto…

La Canzon de Selma y Salaverde es espectacular en el diálogo arrebatador entre el violín y el violonchelo (excelente, como siempre, Mercedes Ruiz), y contraste con el pasaje calmado. En la Susana Passeggiata, del mismo autor, se luce Ventura Rico con la viola de gamba (normalmente toca el contrabajo), con una digitación endiablada (a lo Paco de Lucía, para entendernos);al compartir pentagramas con la sección grave del conjunto, queda un poco embarullada por la acústica. Alejandro Casal nos ofrece un Correa de Arauxo(Cantollano de la Inmaculada) al órgano positivo, diáfano, con ese punto de soplido del instrumento, muy humano. La sonata de La Anunciación de Biber es una delicia en el revoloteo del ángel, (dobles cuerdas en violín). Y el Lamento de Schmelzer es sobrecogedor en los pasajes quietos de toda la sección grave, y donde, de nuevo los violines pasan a la danza con una soltura admirable. Leo Rossi al violín, Kepa Artetxe a la viola, y J. Carlos de Mulder al laúd, completan ese magnífico sonido de conjunto. Muy agradable todo. De propina, una pavana.

Herramientas de Contenido