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La mejor Despedida

ANGLIRu Contador cierra con brillantez su carrera y Froome rubrica su éxito en la general

Carlos de Torres - Domingo, 10 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Alberto Contador celebra su triunfo en la cima del Angliru.

Alberto Contador celebra su triunfo en la cima del Angliru. (Foto: Javier Lizón)

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  • Alberto Contador celebra su triunfo en la cima del Angliru.

Angliru (Asturias)- Alberto Contador (Trek) fue el héroe del Angliru con su segunda victoria en la mítica cima asturiana, punto final de la penúltima etapa de la Vuelta, en una etapa en la que el británico Chris Froome (Sky) se proclamó virtual vencedor de la ronda española y el ruso Ilnur Zakarin (Katusha) arrebató el tercer escalón del podio al holandés Wilco Keldermann.

Lágrimas de emoción de Contador. Se retira hoy y lo hará con la victoria en la cima del Angliru. “Te imaginas mil despedidas, pero ninguna como ésta”. Conquistó el puerto español más temido por segunda vez, en solitario, a lo grande, disparando por última vez. Un tiro a la historia.

Se quedó sin podio finalmente, pero esta victoria, la sexta en la Vuelta a sus 34 años, marcará para siempre al único español que ha ganado las tres grandes (dos Tours, dos Giros y tres Vueltas). Le siguieron en la meta, a 17 segundos, el belga Wouter Poels y su jefe Chris Froome (Sky), con la sonrisa del ganador final. Por fin, al sexto intento, el británico entrará de rojo en Madrid. Honor al cuádruple vencedor del Tour.

En la lucha por el podio Zakarin le birló el tercer puesto al holandés Kelderman, mientras que Vincenzo Nibali guardó el segundo. Estarán hoy junto a Froome en el podio final.

‘El Infierno del Norte’El de ayer no era un día cualquiera. Era el día del Angliru, el de la consagración de Froome en la Vuelta, el de la despedida de Contador en su última etapa de verdadera competición. También de la batalla por ser el séptimo conquistador de El Infierno del Norte del ciclismo español. Muchos alicientes para una jornada corta, pero explosiva.

Una cita para un nombre ilustre, como se vio desde el principio, pues la fuga que se formó al poco de salir de Corvera no pasó nunca del minuto y medio. Así lo ordenó Contador, y así lo compartió el Astana de Superman López, otro aspirante al Angliru, al que sería su triplete tras conquistar Calar Alto y Sierra Nevada.

La emoción fue por fases. Para empezar, la Cobertoria, donde el Bahrein de Nibali, otro aspirante a la gloria, tiró en cabeza a 1:25 del grupo.

Después, El Cordal, donde el colombiano Pantano, hombre de Contador, marcó el ritmo en el grupo principal, una marcha suficiente para descolgar a Fabio Aru, Zakarin y López. La escapada languidecía con Bardet, los hermanos Adan y Simon Yatesy Marc Soler, quien coronó la cima, como últimos rebeldes.

El descenso del Cordal, siempre peligroso, puso al pelotón de favoritos en fila india. Guerra de nervios. Soler, por delante, y Nibali y De la Cruz por detrás se fueron al suelo. La peor parte para el ciclista del Quick Step.

Con Marczynski escapado con 1:40 minutos de renta, por detrás arrancó Contador acompañado de Pantano y Enric Mas. Era el inicio del Angliru, el ogro de la Vuelta, con sus 12.5 kilómetros al 9,8% y rampas del 23,5%. El puerto más duro de Europa junto al Zoncolan italiano.

A 8 kilómetros de la meta, Contador rebasó a Marczynski acompañado por Simon Yates, Soler y Bardet, supervivientes de la fuga inicial. En la Cuesta Les Cabanes, al 18%, a 6 de meta, de nuevo tensó Contador. Aguantó Soler, claudicaron los demás. Preludio de otro hachazo del pinteño, quien se esfumó a 5,4 de la cima.

Froome y compañía, a un minuto. El podio a 1:17. Buena perspectiva para Contador, con 1.22 de ventaja a 3,7 kilómetros de meta, a punto de llegar a la pared de la Cueñe les Cabres.

Faltaba el remate. Contador se iba quedando sin fuerzas, se despedía de llegar al podio (al final le han faltado 20 segundos) y ya solo pensaba en la etapa. Froome se iba con su compañero Poels para certificar el triunfo en la general y el resto subía como podía.

Contador ganó y, emocionado, disparó con la mano por última vez. Se retira con una hazaña, a lo grande. Poco después, Froome llegaba, pese a la paliza, con la amplia sonrisa del vencedor final.

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