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El lehendakari cree que el referéndum no tiene garantías y pide diálogo a Rajoy

Urkullu se pregunta qué valor y alcance tendrá la consulta ante las dificultades para habilitar puntos de votación

Míriam Vázquez - Viernes, 15 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

pamplona- El lehendakari cree que el referéndum de independencia catalán no tiene las garantías necesarias. Urkullu se ha destacado por defender el derecho a decidir, pero de manera legal y pactada, mientras que el plebiscito catalán se va a celebrar de manera unilateral forzado por las circunstancias tras el rechazo del Estado a negociar. En una entrevista concedida ayer a Onda Vasca, Urkullu no planteó sus reservas como una crítica al Govern (su propio partido, el PNV, acudirá este fin de semana a una manifestación de Gure Esku Dago en apoyo a la votación), sino como una constatación de que el referéndum no va a tener las garantías necesarias por los obstáculos a los que se está enfrentando. Se mostró muy crítico con el Gobierno español porque no admite que existe un problema político ni ofrece soluciones para Catalunya, aunque también reconoció que, tal y como está planteada la votación, no sabe qué valor ni qué alcance puede tener.

valor del resultado“Se debe ser honestos, saber que el 1 de octubre, celébrese lo que se celebre o tenga lugar lo que tenga lugar, no tiene las garantías debidas de lo que, en principio, sería una aspiración a celebrar como referéndum. Se debe reconocer que, en esa falta de garantías, hay una parte importante, que es que representantes institucionales de la sociedad catalana no van a facilitar la colocación de urnas o de colegios electorales. Y eso refleja ya un poco el valor que pueda tener el 1 de octubre en sí mismo en cuanto a resultado. Otra cosa es el sentir de lo que es el 1 de octubre, que es demandado por una parte importante del pueblo catalán y que es lo que hay que tomar en consideración”, aseguró.

Al no tratarse de un referéndum pactado, el Estado intenta frenarlo y cortocircuitar sus preparativos. El principal temor del Gobierno vasco consiste en que no haya colegios electorales abiertos y la inmensa mayoría de los catalanes se queden sin votar. El Govern ya ha dicho que abrirá sedes de su titularidad si los ayuntamientos de los socialistas y los comunes no ceden los espacios habituales, pero es muy probable que el juez actúe también contra los centros de la Generalitat y los precinte.

La dificultad radica en cómo evitar ese cierre si los puntos de votación deben hacerse públicos con cierta antelación y estar a punto antes del 1 de octubre con el material necesario, las urnas y las papeletas. El traslado requiere de cierta logística, va dejando rastro e implica a varias personas, lo que complica que se pueda burlar la vigilancia. La alternativa para cubrir los vacíos y simplificar la tarea pasaría por habilitar colegios electorales únicos en varios puntos emblemáticos de Catalunya, unos centros a los que pueda acudir cualquier catalán sin importar dónde resida ni el colegio que le correspondiera. Si fuera absolutamente imposible habilitar un emplazamiento físico, solo quedaría una votación por internet, aunque la web también podría clausurarse.

El Estado pretende que la votación no tenga lugar, o que lo haga en casos muy aislados y con una participación ínfima, lo que complicaría su reconocimiento internacional y la aplicación del resultado si ganara la independencia. En cualquier caso, a Madrid tampoco le interesa convertir la jornada de votación en una batalla campal con altercados, y quiere evitar una operación sobre el terreno el mismo 1 de octubre.

Urkullu criticó la “judicialización de la política” y la actitud de Rajoy. “Hay un error tras error en la gestión por parte de los poderes del Estado de una demanda que se ve que es ampliamente compartida en el pueblo catalán”, lamentó. Pidió al PP que reconozca que existe un problema político, y puso en valor que, desde Catalunya, sí ha habido pronunciamientos “de estar dispuestos a hablar”. “Creo que hay voluntad de hablar y, además, buscar una solución más allá de lo que pueda ser el 1 de octubre”, dijo.

El lehendakari recordó que existe un problema territorial en el Estado que lleva arrastrándose más de dos siglos. Por ello, pidió soluciones a Rajoy. “Es necesario que haya un discurso político por parte de quien tiene una responsabilidad importante, como son el Gobierno español y el PP, de decir que reconocen que estamos ante una cuestión que necesita de un diálogo político para dar una solución política, y no por la vía judicial como la que se está arbitrando”, recalcó.

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