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50 temporadas

Joseja Zamarbide - Jueves, 7 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

No puede considerarse como habitual un sábado que llegas a casa cargado de inmemorables recuerdos, cientos de vivencias y múltiples emociones, dubitativo por saber cuál ha sido la mejor instantánea del día, cuando la que realmente te falta es la imagen de aquella primera vez que, agarrado de la mano de mi padre, traspasé en 1970 la puerta número 2 del estadio del Sadar, año en el que celebraba su segunda temporada de rodaje. De imborrable tildaré mi recuerdo en el que pregunté, con cierta inocencia propia de un chaval de 5 años, ¿quienes son los de Osasuna?, en aquel primer minuto, trasformando el último en emoción por seguir recordando aquel grato momento.

De los anhelos a los recuerdos, de todos aquellos nuestros ídolos que pisaron el rectángulo y contagiamos nuestro sentir por algo tan nuestro. De la Tercera a la liga de las estrellas, a la UEFA, la entrada en la Champions. Del marcador simultáneo al luminoso. De aquel olor a Farias entre gritos de “Hay coñac, pacharán, puros, pipas, chicles”, a la ley seca. De la escasa visualización que hacía Chiquilín a los partidos, a los videomarcadores. De jornadas de horarios unificados a jornadas de cuatro días, tardes de transistor que pasan a ser de Internet, y de la austeridad en la vestimenta al color rojo que tiene hoy en día la grada, una grada que siempre ha transmitido su aliento, su pasión, su calor, destacando la evolución del ambiente varonil al unisex gracias a la integración de la mujer en el mundo de fútbol.

Así era el Sadar, así es en nuestros días un estadio que ha sabido poner color a la lluvia y en el que en este último partido no pudimos acudir todos los que somos, pero si éramos todos los que estuvimos, aquellos que creemos que “el verdadero triunfo no está en vencer siempre, sino en que nunca debemos desistir”.

Ahora me encuentro en casa un tanto decepcionado ante la frialdad de la celebración colectiva, pero han trascurrido 50 años e intento no anclarme en el pasado, pero sí recordar de dónde vengo, reflexionando lo que posiblemente haréis muchos de vosotros cuando celebréis el 75 aniversario o bien del centenario, certificando vuestra verdadera pasión no solo ante este club, sino el verdadero significado y lo que representa este viejo estadio para los que fueron, para los que somos, para los que serán, y que lo vivamos siempre como algo nuestro, más como un entretenimiento y no como una religión.

Hoy es el día que sigo con esa costumbre tan mía que jamás pienso modificar como es la de seguir entrando por la misma puerta número 2, ahora ya sin acompañamiento, pero con una gran recopilación de recuerdos que propicia ser el encuentro mas disputado que llevo en el corazón. Por muchos años y que lo celebremos contigo. Felicidades Sadar. Urte askotan eta ospatu zurekin. Zorionak Sadar.

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