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La situación no es alarmante

Navarra encadena tres veranos con reservas de agua por debajo del 40%

La cantidad embalsada, que suma 350 hectómetros cúbicos (36%), es similar a las cifras de 2016 y 2015
La situación no es alarmante, pero el consumo y el aporte al Ebro han reducido un tercio lo almacenado

Ainhoa Bravo / Javier Bergasa - Sábado, 9 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Estado que presentaba el embalse de Itoiz a finales de agosto.

Estado que presentaba el embalse de Itoiz a finales de agosto. (Javier Bergasa)

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  • Estado que presentaba el embalse de Itoiz a finales de agosto.

Pamplona- A pesar de que la lluvia fue protagonista durante la última semana de agosto en toda la Comunidad Foral, el verano ha sido, por lo general, una estación seca que no ha contribuido a llenar el almacén de agua de los pantanos navarros, que ya partía de una situación precaria antes del estío. Ahora, la falta de precipitaciones regulares durante los meses de verano, con un mes de agosto especialmente pobre, ha hecho que los ríos hayan menguado su caudal y que los embalses más importantes de Navarra, como Yesa, Eugi, Itoiz y Alloz, hayan sufrido una merma considerable en sus reservas, no solo motivada por el agua destinada al consumo humano, sino también por las aportaciones al Ebro para que este lleve la suficiente cantidad de agua con la que hidrate las grandes superficies de cultivo que abarca en la Ribera.

Los datos que ofrece la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) acerca de la cantidad de agua embalsada a principios de septiembre indican una reserva muy similar, incluso ligeramente menor a la del año pasado, que vivió uno de los meses de agosto más seco desde hacía décadas, y también muy parecida a la de 2015. A principios de septiembre de 2016 el nivel de los embalses se encontraba al 33,81% de su capacidad y este año, a principios de septiembre, al 36%, con 350 hectómetros cúbicos repletos de los 971 que puede guardar Navarra en Yesa, Itoiz, Eugi, Alloz, Irabia, Mairaga y Urdalur. Los expertos afirman que, de todas formas, la situación “no es tan alarmante” ni tan crítica como por ejemplo, la vivida en el año 2009, cuando los niveles estaban al 26%. Al igual que el año pasado, de todos los embalses navarros, el peor parado es el de Itoiz. En 2016 tan solo ocupaba el 26% de su capacidad total y este año, el 31,6%.

El descenso en el almacenamiento de agua ha sido notable durante el verano, época en la que se ha perdido un tercio de las reservas. Por un lado, el embalse de Yesa ha tenido una bajada de más de 86 hectómetros cúbicos desde el 30 de julio, en el que alcanzó los 249, hasta el 3 de este mes de septiembre que marcaba los 163,3 hm3. El volumen medio de agua embalsada en Yesa en 2016 fue de 61,51%. En agosto del año pasado Yesa se encontraba al 39% de su capacidad, una situación muy similar a la de este año a finales de agosto, con un 36,46%.

A finales de julio el volumen de Alloz llegaba al 63,6% del total. Sin embargo, ha comenzado septiembre y guarda el 42,4% de toda su capacidad. Eugi, otro de los pantanos más importantes y con especial incidencia en la capital, presentaba un balance más favorable debido a un descenso mucho más atenuado del agua embalsada. Actualmente se encuentra al 62% de su volumen, con 12,7 hm3. Por último, el embalse de Itoiz se ha reducido en agosto un 21% con respecto a junio. El mes anterior el volumen del embalse estaba en el 53,03% y ahora mismo se encuentra en tan solo el 31% del total de su capacidad, con 132 hectómetros cúbicos. Hay que tener en cuenta que en Itoiz se están acometiendo las obras del dique de cola que obligan a que el embalse deba situarse a una cota apropiada para no perjudicar el desarrollo de las mismas y que a su vez, de allí se está tomando agua de boca para la capital.

Si bien las cifras podrían mostrar un estado coyuntural de las reservas de agua, tampoco especialmente alarmante y menos si se compara con otras zonas del Estado, lo que también evidencian los números es que la situación es mucho más estable de lo que se pueda pensar, lo que no deja de ser preocupante. Así, que este sea el tercer año en el que Navarra está a punto de salir del verano con su cubeta de agua por debajo del 40% de su capacidad es un dato que habla de una circunstancia estacionaria, sin que sea el mayor descenso de reservas experimentado en la Comunidad Foral, que en 2009 y 2002 ha estado muy por debajo, con valores del 26%.

Gravedad en el EbroA pesar de no tratarse de una situación demasiado alarmante, sí que se ha producido una bajada importante en cuanto a su capacidad. Por ello, el Gobierno foral reiteró el pasado 28 de agosto al Estado la solicitud de inclusión del tramo navarro de la cuenca del Ebro dentro de las medidas urgentes para la sequía y pidió información sobre las previsiones de dotación de agua de riego para las 40.000 hectáreas navarras de regadío que dependen del río Ebro. Ayer mismo, el Estado reconoció la gravedad de la situación que atraviesan los regadíos navarros de la Cuenca del Ebro, aunque el Gobierno foral lamentó que no se haya atendido su petición y anunció que insistirá ante el Estado para que el tramo navarro sea incluido dentro de las medidas urgentes que permitan paliar la escasez de agua. Según indicó el Ministerio, en caso de “persistir la situación de escasez global de la cuenca y alcanzarse la situación de alerta durante varios meses consecutivos, será el momento de poner en marcha medidas excepcionales, debiendo adaptarse para el global de la cuenca y no solo para sistemas concretos”.


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