“Si mantenemos la misma estructura social manejada por la banca, no ganamos nada cambiando monarquía por república”

Martes, 12 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Miguel Sánchez-Ostiz, con el ‘coreano’ de Oteiza guardándole las espaldas.

Miguel Sánchez-Ostiz, con el ‘coreano’ de Oteiza guardándole las espaldas. (Foto: Iñaki Porto)

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Miguel Sánchez-Ostiz, con el ‘coreano’ de Oteiza guardándole las espaldas.

pamplona- Los temas que desempolvan los versos de estos Fingimientos y desarraigosconforman no solo una columna vertebral vital de los últimos años de Miguel Sánchez-Ostiz sino que muestran los senderos por los que ha ido transitando nuestra maltrecha sociedad.

¿Superó la tentación de desertar porque se dio cuenta de que esa era la verdadera muerte?

-Sí, aunque ese verso no es mío, es de Martí i Pol. Quizás por eso también este año es de trabajos urgentes, no puedes tirar la toalla y desertar a cierta edad, no puedes jugar con eso. Y si lo dejas, no lo digas;no te pongas continuamente en escena en plan ahora me rasgo las vestiduras. Pero sí, en efecto, la verdadera muerte es desertar.

Por nuestra seguridad, ¿enterraron nuestra libertad?

“La depresión, estar dentro y fuera de ella, ha marcado, y mucho, mi obra literaria”

“Como decía Martí i Pol, la verdadera muerte es desertar;a cierta edad no puedes tirar la toalla”

-Van camino, van camino, con unos graves recortes progresivos de libertades individuales. Ayer leía un ensayo sobre Proudhon muy interesante en el que se hacía referencia a que nos estamos equivocando en algo. Y ponía como ejemplo que los franceses se libraron de sus reyes, cortándoles la cabeza, pero cayeron en manos de un patrón mucho peor, el capital. Y el capital con todas sus consecuencias. Así, ahora, tienen una idea republicana del Estado, pero el asunto no solamente consiste en desembarazarse de una manera, si quieres pacífica, de la monarquía, sino que requiere un cambio en profundidad en la sociedad y en el Estado. No ganamos nada con cambiar el rey por un presidente de Gobierno republicano si mantenemos la misma estructura social, manejada por la banca, las multinacionales, las transnacionales. Poderes que están ahí y que están por encima del Parlamento, eso es más claro que el agua;al menos para mí. Lo dicho, no ganas nada cambiando el asunto de la monarquía sino cambias, en profundidad, una sociedad que, además, está actuando en detrimento de las libertades individuales. Tú pregúntale a quien tiene un trabajo asalariado en una fábrica, a ver en qué condiciones están ahora y qué perdidas han tenido en su libertad individual... Porque estos van camino de cargarse hasta los sindicatos, que ya están muy tocados del ala, entre otras cosas.

¿Hasta qué punto la depresión ha marcado su obra literaria?

-Mucho. Y las dos cosas, el estar dentro y el estar fuera. Para qué voy a andar ocultando cosas. La depresión es algo pavoroso que solo entiende quien ha estado dentro y, aunque no siempre, quienes han estado al lado, porque hay familias que desesperan porque no logran entender lo que le pasa a uno de sus miembros. La gente piensa que es un cuento chino. Las depresiones más peligrosas son ya con un cierta edad, porque tardas más en salir, si es que sales. Pero hay formas de escapar de la depresión, al menos de forma pasajera, lo que te da una tregua, y la aprovechas. A mí no me gusta hacer literatura con esto, diciendo cosas como si es la melancolía;no, esto es un asunto más grave que en ocasiones es genético, y, en otras, químico, y unas veces tiene más solución que otras, y tiene alivios... La vida del alivio es muy importante.

¿No siempre el que resiste gana, pero el que sobrevive, sí?

-Efectivamente. El sobreviviente gana, por lo menos un combate. Pero la otra es que me parece una frase de un arrogante... Cela se pasó toda la vida diciéndolo;pero es que en su caso no solamente resistió sino que enredó todo lo que pudo, como un loco, conspiró, jodió la marrana. Hay gente que tiene esa capacidad, que tiene genio para esas cosas... Porque no basta con resistir. ¿Resistir qué es? ¿Estarse quieto? Ese es el Don Tancredo. A mí es que esa frase me descompone por lo que veo que hay detrás. Hay mucha gente que blasona de hacerse a sí mismo, de resistir... y realmente, si les preguntas: Pero, tú, ¿no le has jodido a nadie? Como les hagas una biografía... - F.F.G.