Del orgullo de sentirnos navarros a avergonzarnos

Julio Grela - Sábado, 16 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Por mucha cara de pesar que ponga Manu Ayerdi, estoy seguro que oculta la satisfacción que en su interior siente. No es para menos, a fin de cuentas se ha encontrado con, más bien le ha venido regalada, una situación coincidente con su pensamiento. Así nos lo dio a saber en una carta publicada en este mismo periódico el 30-4-11 titulada Quién paga el TAP. Para él la mayor preocupación era, y es, si los costos van a ir a cargo de Diputación o si va a ser el Estado quien los asuma. Lo dejaba bien claro en su conclusión final: “Mi postura es clara: hagamos una infraestructura que no nos cuesta dinero”. La opinión de los navarros no importa, mejor no complicarse la vida, y como el ministro ya ha decidido que es una obra de interés general, pues para qué consultar.

Que nos parten Navarra en dos, ver diseño del trayecto a su paso por Tafalla, no importa. Que a los viajeros de la zona Media y parte de la Ribera nos sale más caro y nos costará más tiempo llegar a Madrid o Vitoria, no importa. Que las obras quedarán ahí con la incertidumbre de si terminarán igual al tramo Toledo-Cuenca-Albacete, tampoco importa. Estas y muchas más incógnitas deberían sernos aclaradas, tenemos derecho a ello y no nos lo pueden negar. ¿Es que no merecemos ser consultados? ¿Quién va a sufrir las consecuencias si todo termina en un fiasco? Debemos exigir que nos den a conocer todo el proyecto y lo podamos debatir, participando en posibles mejoras e incluso con poder de decisión para rechazarlo. Cuando veo la valentía y la lucha exhibida estos días en Cataluña, enfrentándose a las imposiciones del Gobierno, se me cae la moral por los suelos pensando en la pasividad y la falta de respuesta a estos atropellos en una tierra que siempre ha sido ejemplo de rebeldía.

Si efectivamente hay que hacer sacrificios para el progreso de la humanidad, ¿no resulta esencial atenerse al principio de que deberían ser los propios sacrificados quienes tomaran la decisiones? Muchas grandes obras no se hubieran hecho y la sociedad habría avanzado menos, cierto. Pero no es menos cierto que se habrían cometido muchas menos injusticias y los sufrimientos de los desheredados también habrían sido menores.