Zugarramurdi mantiene vivo el ‘Ahate Jokoa’

La antiquísima tradición se conserva como hace siglos en los municipios del territorio Xareta

Viernes, 8 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El saratarra Mikel Laborde con la txapela de ganador y sus compañeros.

El saratarra Mikel Laborde con la txapela de ganador y sus compañeros. (Foto: Iñigo Imaz)

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El saratarra Mikel Laborde con la txapela de ganador y sus compañeros.

zugarramurdi- Hay ocasiones en las que no se sabe a ciencia cierta si es el jinete o el caballo el que ha ganado una competición. Eso mismo podríamos pensar en el caso de los ahate jokoa(juego del pato) de Xareta y es que, una vez más, el caballo Gartxot guió a su jinete al éxito. Esta vez, el saratarra Mikel Laborde cabalgó a lomos del caballo propiedad de Mikelenborda, la histórica venta urdazubiarra, alzándose con la txapela del campeonato.

A recordar que Gartxot fue protagonista en mayo pasado, al llevar al éxito a su jinete en la recuperada fiesta de Urdazubi-Urdax. El juego se celebró en un prado del paraje de Azketa, aunque todo hacía pensar que la fiesta se suspendería por la anunciada ausencia de los participantes que habían confirmado su participación, pero al final, el capitán Juan Luis Olhagaray, de Zugarramurdi pero ahora residente en el barrio Alkerdi de Urdazubi-Urdax, y. Raquel Garnika, vecina de Baztán muy vinculada a Urdazubi-Urdax, lograron salvar una vez más la tradicional fiesta, reclutando a última hora a un pamplonica, una urdazubiarra y dos saratarras.

El juego se inició con desfile del capitán y los 5 participantes, que acompañados de la charanga Kuxkuxtu, salieron de Azketa por el camino de las cuevas de Sara, rodeando en dirección a Zugarramurdi. La llegada a la plaza generó la lógica expectación y se cumplió el objetivo de “reunir a la gente que sigue a la comitiva hasta el lugar del juego”, en palabras de Olhagaray. Este joven de 26 años lleva cuatro de capitán, aunque antes concursó otros dos años.

Los patos muertos, colgados de una cuerda fueron doce y de la habilidad de los jinetes depende no prolongar demasiado el concurso. Es función del capitán calcular la altura a la que se cuelgan y antes de dar paso a los jinetes, comprueba que todo está en orden y con su espada le da un toque al pato. Esta vez sólo han sido diez los patos colgados y cinco los jinetes participantes (3 mujeres y 2 hombres). - Imaz