500 veces Bruno (CD Izarra): “Para seguir jugando, más importante que el físico es la ilusión”

SEGUNDA B | El capitán del Izarra cumplió el domingo medio millar de partidos en el primer equipo

M.J. Armendáriz | Rubén Usúa - Martes, 19 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Bruno Araiz, con la placa de homenaje, junto a sus padres (izquierda) y a Koldo Leoz y Alfonso Canela.

Bruno Araiz, con la placa de homenaje, junto a sus padres (izquierda) y a Koldo Leoz y Alfonso Canela. (Rubén Usúa)

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Bruno Araiz, con la placa de homenaje, junto a sus padres (izquierda) y a Koldo Leoz y Alfonso Canela.Al final del partido, con su sobrino, Izan, y su novia, Raquel.

pamplona- 1 de mayo de 2002. Peña Sport-Izarra. Un clásico en Tafalla. En el minuto 75, un tal Bruno Araiz, juvenil, sustituía a Israel. Era su debut en Tercera. 500 partidos después es el capitán del equipo de Estella. A punto de cumplir los 33, no sabe cómo le sentaría otra camiseta, porque siempre ha vestido la del Izarra. Un jugador de club. Un futbolista eléctrico y desequilibrante. Un lujo para el Izarra.

¿Llevaba la cuenta de partidos?

-Cuando empiezas no llevas la cuenta. Pero cuando sumas los partidos algún medio te recuerda que te vas acercando, ya lo tienes en mente. Hace una ilusión tremenda llegar a 500 partidos cuando es el club en el que has jugado toda tu vida. Además, era un partido en casa, ante un rival de los de arriba... Sólo se vio empañado porque perdimos. Habría cambiado los 500 partidos por tres puntos.

La primera victoria se resiste esta temporada.

-En los dos de casa hemos merecido si no seis puntos, sí cuatro. Estamos en una dinámica negativa de resultados, en la que tenemos ocasiones pero no entran, y tenemos que intentar cambiarla.

Si alguien no se va a poner nervioso, es un jugador con 500 partidos en el primer equipo.

-Está claro. Sabíamos que iba a ser duro desde antes de empezar la temporada. Pero hay que reaccionar porque si no te metes abajo y es muy difícil salir. Hay que sumar de tres en tres para revertir la dinámica.

25 años en el Izarra. Es un ejemplo de hombre de club.

-Para mí es un orgullo haber formado parte siempre del Izarra. Algunos me dicen que tenía que haber salido, pero nunca me he arrepentido de haberme quedado. Para mí ha sido educarme a través del Izarra y estoy muy orgulloso de los valores que me han transmitido. Y como estellica que soy, es un orgullo.

¿Ha tenido ofertas para salir?

-Sí que ha habido: en juveniles a Osasuna, a Mallorca y a algún otro lugar fuera de Navarra, pero nunca han sido del todo satisfactorias, porque empezaba a trabajar en un colegio en Estella y tenía claro cuál era mi futuro. Estaba muy a gusto en el club y podía compaginar mi trabajo con el fútbol, que es lo que quería desde pequeño. No me arrepiento. Siempre te queda la cosa de decir qué hubiera pasado, pero vivo una vida feliz y no sé si hubiera llegado a este momento por otro camino. No lo cambio por nada ni en mi vida personal ni en mi vida profesional.

Del partido número 500 se acuerda. ¿Pero también del primero?

-Sí, sí. Fue mi debut en Tercera División, en Tafalla contra la Peña Sport. Estaba en segundo año de juvenil en el Izarra y me llamó Javier Martínez Cía, el entrenador, para ir a Tafalla y empatamos a tres. En aquel momento era una satisfacción enorme, pero no me podía imaginar que era el primero de 500 partidos. Empecé a jugar en el Izarra a los 6-7 años y una vez que llegas tan joven al primer equipo te acuerdas de muchos momentos, pero sobre todo de los compañeros y los amigos, que es lo que nunca se olvida del fútbol.

¿Con qué entrenador se queda?

-De todos aprendes cosas. Javier Martínez Cía, Luis Erro, Miguel González, Álvaro Meoqui, Raúl Marco, Sergio Amatriáin, Borja Jiménez, Diego Prendes... Seguro que me dejo alguno. He tenido la suerte de contar con la confianza de todos. He podido jugar muchos minutos y las lesiones más o menos me han respetado, que es lo más importante.

En este tiempo, ¿qué no olvida?

-Me ha tocado vivir tres títulos de campeón y tres ascensos a Segunda B, con Miguel González, Raúl Marco y Diego Prendes. Llegamos a bajar a Preferente, pero subimos hasta Segunda B seguido. La espina clavada fue perder la eliminatoria de Copa del Rey contra el Hospitalet en Barcelona, en la que íbamos ganando 0-2 al descanso y pasar suponía enfrentarnos a un equipo de Champions. Perdimos 3-2. Fue el momento más duro de mi carrera. Estuvimos a 45 minutos de jugar con el Atlético de Madrid. Eso y las lesiones, lo peor. Tuve una fractura del quinto metatarsiano y un esguince de rodilla fuerte que me tuvo tres meses sin jugar. Esas han sido las dos más graves. El resto, y toco madera, han sido molestias. Y como ya vas conociendo tu cuerpo, sabes cuándo tienes que bajar el ritmo entre semana y cuándo lo puedes exprimir.

¿El cuerpo le dice que tiene cuerda para rato?

-El cuerpo dice que puede aguantar, pero lo importante para seguir es la ilusión, el plano psicológico. El plano físico lo llevo bien, aunque es cierto que cada día me tengo que cuidar más: la alimentación, el descanso... Porque ya no recuperas como antes. Pero mientras mantenga la ilusión por jugar, aguantaré. Tengo claro que cuando note que ya no puedo desequilibrar, me retiraré. Como se suele decir, no quiero que el fútbol me deje a mí, sino dejarlo yo.

¿Qué ha cambiado del jugador que debutó en Tercera tan joven?

-La experiencia te da muchas cosas. Juego de extremo, con características de desequilibrio en banda para servir balones. La velocidad es difícil de mantener con el paso de los años y por eso intento cuidarme y, si vas perdiendo chispa, tratas de colocarte mejor, mantener el rigor táctico, ver qué movimientos le pueden hacer daño al lateral, en función de sus características... Hoy en día que hay mucha información, a través de los vídeos ya sabes si el lateral es más pegajoso, o más rápido, más lento...

¿Ha cambiado mucho el fútbol?

-El fútbol ha cambiado. Está todo más estudiado. Yo jugaba en Tercera cuando en el grupo había riojanos y no había hierba artificial, pero lo que no cambia es la esencia, la competitividad, el ambiente...

En Estella es difícil aumentar la asistencia a Merkatondoa...

-Ese es nuestro caballo de batalla. En Estella hay mucho deporte. Pero hay que valorar que el Izarra esté en Segunda B con este presupuesto, porque hay capitales de provincia sin equipo en Segunda B. Lo bonito sería que hubiera jugadores de casa para atraer a más gente, pero para eso hay que trabajar bien la cantera.

Además de jugador es entrenador en los equipos de la base.

-Este año me han engañado de nuevo (bromea). Entreno al cadete del Izarra. Al estudiar INEF en Vitoria, todo lo relacionado con el deporte me en-canta. Es cierto que al trabajar, entrenar y jugar no queda mucho tiempo libre y la novia algún día me dirá algo, pero hasta hoy, gracias a ella puedo compaginar. Porque hay momentos duros, en los que hay que estar a las duras y a las maduras, y sin ella sería muy complicado. Me entiende y por eso sigo, tratando de transmitir esa ilusión por el Izarra a los chicos. Para mí, cada vez que sube un chico de Estella al primer equipo es algo grande. A Carlos Sagüés, a Sergio Canela, a Hinojosa, los he tenido como entrenador y ahora son compañeros. A Maestresalas incluso le he dado clases en el colegio. A ver si en dos o tres años van subiendo más. En Carlos Sa-güés, que juega en mi puesto, veo re-flejado mi ilusión por el fútbol. Antes estábamos deseando subir a entrenar con el primer equipo, y ahora los jóvenes tienen otros alicientes. Pero no es el caso de los que están hoy en el Izarra, que tienen mucha ilusión.

el protagonista

Fecha y lugar de nacimiento. 22-10-1984, Estella.

Vive en... Estella, con Raquel.

Trabajo. Profesor en Nuestra Señora del Puy, en Estella.

El homenaje. “Me emocioné cuando me dieron la placa mis padres, que me han seguido a todas partes. Y también estaba mi hermana, que fue sorpresa, por vez primera con Izan, mi sobrino. Todo fue muy bonito. Y después me enteré de que Ibai Ardanaz, que es muy amigo, había marcado con el Tudelano, y Eneko Viana, dos con el Idoya. El único que faltó por marcar fui yo para redondear el día. También me dio la placa Koldo Leoz, con quien coincidí en las categorías inferiores del Izarra entrenando”.

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