La aldea global

‘Muertos’ que quieren resucitar

por Txerra Díez Unzueta - Sábado, 16 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

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la tele tiene prodigiosa capacidad para tragarse cientos de personajes, que en un momento brillaron en la pequeña pantalla y que llegado cierto momento de su biografía, comienzan a decaer y se eclipsan de manera extraordinaria. Estos muertos,cada vez más numerosos, jalonan la historia de las cadenas y muestran lo efímero de la fama multitudinaria que hoy les eleva a los altares y mañana arrastran las humanas miserias con desconsolada presencia.

En la tarde del pasado jueves, Telecinco hizo coincidir en su tramo final de programa vespertino, dos nombres que hace tiempo proporcionaron audiencia y negocio, y que ahora arrastran vacías existencias mendigando un minuto de fama mediática. Amador Mohedano y Ángel Garó se pasearon por la escaleta de Sálvameen un ejercicio de impotente exhibición televisiva, uno a través de una conversación telefónica y el otro presente en el plató, remedando un intento de despedida con interpretaciones otrora brillantes y poderosos, hoy desangeladas y caídas en desgracia. Personajes agotados.

Cuando a uno le abandona la magia de la comunicación televisiva debe pensar en abandonar las trincheras y refugiarse en el anonimato del personal. No hay nada más triste que aburrir con la presencia repetida de un personaje quemado, explotado y exprimido hasta la saciedad. Amador y sus rollos con mujer, hija, sobrinas, cuñadas y demás entorno familiar ha agotado la paciencia del espectador y no se entiende el movimiento de la cadena para volver a sacarlo en las agitadas tardes de Sálvame. Si lo de Amador fue deplorable, volver a escucharle repitiendo lo mismo y queriendo pasar por caja, lo de Garó fue el canto del cisne desplumado, inseguro y desequilibrado en una tarde para olvidar de dos personajes perdidos en la amplia guardarropía fúnebre de quienes fueron y ya no serán.