A la contra

Otoño anticipado

Por Jorge Nagore - Sábado, 9 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

ya están aquí. No, los anuncios de Navidad aún no, esos a mediados de octubre. Me refiero a los de las defensas. Ya saben, las del organismo. En cuanto comienza septiembre, arrancan los colegios y se atisba el otoño, que entró el 31 de agosto a machetazo limpio y parece que para quedarse, las televisiones se llenan de “proteja usted su cuerpo de los resfriados”, “¿decaído, apático? Pruebe usted nuestro nuevo combinado de vitaminas” y “la mejor manera de afrontar la llegada del frío es fortalecer nuestro estado de ánimo. ¿Y cómo?”. Van apareciendo poco a poco, tímidamente y para cuando quieres darte cuenta son una plaga, puedes pasarte 10 minutos viendo anuncios y en absolutamente todos te ofrecen un nuevo compuesto con el que el bajón otoñal, los catarros, el moqueo y el desánimo por el descenso de las temperaturas y de las horas de luz son una juerga. De hecho, llegas a la conclusión de que si estás acatarrado es porque te da la puta gana, porque eres un huevazos. Y eso si nos limitamos a la televisión, porque en Internet, especialmente en Facebook, el personal cuelga cada 10 o 15 minutos algún remedio nuevo, mágico -natural, claro, del tipo lijar un poco de regaliz de palo con una broca dentada hecha de boj y echarle un poco de zumo de enebro y cocer y te lo esnifas- y, lógicamente, ineludible. Porque ésa es la característica común a todo lo que se nos ofrece en la sociedad hoy en día: es ineludible tomarlo o utilizarlo, si no lo haces estás haciendo el idiota, no digas que no te lo avisamos, vas a palmar rápido si no sacas tu culo del sofá y adquieres esto ya, aprovecha antes de que el coreano lance el pepino y nos vayamos todos al Valle de Josafat a ritmo de reggaetón y trap -igual nos haría un favor y todo el coreano-. No sé, yo de estas modas paso, que a mis catarros les cojo cariño. Llevan toda la vida conmigo. Se ve que toman más vitaminas que yo.