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Música

Danzas, osos y ladrillos

Por Teobaldos - Lunes, 18 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Festival de Música Contemporánea de Navarra

Tamhá Ensemble: Javi Pérez, clarinetes. David Cristóbal, saxos. David Bona, fagot. Programa: obras de Galindo, Cantalejo, Casanova, Mendoza, y Alberto Catalán. Lugar: Civivox Condestable. Fecha: 14 de septiembre de 2017. Público: lleno el espacio habilitado (gratis).

La nueva cosecha de partituras del Festival de Música Contemporánea está servida. Los miembros del incansable grupo Garaikideak vuelven a querer sorprendernos con sus innovaciones tímbricas, con sus formaciones de cámara poco habituales, con enrevesadas abstracciones, o con novedosas vueltas a la tonalidad, que de todo hay. De aquellos, ya clásicos, temas que, nos enseñaron, ocupaban la inspiración musical -(relación con Dios, exaltación del amor, diálogo con la naturaleza, y heroísmo interior ante la vida y la muerte)-, las obras que hoy nos sirven estos jóvenes compositores son, indudablemente, hijas de su tiempo: poca relación con Dios (la música religiosa ha caído);diálogo con la naturaleza (aquí la naturaleza -el oso- imita al arte);el amor está, pero con menos lirismo;y, creo yo, predomina cierto heroísmo (o visión muy particular) interior, mayormente atormentado. En cuanto a los intérpretes: hay que descubrirse, el nivel y la aportación de nuevas sonoridades a los instrumentos que se despegan del repertorio convencional, es altísimo, sorprendente, casi inagotable;se inventan sonidos para el compositor. Si siempre los intérpretes fueron esenciales para el éxito de los estrenos;en la música contemporánea podemos hablar de co-creadores. El Ensemble Tamhá funcionó muy bien;aun en su predominante colorido grave, o, precisamente por eso, hubo variedad, claridad y plenitud sonora. Se vio ya desde el comienzo: Túmulos IIIde Galindo;el fagot -a solo- va a cimentar, rotundo, una obra en la que el ímpetu de la síncopa y el virtuosismo, da paso a un bello lento tonal y lírico. LaEdificación sonora, de Cantalejo, explora las posibilidades del clarinete solo, que recorre toda la madera de lo más grave a lo más agudo: sin miedo a sonidos abocinados, de obra, con los continuos saltos entre notas extremas, (aumentadas o disminuidas), como motor;algo homófono, no obstante, a pesar de sus contrastes, en el resultado final. Esteve Casanova, con su Jthyla nos alivia con un delicioso orientalismo muy rítmico que invita a la danza;es para clarinete y fagot, dos instrumentos que se complementas muy bien en sus timbres extremos;amable y hermosa en su pasaje más lento. Over Hunted de Enrique Mendoza es un descubrimiento de las posibilidades del saxo bajo: logradísima la onomatopeya del oso: sonido profundo, apelmazado, grande, peludo, innovador;también en los aullidos;me resultó algo invasor el fondo, demasiado rato presente, de la cinta;pero se trataba de incordiar la vida tranquila del oso. Mess de Alberto Catalán es sumamente entretenida al relacionarse música y vídeo: pintar la música, y viceversa;parece que todo es muy ad libitum, pero no;todos haríamos lo mismo, en ese garabatear el sonido. Synesthesia de Mendoza: el trío (con clarinete bajo) es de sonoridad potente;el empaste en matiz piano es muy hermoso;el fuerte incide en lo que pide la partitura: una música a borbotones de indudable grosor. Buen comienzo del ciclo.

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