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Reflexiones

¿Existe la unidad?

Por Jesús Barcos - Lunes, 11 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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“y todo por un referéndum”, recuerda el analista Toni Soler a propósito de la polvareda política. Apunte oportuno, porque el Estado se opone a que se materialice un divorcio, pero sobre todo a la posibilidad y el derecho de divorciarse, negando la facultad de los catalanes y catalanas, a poder expresarse y decidir si Catalunya voluntariamente continúa o no formando parte del Estado español. Con referéndum o sin él, el Gobierno ya no ha podido evitar que la unidad de España, “basamento último, nuclear e irreductible de todo el Derecho” del Estado, según ha escrito el presidente del Tribunal Supremo, se cuestione como nunca antes. Porque no existe en las cabezas y corazones de la ciudadanía de gran parte de Catalunya, y esa realidad es una losa para el Estado y la crónica de su fracaso. ¿Se puede esperar que una futura reforma de la Constitución permitiese este derecho? Creo que no, que es altísimamente improbable que aquel dogma que Franco susurró a Juan Carlos en plena agonía se someta a enmienda. Estos últimos meses lo confirman. Es la idea de un Estado sometido a votación lo que no está dispuesto a reconocer el nacionalismo español. Que la integridad del Estado pueda ser refrendada, porque también cabe ser rechazada. Ni siquiera negociando las condiciones de una consulta. Por esa falta de horizonte político, precisamente, el independentismo creció en Catalunya. Por la falta de credibilidad del resto de los partidos y la experiencia acumulada. “Tenemos que dar las gracias al PP, nos ha hecho un grandísimo favor”, me dijo una independentista en la Diada de 2014. Aquí tienen el panorama tres años después. En este tiempo, muchos creyeron que en un pulso con el Estado el catalanismo neoindependentista se terminaría arrugando;que solo era una maniobra de Mas, un azucarillo, un suflé. Y según pasó el tiempo, el cálculo o el prejuicio se hizo jactancia. Pues bien, que quienes comandaron aquel mensaje se responsabilicen por su error de cálculo. El tiempo, a todos, les ha comido. Si piensan que con más prepotencia la cuestión catalana se enfriará, cometerán un nuevo error histórico, otro más.

Mientras, al independentismo le toca no caer en trampas de ningún tipo estos próximos días, decisivos en la partida, y tener muy presente que el pueblo catalán, como cualquier otro, nunca “va a una”, como escribió una diputada del PDeCAT, sino a dos a tres o a una docena, por lo menos. Por eso, porque todo país plurinacional es plural, aunque haya referéndum y el independentismo sea mayoritario el 1 de octubre, su apoyo popular será también ampliamente contestado por otra parte de los catalanes. De hecho, en una Catalunya independiente y ya no independentista, la plurinacionalidad, el respeto y la convivencia activa con todos aquellos catalanes que no comparten dicho ese escenario debería ser una piedra angular.

Hoy la Diada, a 20 días del 1-O. Veremos.

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