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Maite Monar

“Si los adolescentes conviven con el móvil, acerquemos la lectura allí también”

La secretaria técnica del Consejo Escolar Valenciano fue una de las ponentes en la jornada ‘Bibliotecas públicas y público adolescente’ que se celebró ayer en Pamplona

Ana Jiménez / Oskar Montero - Sábado, 16 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Maite Monar, ayer en la Biblioteca y Filmoteca de Navarra.

Maite Monar, ayer en la Biblioteca y Filmoteca de Navarra. (Oskar Montero)

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PAMPLONA - La secretaria técnica del Consejo Escolar Valenciano, Maite Monar fue una de las ponentes en la jornada Bibliotecas públicas y público adolescente que acogió ayer la Biblioteca y Filmoteca de Navarra. Maite Monar, también profesora de Secundaria y doctora en Filología Catalana, reflexionó acerca de cómo “los adolescentes sí leen, pero en el sentido amplio de la lectura”.

Haciendo referencia al título de su conferencia, ¿cómo son Los hábitos culturales y relacionales de los y las adolescentes de hoy en día?

-Parto de la base que los adolescentes sí que leen, pero en el sentido amplio de la lectura: leen libros, pero también leen videojuegos, blogs... Sí que van a la biblioteca, pero no todos cogen libros, algunos van porque hay wifi, otros para hacer trabajos de la escuela, otros buscan información... Pero sí que van. Es desde un enfoque positivo, porque no relaciono la adolescencia con una etapa mala ni problemática, sino una etapa de descubrimiento. De ahí, lo relaciono en cómo la sociedad es tecnológica y debemos traer la tecnología hacia las bibliotecas, porque nuestros adolescentes son unos nativos digitales.

¿Cree que se está conectando con esta sociedad tecnológica desde las instituciones?

-Se está haciendo, aunque faltan recursos humanos y materiales, y se puede explotar mucho más. Si incorporamos tecnologías de la información y la comunicación, eso puede hacer que llevemos al público juvenil desde su territorio hacia el nuestro. Es decir, si los adolescentes conviven con el móvil ya que están en redes sociales, utilizan WhatsApp, leen con Instagram y Twitter... Entonces hagamos que la lectura vaya a allí también.

En ese sentido, ¿qué vías e iniciativas se están explorando desde las redes sociales para acercar a los adolescentes a las bibliotecas?

-Por ejemplo, a partir de retos de lectura. Desde la biblioteca Cubit (Zaragoza) hicieron en verano una maratón veraniega bajo la etiqueta #lijmathon -se publicaban comentarios y fotos de los libros leídos en Twitter- y fue una pasada. Ahora hay un fenómeno, aunque en España aún no está consagrado, que es el #bookstagram y consiste en hacer fotos creativas con libros. Y la biblioteca es el lugar idóneo para ello, donde suma la creatividad que pueden aportar los bibliotecarios... También están los concursos literarios, o por ejemplo yo con mis alumnos practico la lectura aumentada: desmenuzar el libro que se trabaje mediante la creación y diseño de una página web. Por ejemplo está la fan fiction, que son comunidades de lectores que continúan la ficción fuera de la lectura propia... Y otra que a mí me encanta es #BookFaceFriday, una iniciativa que surgió en 2014 en la Biblioteca de Nueva York y consiste en que libro y persona formen un todo en una misma fotografía -mediante un juego visual uniendo la portada y la cara de la persona-.

Las posibilidades son muy amplias, desde la fotografía hacia, por ejemplo, el formato del vídeo, muy consumido por los adolescentes.

-Sí, en el Estado, en Barcelona o en Madrid por ejemplo, se están haciendo bibliotubers: son recomendaciones de libros desde la biblioteca. También está el fenómeno de booktubers, entre los que hay jóvenes muy conocidos, como por ejemplo Sebas Mouret, con más de 200.000 seguidores. Ellos hacen una recomendación hablando al propio lector y eso está atrayendo la atención hacia la lectura, hace que lean los adolescentes, porque los booktubers están en sintonía con ellos.

¿Cómo cree que se podrá ir asentando en colegios y bibliotecas esta visión y percepción del mundo digital ligado con la lectura?

-Se tiene que ver la parte positiva de las redes sociales e Internet, y ahí una de las claves es la formación, tanto desde la escuela como desde las bibliotecas. Hay peligros en las redes sociales, eso lo tenemos claro, pero la idea no es asustar a los jóvenes y prohibirles su uso, porque son adolescentes y cuanto más les prohibamos, más querrán hacerlo. Por ello esto implica el decir “tenemos las redes sociales, pero vamos a educarles en redes sociales. Con su uso podemos aprender esto, podemos compartir información y enriquecernos, retroalimentarnos... Pero también la podemos cagar”.

Mostrar las dos caras, la positiva y la negativa, y explotar el potencial que ofrecen.

-Y de la forma adecuada, porque si viene un policía a hablar de los peligros de las redes sociales... no es la mejor manera para conectar con un adolescente. Para mí, las redes sociales e Internet no son negativos, aunque sí que pueden utilizarse de manera negativa. Los adolescentes son nativos digitales, pero no saben hacer muchas cosas con los medios y tenemos que enseñarles y educarles. En la escuela, más que clases magistrales, los alumnos necesitan saber cómo buscar la información, qué información seleccionar, cuál es la adecuada, cómo contrastarla... No digo que no se tenga que prevenir de las redes sociales, pero siempre desde la educación y desde el aprovechamiento. Ver las posibilidades de los medios sociales, que tienen muchas, y saber utilizarlas. No puedes utilizar móviles, no; sino más bien no puedes utilizar móviles si vas a hacer esto, pero para aquello es una buena herramienta.

¿Y en este mundo y sociedad tan tecnológicos, en qué lugar queda el leer un libro en papel, esa lectura más tradicional?

-Bueno, los adolescentes leen de todo, y en realidad, esa gente un poquito extremada o radical diciendo que el libro va a desaparecer... no. La lectura en papel está bien y sobrevive, y a lo que está bien, como los libros, añadimos otras vías. No se trata de reemplazar, sino de sumar. Creo que tenemos que estar tranquilos, por ejemplo en la prensa ahora hay medios digitales, pero la edición de papel continúa existiendo. Los libros están presentes y lo estarán, hace ya más de diez años que decían que no íbamos a tener libros, y yo continúo comprando libro en papel, pero también tengo un ebook, y también leo en pantalla, tengo una tablet... Creo que consiste en compaginarlo todo. Quien le guste más leer en pantalla, que lea en pantalla, y a quien le guste más el libro, que lea en papel. Son maneras de leer, cada una para su momento.

¿Cómo se puede fomentar la mencionada lectura en los jóvenes actuales, con tanto entretenimiento diverso a su alcance?

-Los adolescentes leen, la lectura no es la misma, pero es que la sociedad también ha cambiado. Yo de adolescente leía libros, pero es que entonces todo esto no existía, no tenía videojuegos y la lectura era una forma de entretenimiento, ahora hay más tipos de entretenimientos. ¿Tienen que desaparecer las redes sociales o videojuegos? No, tenemos que fomentar la lectura, pero no como una imposición. A un niño no le puedes decir que si lees diez minutos, te dejo la Play Station, ya que parecen una imposición y una recompensa, no como dos entretenimientos. No es que todo esto sea fácil, pero se tiene que coger desde un punto de vista positivo, no utópico, y con una buena educación social, no solo a los adolescentes sino también a los adultos.

¿En qué consiste esta educación social?

-En esta nueva sociedad tecnológica nos tenemos que adaptar, y no reemplar, sino añadir, es una cuestión de sumar. Creo que con eso podemos vivir con la lectura estupendamente. Hay cosas que se han hecho bien y que no tienen que desaparecer, pero tampoco me gustan los detractores de los ebook, por ejemplo. Hay posibilidades y hay que elegir la que cada uno quiere. Entre todos tenemos que mediar: comunidad educativa, los bibliotecarios, las familias y alumnos, y motivar a que se lea, pero también a apreciar todo tipo de lecturas.

Al hilo de avances y cambios, ¿cree que el género de literatura juvenil ha ido evolucionando y se ha adaptado a este nuevo tipo de público y lectura?

-Afortunadamente sí, ha ido evolucionando y salen libros de mucha calidad actualmente. Hay obras muy chulas, que incluyen mucha reflexión, y si el objetivo final es convertir a estos adolescentes en ciudadanos autónomos y críticos, ahora hay mucha literatura y muchos libros de no ficción en los que ellos pueden reflexionar. Por ejemplo, yo con mis alumnos, de 2º de la ESO, utilizo un libro titulado Mi hermana vive en la repisa de la chimenea, y me funcionó y les gustó mucho. Se ve en primera persona a un niño que socialmente ha tenido muchos acontecimientos en su vida y es una manera de reflexionar mucho.

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