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La diversidad se hace visible subida a un balcón

Anais, Mikele y Saioa, tres vecinas de Huarte, lanzan mañana el chupinazo que inaugura las fiestas tras recibir el apoyo mayoritario de sus vecinos

Mikel Bernués | Unai Beroiz - Viernes, 15 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Aitziber (madre de Saioa), Mikele y la propia Saioa, con el pañuelo de fiestas bajo el balcón de la casa consistorial desde el que lanzarán el chupinazo.

Aitziber (madre de Saioa), Mikele y la propia Saioa, con el pañuelo de fiestas bajo el balcón de la casa consistorial desde el que lanzarán el chupinazo. (UNAI BEROIZ<)

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  • Aitziber (madre de Saioa), Mikele y la propia Saioa, con el pañuelo de fiestas bajo el balcón de la casa consistorial desde el que lanzarán el chupinazo.

“El cambio de ella en el cole, con los demás y en el entorno del pueblo ha sido muy fácil: nos lo han puesto muy fácil”

huarte- “Muchas gracias a todo el pueblo de Huarte por dar paso a la visibilización de la diversidad”. La frase es de Anais, pero Mikele, Saioa y Ai-tziber (madre de Saioa) comparten el agradecimiento palabra por palabra. Por primera vez, el Ayuntamiento sometió a criterio de sus vecinos la elección de la persona encargada de inaugurar las fiestas. La apyma Zumedia propuso a Anais (35 años), Mikele (17 años) y Saioa (10 años), tres mujeres transexuales de la localidad. Y el pueblo habló. Con un 54% de los votos y 237 de los 437 sufragios, ellas se subirán mañana al balcón consistorial para darle fuego a la mecha del cohete.

Son “tres personas que nos han recordado lo que significa el respeto a la diversidad. La propuesta también ha querido sumar un grano de arena y supone un reconocimiento a esta lucha por la normalización y defensa de los derechos de todas estas personas y sus familiares”, explicó el Consistorio en la nota de felicitación.

“Para mí no ha sido una lucha”, reconoce Aitziber, madre de Saioa. “El cambio de ella en el cole, con los demás, en el entorno del pueblo... ha sido muy fácil porque nos lo han puesto muy fácil. También teníamos a Mikele y a sus padres por delante, que han sido una ayuda enorme. Pero el cambio más difícil ha sido el mío. Y tampoco me costó tanto...”, añade. “No, no le costó. Hay familias a las que les cuesta muchísimo más”, corrobora Mikele. “Cuando tu hija te dice que se siente chica y tú no tienes ni idea de cómo va el tema, da mucho miedo. Pero cuando ves que ella es feliz, que es quien es... tú también eres feliz. Soy feliz con mi hija, es un orgullo, ella y la gente que es como ella me han enseñado muchísimas cosas”, retoma una Aitziber que se emociona “hablando de esto”.

“Cuando yo dije que no era un chico sino una chica a mis padres, como a cualquier otro padre, les choca esa primera noticia de que su hijo o hija no es lo que ellos creían que era”, dice Mikele. Explica que la suya, pese a no tener un apoyo como Saioa, “no fue ninguna mala experiencia. Mis padres cuentan que ha sido un proceso muy bonito, que al principio sí les costó asimilar toda esta idea, pero al ver que el pueblo y todos se lo tomaban tan bien y de forma tan natural, perdieron el miedo. Como tendría que pasar siempre...”.

También dice enorgullecerse “de haber ayudado aunque sea un poquito a personas que son como yo, porque yo hubiera querido esa ayuda”.

Respecto al cohete, sus protagonistas se sienten “encantadas;es un orgullo”, y conforme se acerca la fecha los nervios empiezan a hacer cosquillas. Aitziber se enteró por WhatsApp nada más salir de trabajar, y cuando llamó a su hija para transmitirle la buena nueva “casi tira el móvil de la emoción”. Todavía no saben qué dirán ahí arriba, encaramadas al balcón, aunque Mikele tiene claro que “algo breve, porque la gente quiere que tiremos el cohete de una vez para que empiecen las fiestas”. De ahí al jolgorio en el pueblo y con el pueblo. “Este año hay que disfrutarlo mucho”, dicen.

de huarte “lo esperaba”La primera palabra que sale de la boca de Anais (y que repite varias veces) es “alucinante”. Se dice alucinada porque decidan los vecinos, por el espaldarazo de la apyma de euskera con su candidatura y por el apoyo del pueblo “que se ha mojado muchísimo, y me ha sorprendido que la juventud haya respondido tan bien. Hay unas bases tremendas”. También reconoce que “de Huarte me lo esperaba porque siempre ha sido un pueblo que responde. En muy poco tiempo ha habido mucha aceptación, y yo creía que esto iba a tardar más años. Claro que tiempo atrás ha hecho falta mucha lucha”, recuerda Anais.

Agradece además el apoyo que tuvo en su día en el pueblo. “Con 17 años trabajé en el Club de Jubilados gracias al alcalde de entonces, José Iriguíbel”. También contó con una educadora infantil a su lado, y en su reflexión respecto a la transexualidad, habla de la evolución de la sociedad frente a esta realidad. Anais opina que “en esta vida no tienes que ser aceptado por todo el mundo”, y se refiere a la batalla interna y “preparación psicológica” necesarias para evitar saltar “como una loba” en discusiones estériles. Le ha tocado “romper estereotipos” a base de lucha: “Tenías que gritar a la sociedad que ibas a ser de una determinada manera”, dice. “Ahora soy yo con el cuerpo que me pertenece y el que quiero tener”, expresa.

Por último, añade que éste chupinazo no es solo un reconocimiento a la diversidad. También pone el foco en la perspectiva de género y en la lucha contra el bullying, “y en esto Huarte es un ejemplo tremendo”, finaliza.

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