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Edurne Eguino Sasiain Concejala delegada de acción social

“Estamos mejorando las ayudas y rehabilitando pisos pero los alquileres en el mercado se han disparado y es un problemón”

Consolidar el SAD, un servicio social de urgencias, una empresa de empleo social y más atención de calle, ejes de trabajo de Acción Social

Ana Ibarra Mikel Saiz - Domingo, 17 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Edurne Eguino posa en el cruce de las calle Zapatería y Pozo Blanco, cerca de la sede del área de Servicios Sociales.

Edurne Eguino posa en el cruce de las calle Zapatería y Pozo Blanco, cerca de la sede del área de Servicios Sociales.

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  • Edurne Eguino posa en el cruce de las calle Zapatería y Pozo Blanco, cerca de la sede del área de Servicios Sociales.

pamplona- Edurne Eguino (I-E), una de las mujeres con más poder en el Ayuntamiento para tener un sólo escaño...

Poder no me gusta, capacidad de gobierno diría...

Le toca arreglar esa parte de la ciudad más machacada socialmente. Este año el presupuesto en Acción Social era de 23,6 millones de los 196,5 proyectados. ¿Suficiente?

-Yo suelo hacer una revisión de los ayuntamientos que están mejor que éste y una de las referencias suele ser Vitoria que, por ejemplo, tiene ese presupuesto sólo para las personas mayores. Un ayuntamiento que tiene residencias propias, que tiene centros de día propios, que tiene todos los antiguos clubs de jubilados reconvertidos en clubs de mayores en los barrios... esa que es una parte importante a seguir desarrollando después de asumir la gestión directa del Servicio de Atención al Domicilio. Tenemos el plan de mayores que lo estamos haciendo en colaboración con el Gobierno de Navarra y con un proceso participativo. Por nuestra parte nos correspondería dar más servicios a las personas mayores, intentando que se mantengan el mayor tiempo posible en su entorno habitual. Eso pasaría por hacer un repaso de cómo están trabajando ahora los clubs de jubilados y qué deberíamos hacer en esos centros. Algún proyecto piloto ya estamos desarrollando allí.

En ese prediagnóstico se vio que hay muchas personas mayores de 80 años que viven solas en Pamplona.

-Es una edad en la que preventivamente hay que empezar a hacer cosas. Por una parte, tener la gestión directa del SAD (Servicio de Atención Domiciliaria) nos permite primero consolidar ese proyecto como tal y acometer una organización interna pero, además, una de las vocaciones de esa gestión directa era intentar tener más servicios para las personas mayores.

¿Qué tipo de servicios?

-Nos ha llegado un proyecto de la Fundación Gaztelan que le llaman jubilotecas. Es un espacio que no es un centro de día al uso para personas dependientes sino un poquito antes. Es un centro de día donde se hacen actividades para personas que aún son válidas por sí mismas pero están en esa fase que no quieren salir de casa, etc. La idea es socializarlos.

¿Diría Pamplona está mejor protegida socialmente?

-Yo creo que sí, no por ser Pamplona sólo, sino que a nivel de Navarra se ha priorizado con la renta garantizada las necesidades de la gente de base y eso lo vehiculizamos pero yo creo que se está haciendo un esfuerzo importante para ubicar allí donde hace falta los recursos. Y yo creo que los servicios sociales están en una trayectoria de volver a mirar a la gente, también en su entorno. El salto cualitativo del desarrollo comunitario (trabajar en red con colectivos y con la calle) es algo en lo que UPN no creía ni siquiera como filosofía. Antes con tramitar prestaciones bastaba. Y tener profesionales formados en todas las unidades tramitando ayudas es una perversión del sistema. Están preparados para hacer intervención social, no papeles, para desarrollo comunitario y para empoderar a la gente. Estamos con proyectos piloto ahora en Milagrosa y Chantrea.

¿En qué ha consistido el cambio de modelo en los servicios de infancia y adolescencia?

-Hemos organizado los equipos de infancia que están en las distintas unidades de barrio con un refuerzo de dos trabajadoras sociales más y dos educadores más. En 2016 se pusieron en marcha dos más, Milagrosa y Mendillorri, y en 2017 hemos instaurado el de Buztintxuri de manera que con los cinco que teníamos antes son ocho barrios, y lo hemos completado con una convocatoria especial de subvenciones para actividades infantojuveniles. Sólo los equipos preventivos movilizan a 3.000 menores de 18 años, en actividades vacacionales a 1.200, a 544 voluntarios para todas las actividades, y 407 adolescentes se han formado como monitores de ocio y tiempo libre. También hemos impulsado el diagnóstico de la infancia.

¿Qué tipo de ayudas sociales se han potenciado y porqué?

-Hemos duplicado las ayudas de emergencia, que han pasado a 652.000 euros. También hemos duplicado las ayudas al alquiler de vivienda hasta 450.000 euros. Y se han modificado las bases para comedores escolares de manera que el Gobierno da menos dinero a los comedores de los concertados y nosotros hemos priorizado la situación económica de la familia independientemente del colegio al que va... Hemos mantenido los convenios de colaboración que eran 40.000 euros para el Banco de Alimentos, 15.000 euros a el Cermin, 30.400 para la coordinadora de ONGs y 30.000 para el Secretariado Gitano.

¿Se está cumpliendo el acuerdo programático?

-Para este área ha sido la guía fundamental. Hemos conseguido aprobar este año la ordenanza de vivienda de emergencia social. Tenemos mucho que ver aunque no sea nuestra área porque las familias que piden este recurso muchas veces pasan por las unidades de barrio. Hasta el momento hemos conseguido conceder 59 viviendas tras rehabilitar 63 pero somos conscientes de que se necesitan muchas más. En esta legislatura deberíamos conseguir rehabilitar todas las viviendas vacías que tiene el Ayuntamiento. Entre Ayuntamiento y PCH eran más de 800. Puede que la mitad estén ocupadas o disponibles para realojos o alquileres antiguos. Pero hay margen. ¡El diagnóstico que hizo Goyo Urdaniz en 2015 habla de unas necesidades de viviendas de alquiler de unas 300 al año! Sabemos que se están disparando los alquileres y no hay que olvidar el racismo que hay a la hora de alquilar. Estamos teniendo problemas muy serios, y la propia ayuda que ha planteado ahora el Gobierno de Navarra dirigida a las familias monoparentales para salir de habitaciones compartidas no está llegando. Nos está diciendo la PAH que las inmobiliarias y la gente no les están alquilando los pisos.

Está claro que el mercado libre no se controla...

-Es amplísimo. Ahí tenemos a familias monoparentales con dos o tres hijos viviendo en habitaciones en unas condiciones terribles porque aunque tengan un poco de trabajo, incluso una renta garantizada, tu no puedes pagar un piso en el mercado libre. Tenemos ayudas de alquiler y de emergencia pero todo choca con el mercado. Están subiendo los alquileres y estamos teniendo un sistema de alquileres express a través de internet de gente que ya pasa de hoteles y viaja a través de pisos y sube el precio una barbaridad. ¡Es un problemón a nivel de Estado!

Sin embargo, no se ha metido mano a la vivienda vacía...

-El problema lo tenemos en el recurso que presentó el Gobierno al Constitucional.

¿No será que no se atreven a gravarla vía impuesto local?

-Existe el impuesto, el problema es definir qué es una vivienda vacía. Y el problema es el acceso a los datos que ahora son personales por la ley de protección de datos. Tiene que haber acuerdos políticos y de buena voluntad entre grandes tenedores de vivienda.

¿Qué sectores de la población son hoy los más vulnerables?

-La acción social tiene programas para atender la vulnerabilidad en todos los estratos. El SAD para mayores, infancia o el servicio municipal de la mujer, que ha atendido en 2016 a 306 casos nuevos de los que la mitad demandaban atención por violencia de género. Por otro lado, tenemos la nueva clase de trabajadoras que no llegan a fin de mes porque tiene un sueldo 600 u 800 euros, medias jornadas... y eso afecta muchísimo a la población infantil, pero también a personas mayores, a personas de mediana edad que no consiguen trabajo, a las personas por encima de 50 años que no logran un trabajo nuevo... Queremos reforzar formación y empleo.

¿Cuantos contratos de empleo social se han logrado en estos dos años?

-Hemos aumentado hasta 85, y queremos llegar a 100 los contratos de empleo social protegido. En 2016 hasta 1.207 personas participaron en actividades de todo tipo derivadas de unidades de barrio. En incorporación sociolaboral tenemos desde escuelas taller, cursos de formación, nuevos programas de formación para personas mayores, el servicio de orientación... Con la crisis de repente a las unidades de barrio llega gente que no tiene problemas sociales más allá del desempleo.

¿Cómo se aborda esa enquistada desigualdad que existe en los diferentes barrios?

-Hay muchos proyectos que están empezando como Edusi en Milagrosa donde ya hay un grupo motor. Ha habido una reunión pidiendo abordar los problemas de convivencia con la población menor gitana rumana. Hay un germen de trabajo en red super interesante. Por otro lado, nos enfrentamos a nuevos problemas. La situación del mercado laboral es tan variable que la gente cambia mucho de domicilio. Empiezas a trabajar con una familia en un barrio concreto, y a los seis meses no están. Se ha ido a otro barrio o pueblo porque les ha salido un trabajo allá. Eso nos cambia muchos paradigmas de trabajo. Una de las claves en nuestra área es la vivienda y otra es el mercado laboral. Hacer diagnósticos preventivos sería lo mejor pero queda mucho trabajo. Gente que vive sola a partir de los 80 años y saber qué tal está o que tiene más de 50 años con una situación laboral difícil... Por otro lado, en San Jorge hay un trabajo en red en infancia importantísimo y hay que trabajarlo. Y en Etxabakoitz se ha hecho un diagnóstico social por parte de la UPNA, y ahora estamos en la fase del plan de acción.

Niveles de pobreza: ¿en qué hemos mejorado?

-Yo creo que nos falta mucho. El problema de vivienda es gordo y no se pueden pagar los alquileres y eso viene de la situación económica del empleo. Un dato: en las ayudas de comedores escolar de este año por primera vez hay menos concesiones. Pensamos que al tener más gente acceso a la nueva renta garantizada hay una cierta mejora de la situación económica de base. Incluso personas mayores solas que tenían pensiones por debajo de la renta han podido solicitarla. Supone una mejora. Yo creo que hay estrategias a nivel general que se perciben.

¿Y en alta exclusión qué balance hace? ¿Hay menos gente durmiendo en la calle?

-En Pamplona se atiende a través del albergue y el programa de atención en calle con tres educadores donde hemos introducido mejoras. Está también el comedor social que además vamos a tener una nueva ubicación. Nos iremos cuando estén las obras terminadas a la calle Carmen 25, y en ese local queremos tener espacios para el programa de atención en calle.

¿Qué retos quedan de ese acuerdo programático?

-Este año nos gustaría reforzar todo el tema de empleo social protegido. Estamos dando vuelta a una idea que es hacer un centro de integración social municipal, un CIS, de manera que pudiéramos ofrecer en lugar de seis meses de empleo social protegido contratos de hasta tres años de manera que el itinerario sea completo hasta su integración definitiva en el mercado laboral. Otro tema importante es hacer un servicio de urgencias sociales, además de consolidar el SAD y hacer más servicios para personas mayores y extender todo el nuevo modelo de atención a unidades de barrio a todos los barrios. Otras apuesta es el nuevo plan director de cooperación al desarrollo.

¿Que critica de la gestión de UPN?

-Aplicó el mismo recorte en servicios sociales que en el resto de las áreas. La herencia envenenada de la deuda tan grande que dejó Barcina cuando se fue al Gobierno y vino Maya, en octubre en 2012, es que metieron un hachazo de 25 millones al presupuesto. Le tocó igual a Acción Social que al resto cuando con la crisis se debería haber preservado.

las claves

“Los profesionales están preparados para hacer intervención social y empoderar a la gente, no para papeles”

“Hemos dado menos ayudas a comedores sociales, creemos que la nueva renta garantizada ayuda”

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