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Nuevos retos en la movilidad urbana

Por Julen Rekondo - Martes, 12 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

del 16 al 22 de septiembre se celebra la Semana Europea de la Movilidad 2017, también en Navarra, con el Ayuntamiento de Pamplona a la cabeza, que ha organizado a lo largo de todo el mes de septiembre, incluyendo a la citada Semana de la Movilidad, diversas actividades para fomentar hábitos de movilidad saludables y respetuosos con el medio ambiente entre sus vecinos y vecinas. El tema elegido este año por la Comisión Europea está centrado en la movilidad limpia, compartida e inteligente y el lema es: “¡Compartir te lleva más lejos!”. La Unión Europea anima a fomentar soluciones de movilidad compartida y destacar los beneficios de modos de transporte más limpios, apoyándonos en las tecnologías del transporte inteligente. Y se establecen cuatro áreas prioritarias: innovación, digitalización, descarbonización y ciudadanía.

Hoy día casi nadie pone en cuestión que uno de los desafíos más importantes que tenemos en el presente siglo en nuestras ciudades es la movilidad urbana. Recogiendo algunos datos de los informes realizados últimamente en Europa sobre los impactos que genera la movilidad urbana, destacaría los siguientes.

Uno de ellos es el producido sobre la salud urbana y el vínculo con la polución del aire, y especialmente, con las partículas finas relacionadas con el tráfico automotor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha creado a escala mundial una base de datos de la contaminación atmosférica urbana, comparando los niveles de pequeñas y finas partículas (PM10 y PM2,5) en 795 ciudades de 77 países en un período de cinco años (2010-2015). Con la actualización de 2016, la OMS apunta que la contaminación del aire en áreas urbanas continúa progresando a un paso alarmante, con efectos devastadores sobre la salud humana. Más del 80% de la población que vive en zonas urbanas, donde la polución del aire se vigila, están expuestos a niveles de calidad del aire que no respetan los límites establecidos.

Otro tema importante es que la movilidad urbana supone el 40% de todas las emisiones de dióxido de carbono (CO2), principal causante del cambio climático. En estos días en que se han sucedido fenómenos meteorológicos tan extremos y tan devastadores, como la terrible tormenta tropical, bautizada con el nombre de Irma, que ha producido una espiral de muerte y destrucción por las islas del Caribe hasta el Estado de Florida, nos vuelve a poner en primer plano lo que desde hace tiempo nos vienen advirtiendo los científicos de que una de sus primeras manifestaciones del cambio climático será la intensificación de fenómenos climáticos, que son ya habituales, pero que cada vez serán más frecuentes y más devastadores. Un tercer impacto es que el actual modelo de movilidad urbana no solo causa muertes, sino también mucho dinero. La Comisión Europea estima que la congestión del tráfico en nuestras ciudades, contabilizando diversas variables como el tiempo perdido, el combustible desperdiciado, etcétera, asciende a 100 mil millones de euros, lo que representa un 1% del PIB cada año en la Unión Europea.

Retomando el lema elegido por la Comisión Europea para la Semana de la Movilidad 2017 y las cuatro áreas prioritarias seleccionadas -innovación, digitalización, descarbonización y ciudadanía-, se ve que son todas ellas vitales.

Comenzando por el fomento de soluciones de movilidad compartida, los beneficios son indudables. Se descongestiona el tráfico en los centros urbanos, se reduce la contaminación, fomentando otras redes de transporte público, etc. Se calcula que el usuario podría tener un ahorro de 2.500 euros al año (costes fijos y variables de un vehículo en propiedad) frente al coste promedio de 70 céntimos de euro por kilómetro del coche compartido.

Por otra parte, la digitalización, es decir, la gestión de datos, también es muy importante, porque permite reorientar a los conductores para evitar la congestión del tráfico.

También se plantea un cambio en el uso de las fuentes de energía con el vehículo eléctrico. La idea no es solo reducir el uso del coche, sino mejorar también la eficiencia de los que se sigan usando. Ahora bien, en el caso del coche eléctrico todavía es necesario superar algunas barreras tecnológicas para su implantación de forma importante como es la capacidad y autonomía de las baterías, la mejora de las infraestructuras, y la capacidad de la red eléctrica. Pero, además, si bien el vehículo eléctrico no produce ninguna contaminación al circular, su potencial ecológico depende del origen de la energía que se consume. En realidad, hay que imputarle la contaminación generada para producir la electricidad que lo mueve. Si se procediera en su totalidad de fuentes renovables, entonces no produciría ninguna contaminación. Otra cuestión fundamental es que toda política sobre otro tipo de movilidad urbana, debe implicar nuevas formas de gobernanza, mucho más participadas por la ciudadanía. Esto no es un lujo, sino que la experiencia demuestra que la participación ciudadana redunda a su vez en la eficiencia de las ciudades: se mejora la accesibilidad universal; la ciudad se vuelve amable, lo que hace más agradable moverse a pie o en bici, con la consiguiente reducción de externalidades negativas del sistema de transportes; y se planifica en base a las necesidades ciudadanas. De ese modo, la ciudad se diseña así incluyendo niños, mujeres y ancianos, cuestión que hasta hace poco no se ha tenido en cuenta.

No podía finalizar el artículo sin hacer alguna referencia al nuevo Plan de Amabilización y vial implantado el pasado 4 de septiembre en el centro de Pamplona, y que en el poco tiempo que está en marcha se han conseguido algunos logros importantes. Sin embargo, y a pesar de lo esperanzador de los resultados obtenidos, estas tendencias todavía no serán suficientes para acabar con lo que se denomina la “cultura del coche”, todavía hoy en día imperante. Cuantas más opciones de movilidad existan (andar, bicicleta, transporte público, etcétera), menos incentivos existirán para el uso del coche. Eso es lo que se debe primar.

El autor es experto en temas ambientales y Premio Nacional de Medio Ambiente

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