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“El Gobierno apuesta por un corredor de alta velocidad entre Zaragoza y la CAV, y quiere influir en él”

Gobierno de Navarra y Fomento se reúnen mañana en Madrid para tratar las consecuencias de la ruptura unilateral de la negociación del ministro Íñigo de la Serna

Una entrevista de Ibai Fernandez / Fotografía Unai Beroiz - Domingo, 17 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La imagen de Manu Ayerdi se refleja en una ventana de la última planta de los edificios inteligentes, donde se encuentra el despacho principal de la consejería de Desarrollo económico.

La imagen de Manu Ayerdi se refleja en una ventana de la última planta de los edificios inteligentes, donde se encuentra el despacho principal de la consejería de Desarrollo económico. (Unai Beroiz)

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La imagen de Manu Ayerdi se refleja en una ventana de la última planta de los edificios inteligentes, donde se encuentra el despacho principal de la consejería de Desarrollo económico.

Pamplona- Manu Ayerdi es un político templado. Un gestor de empresa reconvertido ahora a vicepresidente y consejero de Desarrollo Económico al que le gusta rehuir la polémica. Incluso en un momento en el que el diálogo se ha roto de forma abrupta después de que el ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, diera por finalizadas las conversaciones por falta de confianza en el Ejecutivo foral. Ayerdi mide sus palabras. Debía haber mandado el pasado domingo una respuesta al borrador elaborado por el Ministerio el mayo, y solo ha necesitado tres días de retraso para dar un sonoro portazo. “No tiene ningún sentido, estábamos colaborando muy bien”, lamenta el vicepresidente, que pese a todo evita confrontar con el ministro, a quien emplaza a un diálogo “responsable” que piense en el “interés general”. Una reflexión que apunta directamente a UPN, a quien el número dos del Gobierno foral responsabiliza de que Navarra se pueda quedar sin un convenio que le permita “influir” en una obra “estratégica”. “UPN ha llegado a la conclusión de que su única prioridad es la vuelta al poder, y eso es muy peligroso para Navarra”, advierte.


¿Cómo interpreta la decisión unilateral del ministro?

-Creo sinceramente que estaba muy presionado por el pacto que el PP había firmado con UPN a cambio de los presupuestos, y que le requería licitar obras en 2017. El problema es que desde una perspectiva técnica eso era muy complicado de satisfacer desde Navarra.

¿Desde una perspectiva técnica o política?

-Técnica, desde luego. Yo creo que cuando el ministro se compromete con UPN no es consciente de cuál es la situación del proyecto, que llevaba más de tres años paralizado. Porque para licitar, primero hay que aprobar el proyecto básico, y eso es algo que Adif no hizo hasta el pasado junio. Luego hay que redactar el proyecto constructivo, hacer expropiaciones, pedir permisos... todo eso lleva un tiempo, y en nuestro mejor escenario era algo que preveíamos para el primer trimestre de 2018, siempre y cuando antes hubiéramos firmado un buen convenio para Navarra. Pero la presión de UPN al final ha sido determinante. Había unos intereses políticos evidentes.

¿Esperaba que el Ministerio pudiera tomar una decisión así?

-Me ha sorprendido una reacción tan fulminante, la verdad. Porque desde que el ministro nos presenta en mayo el borrador ambos gobiernos hemos trabajado en la confianza de que podíamos alcanzar un acuerdo. Hemos sido leales y responsables. Y hemos avanzado bastante.

¿En qué?

-En julio pactamos una hoja de ruta con el Ministerio y la CAV para avanzar en la conexión con la Y vasca, por ejemplo. Hemos retomado el tema del bucle ferroviario de Pamplona, aparcado desde hace muchos años, facilitando al Ministerio las conclusiones de nuestro análisis y por otra parte, los equipos técnicos de ambos gobiernos han trabajado en los proyectos constructivos pendientes de finalización, especialmente del tramo 2 del Castejón-Campanas. Había una relación de confianza.

También es cierto que durante este tiempo ha habido mensajes muy contradictorios entre los socios del Gobierno.

-Claro que hay dificultades en el cuatripartito. Las mismas que tiene el ministro por las presiones de UPN. Pero no creo que hubiera razones sólidas para tomar esta decisión.

¿Han dilatado los plazos para suavizar las tensiones internas?

-Nos hemos tomado el tiempo necesario para analizar esta cuestión con los socios, y con el verano de por medio, se ralentiza un poco todo. Y lo hemos hecho porque somos conscientes de que la estabilidad del Gobierno es fundamental. Una comunidad con un Gobierno inestable sufre consecuencias relevantes, lo vimos la pasada legislatura.

¿Por eso no han querido introducir partidas para el TAV en el presupuestos de 2018?

-Para nosotros es importante tratar de conciliar el mayor numero de intereses encima de la mesa. Pero siempre apoyados en ese elemento técnico claro, que dice que no se puede licitar antes del primer trimestre de 2018, por lo que no tenia sentido incorporar partida presupuestaria para el próximo año.

¿Se siente decepcionado con el ministro?

-No. Eso es algo subjetivo, y él también podría decir lo mismo de mí. Quizá sí sorprendido y preocupado porque ha tomado una decisión que no comparto, que lamento profundamente y que me parece que no está justificada.

¿Ha podido ser una excusa para no asumir un convenio de más de 1.000 millones de inversión?

-El ministro ha puesto por delante de absolutamente todo cumplir con el acuerdo alcanzado con UPN. Mi mayor reproche no es con el ministro, que ha dicho que quiere cumplir con UPN como sea, sino con UPN, que ha decidido que es mejor que el ministro tome esa decisión a que Navarra tenga un convenio. Esta es la situación.

Pero es evidente que ha habido una falta de confianza.

-La confianza es un valor muy personal que depende de muchas cosas. Unas objetivas y otras subjetivas, como las percepciones que llegan de terceras partes.

¿Le preocupa que UPN pueda interferir también las negociaciones sobre el Canal y el Convenio Económico?

-Lo que me preocupa es que para UPN la definición del interés general es que este Gobierno no gobierne. De tanto forzar, ha considerado positivo que Navarra se quedara sin convenio y que Madrid ejecutara esta infraestructura, limitando así la capacidad de influir en la obra. Es algo que me llama mucho la atención en un partido que se supone aspira a gobernar.

¿Se comprometió con el ministro a remitirle la propuesta sobre el tren antes del día 10?

-Hablamos del día 10, sí, pero como hemos hablado de otras muchas fechas que luego no se cumplen, tampoco por parte del Ministerio. Este tipo de compromisos, al menos yo, los entiendo con un margen de flexibilidad. De hecho, el día 7 le escribo al ministro diciéndole que estamos ultimando el acuerdo. Y le avanzo además las dos premisas principales: visión de corredor y financiación mediante el Convenio Económico. Era evidente que estábamos trabajando y que íbamos a responder.

Pero a última hora dicen que primero hay que aclarar el Convenio Económico.

-Lo que le digo al ministro es que tenemos la propuesta elaborada, pero que antes de empezar a negociar tenemos que aclarar la relación económica con el Estado. Estamos muy cerca de un acuerdo. Tan cerca, que ya solo depende de la voluntad política del Gobierno central. Falta un último empujón, pero es muy importante. Y así se lo trasladé.

¿Están vinculadas ambas negociaciones?

-Me consta que en las negociaciones del Convenio Económico jamás se ha hablado del tren. Hasta el día 12, en mis conversaciones con el ministro de Fomento nunca habíamos hablado del Convenio Económico. Pero para Navarra, renovar el Convenio Económico es una prioridad, porque eso nos permite tener ordenada nuestra casa. Y no olvidemos además que nuestra propuesta en relación con el corredor ferroviario pasa por compensar nuestros anticipos de la aportación anual de Navarra al Estado.

¿Qué escenario se abre ahora?

-Creo que como Gobierno hemos dado pruebas claras de que había una voluntad real de avanzar. A partir de ahí, lo que ahora toca es no perder los nervios y tener criterio y responsabilidad. Teniendo siempre presente el interés general.

¿Y qué es para usted el interés general en este asunto?

-Un corredor ferroviario que una Navarra con Zaragoza y la Y vasca, y que avance en todos sus tramos a la vez con un mismo horizonte temporal. Desde luego no 13 kilómetros sueltos de plataforma.

¿Cuándo tiene previsto reunirse con el Ministerio?

-Mañana. El jueves solicitamos una reunión de la comisión de seguimiento del convenio de 2010, y la respuesta del Ministerio ha sido rápida, algo que tengo que agradecer.

¿Y con qué actitud van a ir?

-Vamos a ir con una actitud seria, desde luego. Es evidente que hay un malestar en el Gobierno de Navarra, que no comparte una decisión que nos parece injustificada y que no nos gusta. Lo he dicho antes, hemos trabajado con lealtad estos tres meses. Pero también vamos a ser responsables. El Gobierno de Navarra quiere un nuevo corredor ferroviario de Zaragoza a la Y vasca que pase por Pamplona, y quiere influir en él.

¿Hay margen para retomar la relación y buscar un nuevo convenio?

-Va a depender del talante que muestre la otra parte, que es la que ha dicho que quiere romper. Confío en que haya margen para buscar la mejor solución.

¿Van a mandar los proyectos en el plazo que marca el Ministerio?

-Esta cuestión forma parte de las conversaciones que tenemos que tener a partir de ahora.

¿Por qué se ha empeñado el Gobierno de Navarra en protagonizar una obra que es competencia del Estado y que le genera fricciones con sus socios?

-Porque creemos que se trata de una obra estratégica que el Estado quiere hacer y en la que queremos influir. Y para eso hace falta un buen convenio. Porque sin convenio dependes de la voluntad del gobierno de turno, y la experiencia reciente ya hemos visto cuál es.

El convenio de 2010 tampoco se ha cumplido.

-Es verdad que si el Gobierno central tiene voluntad de parar, va a parar. Y la actitud de los últimos 20 años ya ha sabemos cuál ha sido. Navarra ha estado en la cola de prioridades . Se ha hecho una planificación sin sentido, siempre a golpe de interés cortoplacista. Pero eso no nos puede llevar a la conclusión de que es mejor no hacer nada.

Bueno, es lo que se ha hecho estos últimos años. Nada.

-Sí, y ahí la crítica hay que hacérsela también a los gobiernos de UPN, que no han sabido aprovechar los años de escasez económica para avanzar en las tramitaciones administrativas. Pero ahora parece que hay voluntad.

¿Cree que el Estado va a invertir más de 3.000 millones en Navarra de aquí a 2023 cuando en seis años solo ha invertido 80, y casi no los cobramos?

-En el tema de las fechas yo soy más prudente. Pero creo al Ministerio cuando dice que quiere hacer el corredor, entre otras cosas porque tiene un interés económico que trasciende a Navarra y forma parte de un proyecto más amplio de interés europeo. Y desde la perspectiva de este Gobierno poder influir en una obra que es estratégica, es mucho. Que luego lo prometido se cumpla ya va a depender de parámetros que se escapan a Navarra.

¿Qué le parece la propuesta de Tren Público Social que plantea el colectivo Sustrai Eraikuntza? Algunos de sus socios lo ven con buenos ojos.

-En medio de esta vorágine no he podido estudiarla a fondo. Pero en un primer vistazo veo que proponen construir otra vía al lado de la existente, lo que mejora la capacidad, pero plantean limitar la longitud de los trenes a 575 metros, lo que incumple los estándares europeos y no parece razonable a medio y largo plazo.

También plantea una alternativa de tren regional que garantiza la movilidad de mucha gente.

-Porque da por supuesto que la nueva plataforma implica el cierre de la línea de cercanías actual, y no es cierto. Tampoco comparto la visión elitista que ven de la alta velocidad. Si hemos pasado de 8.000 a 40.000 viajeros a Madrid no es precisamente porque sea un tren para ricos, sino porque se tarda tres horas, y eso se debe precisamente a la alta velocidad.

En cualquier caso, no deja de ser un debate público de interés.

-Creo que precisamente lo que está sucediendo estos días demuestra que es un debate que no es realista. El Estado tiene el modelo decidido, es su competencia, y no va a esperar. Podemos aspirar a influir en él lo más posible, pero para eso hace falta un convenio.

¿El Gobierno sigue dispuesto a seguir adelante con el corredor con la oposición de sus socios?

-El Gobierno debe velar por toda la ciudadanía, y llegado el momento hará lo que considere que es mejor para la comunidad.

¿Cree que los ciudadanos que apoyaron el cambio entenderían un acuerdo con la oposición?

-Es evidente que no es un tema sencillo, y creo que habría de todo. Depende seguramente de la percepción de hasta qué punto el proyecto que salga adelante responda realmente al interés general de la ciudadanía.

¿Ha quedado daña su relación con sus socios de Gobierno?

-He intentado siempre actuar con responsabilidad y con respeto al acuerdo programático. Ya sabíamos que este era un proyecto muy difícil porque las diferencias vienen de antes de firmar el acuerdo. Somos cuatro partidos y eso exige mucho trabajo de diálogo y de consenso que no siempre es posible. Pero es una fórmula a la que le doy mucho valor porque nos aporta muchas cosas.

¿La falta de acuerdo con el Ministerio sería una derrota personal?

-En este tema no he trabajado por libre ni de forma autónoma, así que no tengo esa sensación. Evidentemente lo que sí sería una frustración es no avanzar en la buena dirección en un proyecto que creo estratégico.

las claves

“La prioridad de UPN es que este Gobierno no gobierne para volver al poder, y eso es peligroso para Navarra”

“La pasada legislatura vimos que una comunidad sufre consecuencias relevantes si no tiene un Gobierno estable”

“En las negociaciones del Convenio Económico jamás se ha hablado del tren, pero cerrarlo es una prioridad”

“Un debate sobre el modelo de tren no es realista porque el Estado ya ha decidido el modelo y no nos va a esperar”

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