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Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Un enorme sacrificio

Por Daniel Burgui Iguzkiza - Domingo, 10 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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¿Y por qué ahora este reportaje? Pues porque desde que se fundó este periódico y salió su primer número el 8 de abril de 1994 hasta hoy nunca antes habíamos celebrado ni escrito sobre la fiesta del Sacrificio, la pascua musulmana, en Navarra. Hace mucho tiempo que deseábamos compartir esta fecha, que es familiar, divertida, solemne, ajetreada y espiritual en el calendario de más de 24.000 navarras y navarros. Y porque lo que hoy publicamos como extraordinario debería haber sido normal y ordinario hace tiempo en una sociedad como la nuestra: diversa, multicultural, de identidades mestizas y cruzadas. Así que aunque quizás llegamos muy tarde, es precisamente ahora el momento idóneo. Ahora que una vez más la comunidad islámica -que no dejan de ser navarros/as con sus inquietudes y preocupaciones diarias- cargan de nuevo la enorme losa de ser azuzados por generalidades, estereotipos y prejuicios por culpa del mal que causan unos pocos: los fanáticos. Y precisamente nosotros, las navarras y navarros, que hemos sufrido durante décadas en nuestras carnes la abominable miseria de la violencia terrorista, deberíamos ser los más compresivos con lo cansado y extenuante que es ser víctima del terrorismo y a la vez cargar con la injusta sospecha de ser cómplice por el mero hecho de compartir una lengua, una cultura, un proyecto o una religión con los que siembran el horror. El enorme sacrificio que supone. La impotencia y la rabia. Durante años, nosotros hemos sufrido desde dentro no solo la lacra de vivir entre violentos sino que desde fuera todo lo vasco se relacionase con la violencia.

Por eso escribimos esto ahora, pero también porque el periodismo adolece cada vez más de un mal terrible: gastamos páginas y papel en hablar sobre gente, colectivos y personas pero SIN hablar con ellos. Con nuestra apabullante nadería perpetuamos clichés e ideas que se desmotarían y descuajeringarían rápido con una dosis de cotidianeidad. Tal y como nos lo han demostrado las gentes de Villafranca, un pueblo que vive con paz y alegría lo mismo el Eid al Adha, el Euskararen eguna o Santa Eufemia. El escritor John Berger decía que “el secreto del impulso narrativo de los pobres yace en la convicción de que contar historias permite que se escuchen en algún otro lugar donde alguien, o tal vez una legión de personas, entiendan mejor que el narrador o los protagonistas lo que la vida significa”. Y por eso nuestra determinación de contar todo esto así con un relato. Porque esta sencilla historia es nuestra excusa para conocernos, comer, rezar, reír, abrazarnos y amar juntos. Algunos dirán que es “buenismo”. En fin, son gente que no aprecia lo importante de celebrar la vida;que es, en realidad, el mejor homenaje que podemos hacer a los que se sacrificaron por nosotros y ya no están. ¡Eid Mubarak! Jai zoriontsuak! ¡Felices fiestas!