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Reparación y memoria contra el olvido en Oteiza

emoción en el homenaje a los 34 asesinados en la localidad tras las sacas de la cárcel de estella de septiembre de 1936

Un reportaje y fotografías de Maite González - Domingo, 10 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Celia Francés, Mª Luz Sádaba y Miguel Lara, hijas y biznieto de tres de los asesinados, colocaron flores ante el monolito.

Celia Francés, Mª Luz Sádaba y Miguel Lara, hijas y biznieto de tres de los asesinados, colocaron flores ante el monolito.

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  • Celia Francés, Mª Luz Sádaba y Miguel Lara, hijas y biznieto de tres de los asesinados, colocaron flores ante el monolito.
  • Los familiares depositaron tantos claveles como víctimas.
  • La casa de cultura de Oteiza se llenó de público.

Oteiza reparó ayer una página negra de su historia con el reconocimiento y homenaje a las 34 personas que fueron asesinadas y enterradas en tres fosas comunes del término oteizano de Ingarisun tras las sacas de la cárcel de Estella en septiembre de 1936. La emoción, el recuerdo y la memoria fueron protagonistas de un acto al que asistieron familiares de los asesinados llegados de distintos puntos de la geografía. El Ayuntamiento de Oteiza organizó este acto de reparación.

El programa se inició en el parque Idoya, donde se ha colocado un monolito. Maura Rodrigo, una de las familiares, descubrió la placa que incluye los nombres de los asesinados. Después, Mª Luz Sádaba y Celia Francés, de 85 y 90 años, de Andosilla, hijas de dos de los fusilados en Oteiza, y Gloria Jaurrieta, sobrina de uno de los oteizanos asesinados fuera de la localidad, fueron las encargadas de depositar flores a los pies del monolito. Los dantzaris Ekhiotz Prieto y Ainara Arabaolaza, acompañados por el txistulari José Luis Aznárez, interpretaron un aurresku.

El acto se trasladó después a la casa de cultura, donde Miguel Lara, biznieto de uno de los asesinados, y la joven de Oteiza Maite Baquedano, se encargaron de presentar el homenaje. Estos jóvenes recordaron que “hoy el pueblo de Oteiza, ayuntamiento y familiares y personas cercanas podemos dormir un poco más tranquilos. Hoy mejoramos un poco la historia, los asesinados reciben un reconocimiento”. El acto incluyó distintas intervenciones musicales, primero en forma de rap con David Merino, de Perro Lobo, después a cargo del cantautor Paco Marín y finalmente con las notas de Urko Beloki, otro de los biznietos.

En el homenaje participó además la consejera de Relaciones Institucionales del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, que incidió “en el compromiso con las víctimas y con los principios de verdad, justicia y reparación”. El alcalde de Lodosa y presidente de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, Pablo Azcona, mostró el compromiso “de constituir una sociedad en la que esto no se repita”.

Junto a Ollo y Azcona, la representación institucional ayer la completaron la presidenta del Parlamento de Navarra, Ainhoa Aznárez, los alcaldes del Valle de Yerri (Ramiro Urra), Mendavia (Mª José Verano) y Andosilla (José Manuel Terés), el concejal de Estella-Lizarra Regino Etxabe o el parlamentario foral José Miguel Nuin. El Ayuntamiento de Oteiza estuvo representado por su alcalde, Tirso Salvatierra, y por los ediles Josetxo Munárriz y Ricardo Azpillaga, entre otros. El alcalde oteizano intervino indicando que “recordamos unos hechos que no deberían haber sucedido nunca. Esperamos poder seguir trabajando porque no se vuelva a repetir”.

familiaLos familiares de los asesinados participaron activamente en el homenaje relatando sus vivencias. El citado Miguel Lara, biznieto de Nicolás Estrada, vecino del valle de Lana asesinado en Oteiza, mostró el agradecimiento de los familiares y aseguró que hay que seguir avanzando. “Es importante la situación del monolito, se ha colocado en un lugar visible, para que esto no se olvide. Estos actos nos deben espabilar un poco, porque ahora no nos fusilan a tiros, pero sí de muchas formas”, indicó.

Por su parte, Eduardo Murugarren Francés, recordó la historia de su abuelo, Agustín Francés. “Solo querían un mundo más justo. Los mataron porque querían un mundo mejor”, aseguró. Tres de sus biznietos, Odei Murugarren, Rubén Urdiales y Mar Jiménez, agradecieron a Oteiza “que no olvidase nunca que les convirtieron en tumba de nuestros familiares, asesinados por defender la libertad. Tenemos los valores que nos transmitieron”.

La propia hija de Agustín Francés, Celia, de 90 años, asistió ayer al homenaje. “Siempre he contado la historia a mi familia. Al empezar la guerra mi padre pasó el Ebro pero después regresó a Andosilla porque el cabo de la Guardia Civil le dijo a mi madre que no les iba a pasar nada. Pero los cogieron, los trajeron a Estella y el 7 de septiembre los sacaron y los mataron en Oteiza. Que se hagan cosas así es muy emocionante, hacía falta”, aseguró.

Otra de las familiares más directas ayer en Oteiza fue Mª Luz Sádaba, de Andosilla, que tenía apenas 4 años cuando se llevaron a su padre, Tomás. “Me acuerdo de él como si lo viera ahora. Es importante que quede en el recuerdo las cosas que nos hicieron”, insistió.

Asimismo, Reyes Pinillos Hernández e Izaskun Moyua Pinillos, nietas de Ramón Pinillos,de Mués, relataron que, hacia 1941 los restos de su abuelo, junto con los de su hermano, Corpus, y el de otro vecino de Mués, Lucas Ortega, fueron exhumados de la fosa de Oteiza. Tras la muerte de Franco, otros restos también se sacaron. Reyes Pinillos recordó que “nadie sabe qué sufrimiento callado hay”. Reyes Pinillos quiso recordar a su tía Sagrario, fallecida hace dos años. “Cómo le hubiese gustado ver este homenaje a su padre”, indicó su sobrina.

Por su parte, hasta la localidad se acercó ayer también Valentín Rodrigo, nieto del casedano del mismo nombre residente en Lodosa asesinado. “A través del diálogo y del conocimiento ha sido posible este reconocimiento”, destacó.

las víctimasPara terminar, se colocaron uno por uno claveles en recuerdo a los asesinados en Ingarisun en Oteiza. Así, se nombró a los vecinos de Allo Crescencio Arana, Gonzalo Garayoa, Norberto Goicoechea y Téofilo Erce;de Allín Sabino Ganuza;de Andosilla Manuel Blázquez, Matías Muro, Agustín Francés, Tomás Gurrea, Pedro Ordóñez y Tomás Sádaba;de Cárcar Ceferino Santolalla y Crescente Ruiz;de Lana Nicolás Estrada;de Lodosa Vicente del Rey, Doroteo Pascual, Justo Fierro, Valentín Rodrigo, Leandro Munilla, Jacinto Saez, Eugenio Sáinz, José Mª Bilbao, Pedro Fadrique, Carmelo Marzo, Juan Caurin y Salustiano Esparza;de Mués Lucas Ortega, Corpus y Ramón Pinillos;de Mendavia Félix González y de Alcanadre (La Rioja) Gil Barco, Félix Mateo, Román Royo y Baltasar Rupérez. Junto a ellos, los oteizanos asesinados en distintos puntos en 1936 Emilio Jaurrieta Lacalle, Emilio Jaurrieta Terés y Carmelo Íñigo Portillo. Además, se colocó una rosa blanca en memoria de las mujeres que, además de la pérdida de sus familiares, sufrieron la represión.

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