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La Fiscalía solicita 1,5 años de prisión para un francés por tocamientos en un bar en Sanfermines

La víctima volvió a reconocer al procesado, este negó que la hubiera tocado y las cámaras no captaron los hechos

Jueves, 14 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Punto de información en contra de las agresiones sexistas.

Punto de información en contra de las agresiones sexistas. (Oskar Montero)

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pamplona - Un joven francés, G.C., fue enjuiciado ayer en el Juzgado de lo Penal 1 de Pamplona donde la Fiscalía incrementó, al final de la vista, su petición de pena contra él (de un año a año y medio de cárcel) por considerarle autor de tocamientos a una mujer durante la noche del Chupinazo de Sanfermines de este año. Al acusado, que ha depositado 900 euros en el juzgado para indemnizar a la víctima en caso de que se le condene, también se le exigen 240 euros de multa por lesiones leves ya que la víctima denunció que le había agarrado del brazo y le causó un fuerte dolor. El procesado negó cualquier relación con los hechos y, aunque reconoció que había estado un par de horas en el bar, dijo que no tuvo ningún incidente con clientas del mismo, que solo había estado con otros cuatro amigos hablando de rugby y que desconoce por qué la mujer le acusa de esos hechos. Aunque se pronunciara así, lo cierto es que en las cámaras del establecimiento, situado en la calle San Nicolás de Pamplona, sí que se observa al acusado molestando a otra mujer que se acerca a la barra, a la que toca el pelo y ella se vuelve recriminándole tal acción. En los fotogramas no se aprecia la escena enjuiciada porque se produjo en una zona del bar que no aparece en las imágenes.

La víctima ratificó su denuncia inicial y reconoció al agresor sin género de dudas. Explicó que sobre las 22.45 horas del 6 de julio se cruzó con unos compañeros de trabajo en la calle San Nicolás y entró al bar para pedir unas cañas de cerveza. Al estar pidiendo en la barra, manifestó que le dieron “un cachete en el culo” y luego “de tocarme, me apretó. Me volví y me encaré con él, porque era la única persona alrededor. Yo diría que no podía ser otra persona, porque a esa hora no había tanta gente en el bar. Él, lejos de disculparse, se puso chulo y altivo y se acercaba todavía más a mí. Entonces le dije en su idioma que se parara e incluso, al ver que se reía, le agarré del pañuelo y fue cuando me cogió del brazo y me zarandeó. Entonces sentí miedo e impotencia. Fue cuando empecé a gritar. Le pedí ayuda al camarero, luego hablé con el encargado del bar y llamé a la Policía”. El agente que asistió a la mujer en primer lugar la notó “nerviosa y afectada” y recordó que su testimonio le resultó “totalmente creíble”, mientras que el policía que arrestó al acusado le percibió “sorprendido al principio y luego se mostró tranquilo”. El encargado del bar manifestó que recomendó a la mujer avisar a la Policía porque ningún empleado había visto los hechos, pero sí vieron que había habido un altercado y el personal de seguridad invitó al procesado a salir. Él dijo que no recordaba ni eso. Y un amigo tampoco. Su versión común es que vinieron a disfrutar y sin saber por qué le arrestó la Policía. - E.C.

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