El empleo que no llega

Por Chechu Rodríguez - Martes, 19 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La ministra de Empleo nos salió, con cantos de sirena y florituras, hablando de una supuesta primavera en el empleo. Se nota que vive alejada de la gente y preocupada sólo por los grandes datos económicos. Porque éstos evidencian un crecimiento económico, sí, pero que no se traslada a la calidad de vida de la mayoría.

Este cambio de ciclo económico abre el debate sobre la solidez o la fragilidad de la incipiente recuperación, de la mejora en la capacidad de generar una actividad económica sostenible y de crear empleo de calidad. Hemos salido de la recesión, pero es evidente que no hemos salido de la crisis.

Desgraciadamente, tardaremos tiempo en recuperar los datos de personas ocupadas que teníamos antes de la crisis y, lo que es peor, no sabemos si seremos capaces de recuperar derechos, porque todo indica que hay una devaluación de los mismos a favor del beneficio empresarial.

Seguimos recorriendo la senda de la economía financiero-especulativa, muy dada a crear burbujas que cuando estallan salpican, sobre todo, a las mayorías sociales. Y no terminamos de reflexionar sobre el modelo productivo (qué se produce y cómo se produce), por lo que generamos un crecimiento económico basado en áreas económicas con poco valor añadido.

En ese contexto nos encontramos en frente con una parte empresarial llena de avaricia, y con un Gobierno del Partido Popular que le pone alfombras rojas a esa actitud. Se niegan a repartir beneficios con las plantillas cuando antes nos impusieron los recortes. No hay, evidentemente, justicia distributiva en el reparto de los costes de la crisis. Se blindan las pensiones de los altos directivos y los beneficios de las empresas, mientras que se escatima la inclusión de cláusulas de garantía salarial que eviten perder poder adquisitivo.

Así las cosas, constatamos que el crecimiento está agudizando una creciente desigualdad laboral y social, porque crea bolsas de personas precarias que tienen enormes dificultades para construir un proyecto vital digno. Y ése es, sin duda, uno de los principales retos que tenemos que afrontar en estos años. En CCOO lo tenemos claro, quienes tienen los salarios más bajos o directamente no tienen recursos deben estar especialmente protegidos para que no sigan sufriendo la pérdida de poder adquisitivo y calidad de vida.

Podemos poner en marcha medidas de choque contra el desempleo de larga duración, contra las brechas de género, contra la precariedad laboral, contra la siniestralidad laboral, pero estas medidas no serán eficaces sin un gobierno y una parte empresarial realmente comprometida con la calidad del empleo.

Y mucho nos tememos que con la actitud cerrada mostrada hasta ahora, lo que se pretende en realidad es devaluar la importancia de los sindicatos, como sujetos de representación y mediación colectiva. Nos quieren con menos influencia, menos sindicados y más ineficaces.

Por eso desde CCOO pensamos que es momento de corregir la devaluación salarial y las malas condiciones de los contratos que se firman y poner en valor el sindicalismo social que representamos. No podremos construir un futuro con esperanza si seguimos basando la recuperación económica en la devaluación interna, por la vía del ajuste salarial y la calidad del empleo. Tenemos que reforzar los elementos de redistribución económica mediante la presión sindical.

Apostamos por facilitar el desarrollo de sectores de alta capacidad de generación de empleo. Y para eso necesitamos que los gobiernos no miren con obsesión electoral al triunfo de los datos, porque eso no cambia la economía ni el futuro.

Además, desarrollar el Estado de Bienestar hará que tengamos más oportunidades de empleo. En nuestro país, sectores con gran capacidad de generación de empleo, como aquellos vinculados a la provisión de servicios sociales y educación, tienen un desarrollo menor que en otros países de nuestro entorno. España tiene un 13% de empleo público, por debajo de la media de la OCDE que está en el 15,5%.

Por lo tanto correr mucho no será nunca una buena salida a la crisis, porque además de maquillar las estadísticas, se está sustituyendo empleo fijo a tiempo completo, por temporal a tiempo parcial, tal y como se observa en los diferentes datos, y se están poniendo las bases de una economía endeble y poco sostenible. No obstante, en todo el Estado todavía hay 2,3 millones de personas paradas de larga duración, y la tasa de temporalidad asciende al 25,8%. En Navarra el 57% de las personas que trabajan a tiempo parcial querrían un contrato a tiempo completo. Es lo que se viene a llamar subempleo, puesto que esas personas trabajan menos horas de las que desean.

Por eso en CCOO apostamos por trabajar en serio para que se dé una salida de la crisis justa, integradora, y sobre todo solvente, en ello estamos. El autor es secretario general de CCOO