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FAMILIARES Y AMIGOS LE DAN LA BIENVENIDA

Ioseba Fernández: “Soy adicto a esa sensación que uno tiene cuando gana un campeonato del mundo”

Un oro, dos platas y un bronce fue el botín que el navarro Ioseba Fernández se trajo de los World Roller Games de China. Ayer compartió esa alegría con sus seres queridos

Iñigo Munárriz / Unai Beroiz - Miércoles, 13 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Ioseba Fernández, en el centro, con las medallas y rodeado de los familiares y amigos que le dieron la bienvenida en Pamplona. VER GALERÍA

Ioseba Fernández, en el centro, con las medallas y rodeado de los familiares y amigos que le dieron la bienvenida en Pamplona. (Unai Beroiz)

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pamplona - Éxitos, miedos, entrenamientos, familia y ¿retirada? Ioseba Fernández (27 años) reflexiona sobre su porvenir después de haberse proclamado campeón del mundo en Nanjing.

Dijo que iba a China para ser campeón del mundo y dicho y hecho.

-Era el objetivo principal. Llevaba dos años sin ser campeón del mundo. Lo fui en 2012 y 2014 y estos dos últimos años había sido bronce y plata. El objetivo era volver a ganar porque soy adicto a esa sensación que uno tiene cuando gana un campeonato del mundo. Tengo nueve títulos europeos y desde que logré el primero, todos los años he conseguido ser campeón de Europa, no así en el Mundial. Creo que mis ganas y el resultado de este año es fruto de ello. Como me ha costado y no ha sido fácil, lo he disfrutado muchísimo.

Ha comentado que es adicto a la sensación de ser campeón del mundo. ¿Cómo es esa sensación?

-No se puede describir... En mi caso es ver realizado todo el sacrificio, no de una temporada, sino de muchos años encima de unos patines haciendo lo que a uno le gusta. Sigo patinando porque cada día que me pongo los patines, cada sesión, disfruto sobre ellos. Si tengo esa sensación en un entrenamiento, imagínate cuando celebras un título mundial... que es eso, eres el mejor del mundo en esa prueba, en esta disciplina.

Un oro, dos platas y un bronce. ¿Qué balance hace de su actuación?

-Mucho mejor de lo que nunca había soñado. Reconozco que este año he tenido un gran cambio en cómo afronto las carreras, seguro que mi hijo tiene gran culpa en eso, porque tanto mi hijo como mi mujer me dan el equilibrio perfecto para competir. Cuando voy a competir tengo esa tensión necesaria, pero he perdido el miedo al fracaso. Durante los últimos años reconozco que antes de cada disputa de un título sentía parte de medio, de no volver a ganar, de qué va a decir el entorno y este año he perdido ese miedo. Tanto en el Europeo, como en los Juegos Mundiales, como en el Campeonato del Mundo, yo creo que eso es lo que me ha hecho hacer un cambio y disputar las cuatro pruebas.

¿Cómo perdió ese miedo?

-Ahora todo pasa a un segundo plano. Mi familia siempre ha sido muy importante pero ahora tengo un hijo y mi hijo está por delante de todo y haré lo que haga falta por él. El saber que voy a terminar una carrera y gane o no, voy a tener a mi mujer y mi hijo me va seguir sonriendo de la misma manera, creo que es lo que me ha hecho afrontarlo con tensión pero sin miedo.

Su mujer Ana es atleta. Entiende lo que supone ser deportista, los largos entrenamientos... eso también le ayudará.

-Sí, es muy importante en nuestra pareja eso. Los deportistas tenemos nuestros momentos difíciles: cuando entras en una dinámica negativa o entrenas de una manera que no es la que esperas. Yo reconozco que cuando paso por una situación así no soy fácil de llevar y mi mujer lo hace. En parte es por lo que dices, ella es atleta, ha hecho gimnasia toda la vida y entiende esos momentos que a veces uno pasa.

Fue el abanderado de la selección. ¿Qué sintió en ese momento?

-Muy contento. He sido el abanderado de la selección española por primera vez y encima en los primeros World Roller Games. Muy contento porque eso significa que la Federación confía en mí por mi trayectoria, por mi esfuerzo y estoy muy agradecido a Carmelo (Paniagua) en que me diese esa oportunidad. He sido el abanderado de la Federación Española de Patinaje y eso es mucho decir porque, aunque veamos muchos deportes en la tele, que a nadie se le olvide que la Federación Española de Patinaje es una de las mejores y eso en un país en el que somos tan buenos en tantos deportes es decir mucho.

Como abanderado, ¿cómo ve esas 24 medallas que logró la selección?

-Hemos demostrado lo que venimos demostrando muchos años: que somos una federación en la que no solo domina una disciplina, sino que en cada disciplina tenemos calidad. Si solo una disciplina estuviera obteniendo resultados, pues pensarías que ahí hay calidad, pero cuando en todas las disciplinas hay tan buenos resultados es que desde arriba las cosas se están haciendo bien.

¿Recuerda la primera vez que se calzó unos patines?

-Con cuatro años, un día que fuimos a pasar el día a Hendaia. Esto me lo cuentan porque yo me acuerdo de los patines, pero no del día exacto. Mi prima mayor patinaba e iba a verle a algunas carreras y como siempre he sido muy cabezón, llevaría mucho tiempo pidiendo unos patines y me los compraron.

¿Cuándo empezó a tomarse el patinaje en serio? ¿Cuándo dejó de ser un hobby?

-Hay dos cambios. Uno cuando vengo a vivir con mis padres a Pamplona y empiezo a entrenar un poco más, pero ahí todavía soy un niño, con 13 o 14 años. Ahí pasa de ser un juego a un deporte, hay un cambio, y cuando de verdad creo que puedo hacer algo grande es en 2011. En 2011 fui campeón de Europa, el Campeonato del Mundo se veía lejano, pero te vas dando cuenta de que sí es posible. Ese año llegué al Mundial, hice récord del mundo, fue una sorpresa para mí, y en la final fui cuarto. Ahí es cuando dije: si lo has hecho una vez puedes volver a hacerlo.

Ahora hay dos caminos: o retirarse o los World Roller Games de Barcelona 2019.

-Si lo dejo, lo dejo ya, y si no, está Barcelona 2019. El presidente me está apretando para que siga porque a él le haría ilusión y porque llevo seis años seguidos subiendo al podio de un campeonato mundial y se puede decir, igual a partir de ahora no lo soy, pero se puede decir que soy garantía de medalla.

¿Qué camino le tira más?

-Hace unos meses, cuando no sabía que lo de Barcelona 2019 iba para adelante, era una decisión tomada. Después de ser campeón del mundo aún veo más claro el decir: ha sido mi mejor Mundial, hasta aquí llego, pero el patinaje es lo que me gusta, disfruto con ello...

Y sería la guinda del pastel.

-No te voy a engañar, si puedo vivir dos años más de lo que me gusta, pues es una oportunidad que otros deportistas no tienen y no me gustaría desaprovecharla. Barcelona 2019, con mucha gente apoyándome, sería un momento incluso mejor que éste para retirarme. Todo depende de si yo y las personas que se encargan de mi preparación vemos que estoy capacitado en llegar en unas condiciones como las de ahora.

La última, ¿qué ha sentido cuando ha visto a todos sus seres queridos en este recibimiento en su casa?

-Orgullo y trabajo en equipo. En el aspecto deportivo son seis las personas que trabajan para mis resultado pero todas las personas que has visto aquí son mi equipo. Ellos son mi fuerza, los que consiguen que llegue a los campeonatos en las mejores condiciones. Son mi fuerza.

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