Mariano Peña actor

“Ya es hora de atreverse con la religión, no pasa nada, por ello no tiramos ídolos por el suelo”

El Gayarre acoge hoy y mañana sendas funciones de ‘Obra de Dios’, dirigida por Tamzin Townsend y protagonizada por Mariano Peña (20.30 horas;8, 17 y 24 euros)

Fernando F. Garayoa - Viernes, 8 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Mariano Peña, ejerciendo de Dios.

Mariano Peña, ejerciendo de Dios. (Foto: cedida)

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Mariano Peña, ejerciendo de Dios.

pamplona- Se ríe con una inteligencia que desborda. Versátil, casi camaleónico, Mariano peña deja atrás sus papeles icónicos para convertirse en Dios Todopoderoso.

Aunque esta es una obra protagonizada por Dios y sus arcángeles, seamos realistas, ¿dónde queda el pobre demonio, ese diablo que todos llevamos dentro... o fuera?

-El demonio, dicen las malas lenguas, está en nosotros mismos. En esta obra se habla de Dios, aunque parezca increíble poder hacerlo sin mencionar al demonio, pero aquí se consigue. Simplemente se trata de reírnos un poco, en el buen sentido y con todo el respeto del mundo, dicho sea de paso, de ese Dios de la Biblia que nos han pintado tan severo, ese señor de túnica y barba blanca. Nosotros presentamos a un Dios más cercano, más terrenal que divino, más dicharachero, más cotidiano... Y, para empezar, comienza, valga la redundancia, reconociendo sus errores, y un Dios que reconoce sus errores no es el marketing más adecuado pero sí creo que es el más acertado. Eso es algo que le honra.

Una obra con Dios como protagonista, en un presente hipersensibilizado, con la risa como compañera de viaje, ¿es la mejor medicina para aprender que no tenemos que cogérnosla con papel de fumar, que reírse de todo o casi todo sin ofender es sano y necesario?

-Es realmente justo y necesario, parafraseando una frase del ritual de la misa (risas). El humor es la mejor medicina, lo cura todo;y el humor con respeto, más. Ya es hora de atreverse con la religión, no pasa nada y por ello no desmitificamos nada ni entramos como un elefante en una cacharrería, rompiéndolo y destrozándolo todo y tirando al suelo ídolos;para nada. Lo que pasa es que hay que reírse de los típicos tópicos. No pasa nada por decir que los andaluces somos simpáticos, ¡es que lo somos! Y que el catalán es más seco, ¡es que es verdad! Pero no pasa nada siempre que se haga, repito, desde el respeto. Es de inteligente y de sabios reírse de tus propios defectillos o de tus tópicos.

Partiendo de la premisa de que Dios elige un teatro como escenario para regresar a la tierra, como sucede en esta obra, no se me ocurre mejor manera de legitimar al propio teatro, reivindicarlo como el espejo en que mirarnos, poder reírnos, evolucionar, crecer y reflexionar.

-El teatro surgió para reinvindicar, para analizar, hacer pensar y mentalizar a la gente. Yo creo que, una vez más, el teatro cumple su misión. Con esto no quiero decir a la gente que no se va a reír viendo esta obra, ¡sí se va a reír! Y de hecho esperamos que se ría, pero también que piense desde el humor inteligente. Creo que es una función que hace pensar, meditar y que plantea esas preguntas típicas que nos hemos hecho desde pequeños: ¿Qué pasó con el diluvio? ¿Cómo fue lo de Adán y Eva? ¿Dónde está el mono y el hombre prehistórico? Todas esas dudas las resolvemos siempre en clave de humor respetuoso e inteligente.

Encarnar a Dios da mucho juego, ¿cómo se siente siendo el Todopoderoso?

-Pues eso, todopoderoso y divino (risas). Quiero decir, bromas aparte, evidentemente, para mí, fue un orgullo que Tamzin Townsend, directora que yo ya admiraba por su trabajo y trayectoria, me dijera que había caído un texto en sus manos y que, desde que lo había leído, había pensado en mí, cosa que yo le agradezco enormemente. Así que nos pusimos en marcha, hicimos una adaptación, en la que yo quise meter mano;y ella me lo permitió, junto a Chema Calderón, que es uno de mis arcángeles, por cierto. El resultado es una adaptación más nuestra, un humor más ibérico, no tan americano... Es un reto, pero he de confesar que juego con ventaja porque el Santísimo, el Altísimo, lo que hace es servirse de un mortal, porque él no tiene rostro ni figura, para comunicarse con el respetable. Así que juego con ventaja, porque abduce a Mariano Peña, alguien a quien creo que conozco un poco (risas).

Este es un espectáculo que nace de Twitter, si esto se lo contamos a alguien hace diez años pensaría que hablamos de ciencia ficción, pero no hay nada más real que ese mundo virtual que vivimos, ¿eso es bueno, malo o gris?

-Es la realidad. El otro día me mandaron una broma por WhatsApp, un cartel de un bar que decía: “No tenemos wifi, hablen entre ustedes” (risas). Me pareció maravilloso. Evidentemente vivimos en un mundo pegado a la pantalla, un mundo virtual en el que hasta nos comen el terreno a los actores, ya que hay muchísimos muñequitos animados que hacen nuestro papel. Es peligroso, pero también hay que reírse de eso, pasárselo bien y vivir la realidad.

De Jim Parsons, protagonista de la versión estadounidense de esta obra, a Mariano Peña, de Big Bang Theory a Aidao Allí abajo, ¿todavía siente que tiene que luchar al salir al escenario contra el hándicap de borrar del imaginario popular a Mauricio Colmenero o Benito Benjumea?

-Pues mira, sí. Mauricio está ahí. Lo he dicho muchas veces y lo quiero aclarar porque se malinterpreta en demasiadas ocasiones. Yo no puedo renegar de este personaje que tanto bueno me ha dado en todos los aspectos, hasta un Ondas. Me parece maravilloso. Estoy orgulloso de él;y como no tengo abuela, me da igual, pero pasará a la historia. Es verdad, Mauricio está en la calle a pesar de ser un personaje tan políticamente incorrecto que tenía todas la papeletas para ganarse la antipatía popular y se ha ganado todo lo contrario: el cariño, el reconocimiento y la admiración, tanto de la calle como de la profesión. Eso yo no lo puedo olvidar. Irá siempre conmigo. Sí es cierto que me apetece cambiar de palo, hacer otras cosas, aunque sé que la sombra de Mauricio es alargada. Lo que la gente tiene que entender es que detrás de ese personaje hay un actor que le da forma, vida, cuerpo y voz, pero que también está abierto a otros personajes. Lo digo porque a veces te ven por la calle y no dicen tu nombre sino Mauricio. Por lo demás, encantado y orgulloso.

Si hubiera una moraleja en esta obra, ¿sería que debemos creer en nosotros mismos antes que en cualquier deidad?

-Evidentemente, ese es el punto final y su moraleja: creerás en ti mismo. No quería adelantarlo pero ya lo has hecho tú (risas), es el último de los diez nuevos mandamientos.

las claves

la ‘obra’

Twitter. ‘Obra de Dios’ es una adaptación que David Jaberbaum realizó sobre una serie de tuits de su cuenta ‘@thetweetOfGod’. Fue estrenada en Broadway con Jim Parsons como protagonista. Chema Rodríguez-Calderón, Bernabé Fernández acompaña a Mariano Peña en esta versión.