Música

¡¡¡Pim pam ville!!!

Por Javier Escorzo - Domingo, 17 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

FESTIVAL PIM PAM VILLE

Fecha: 09/09/2017. Lugar: Plaza de los Burgos. Incidencias: El festival, gratuito, se celebró como parte de los actos organizados para conmemorar el 594 aniversario del Privilegio de la Unión. Se desarrolló durante la mañana, la tarde y buena parte de la noche del sábado. Hubo nueve grupos y el público fue rotando. A pesar de ello, la carpa presentó una muy buena entrada durante todo el día.

La buena noticia es que Pamplona y su comarca es un hervidero de eventos culturales. La mala noticia es que, con tanta actividad, a veces se solapan las propuestas. Sucedió el fin de semana pasado, al coincidir la octava edición del ya consolidado Arrikurock de Ansoáin con un nuevo festival, de nombre Pim Pam Ville, que se celebró en la plaza de los Burgos. Nueve artistas pasaron por el escenario desde el mediodía hasta la madrugada.

Las primeras en actuar fueron Las Kasettes, que presentaron su flamanteBajo el sol en medio de un ambiente familiar, con bastantes niños disfrutando de su actuación (sus cantantes dedicaron un tema a quienes asistían por primera vez a un concierto). Sus canciones alegres (versiones en realidad), al estilo de Los Fresones Rebeldes o La Cola Jet Set, fueron una inmejorable puerta de entrada a la música para ellos. Después llegaron Quique y Roberto, más conocidos como Los Hermanos Cubero, para deleitar al público con su mezcla de folclores, americano y español en este caso: bluegrass y jotas, botas camperas y corbatas de los años de la transición. Una mezcla extraña, pero ingeniosa, que funcionó y arrancó más de una carcajada en canciones no exentas de cierta acidez. Para finalizar los conciertos de la mañana, Germán Carrasposa &La Alegría del Barrio desparramaron toneladas de rock’n’roll, actitud y libertad sobre el escenario. Labios pintados, micrófonos estrellados contra el suelo, letras sarcásticas y lingotazos de whisky entre canción y canción hicieron que nadie quedase indiferente.

Por la tarde, temprano, abrieron fuego las psicodélicas Melenas, seguidas de Exnovios, que están a punto de publicar su nuevo, Amor Droga. Llegamos al final de la actuación de estos últimos, y a los pocos minutos tomó el testigo Captains. El cuarteto, liderado por una arrebatadora Fee Reega, ofreció un concierto absolutamente arrollador, tanto por sonido como por puesta en escena, con su cantante contoneándose y arrojándose sobre el suelo mientras la banda desataba tempestades con sus instrumentos. Algunos pensaron que la paz llegaba el festival cuando vieron que los miembros del siguiente grupo, Las Munjitas del Fuzz, iban vestidos de monjas, con sus hábitos y sus tocas. Además, habían decorado el escenario con crucifijos, velas e incluso una reproducción de La útima cena, el célebre cuadro de Leonardo da Vinci. Pero el hábito no hace al monje (o a la monja, en este caso), y la personalidad explosiva de este trío, muy conocido por su grupo principal (Dr. Explosion), no pudo ser reprimida. Textos irónico-religiosos ejecutados con furia inusitada, con varias bajadas de Jorge (guitarra y voz) al público, en un acto de perfecta comunión. Difícil lo tenían los chicos de Bullet Proof Lovers, pero consiguieron que el ambiente no decayese ni un solo instante. Los donostiarras son de aquellos que practican la ética y la estética del rock’n’roll. Su atuendo glam les delataba y se convirtió en parte de su espectáculo, pero lo verdaderamente impactante fue su sonido, un auténtico trallazo.

Basaron su repertorio en el disco que acaban de publicar, Shot through the heart, aunque también hicieron alguna versión, como Yeah Yeah Yeah de Vibrators, y Exprímelo de Cerebros Exprimidos. Gran concierto el suyo, preludio del fin de fiesta, que corrió a cargo de The Fuzztones, uno de los grupos míticos del garaje rock internacional. De la formación inicial solo queda Rudi Protrudi, que no escatimó sus temas más legendarios ante una carpa abarrotada. Fue el brillante cierre de un festival que dio visibilidad a unas músicas que habitualmente no lo tienen. Esperemos que tenga continuidad.