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Angela Merkel La canciller incombustible

La líder conservadora acaricia su cuarta victoria electoral que junto al mítico Helmut Kohl la convertirían -si sigue hasta 2021- en la canciller que más años ha ocupado el poder.

Un reportaje de Noelia López - Miércoles, 20 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Primer plano de Angela Merkel durante un acto oficial en Berlín.

Primer plano de Angela Merkel durante un acto oficial en Berlín. (Foto: Efe)

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  • Primer plano de Angela Merkel durante un acto oficial en Berlín.

berlín- La canciller alemana, Angela Merkel, acaricia una cuarta victoria electoral este domingo, mientras su principal contrincante, el socialdemócrata Martin Schulz, trata de dar un perfil propio a su partido, que en los últimos cuatro años ha integrado la gran coalición de Gobierno.

Las últimas encuestas auguran entre el 36% y el 37% de los votos para las filas conservadoras -la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera-, por debajo de de 2013, pero entre 13% y 17% por delante del Partido Socialdemócrata (SPD), al que se le otorga un 23% .

La puja real está en el tercer puesto, por el que compiten los liberales del FDP, que no alcanzaron el umbral mínimo del 5% en 2013;Alternativa para Alemania (AfD), que aspira a ser el primer partido de ultraderecha que accede al Bundestag (cámara baja). La Izquierda estaría en el 10% y Los Verdes en el 8%. Los Liberales (FDP) estarían también en estahorquilla.

Los doce años al frente del Gobierno y una legislatura marcada por la crisis de los refugiados, con la llegada de alrededor de 1,3 millones de solicitantes de asilo al país, parecen no haber hecho demasiada mella en Merkel, que sigue liderando las encuestas políticas de popularidad.

rentabilidad políticaLa legislatura que acaba quedará marcada por leyes como las que introdujeron el salario mínimo interprofesional o la rebaja de la edad de jubilación para determinados colectivos, propuestas socialdemócratas que Merkel asumió sin complejos y que puede rentabilizar en detrimento del SPD.

En el último pleno con proyectos legislativos en el orden del día, la canciller votó ‘no’ al matrimonio homosexual defendido por los socialdemócratas, pero poco después, con la ley aprobada, aseguró sentirse contenta con la nueva situación. “La carrera está cerrada”, sostiene Oskar Niedermayer, experto del Instituto Otto Suhr para la Ciencia Política, quien destaca la dificultad del SPD para encontrar un tema con el que distinguirse.

Tras cuatro años coaligados con los conservadores, tiene complicado mostrar “una oferta de gran transformación”, añade Giacomo Corneo, profesor en la Universidad Libre de Berlín.

Los socialdemócratas se avinieron en 2013 a la gran coalición a sabiendas de que el anterior experimento en ese sentido, en la primera legislatura de Merkel, les llevó a los peores resultados de su historia, fantasma contra el que lucha ahora Schulz.

En una apuesta arriesgada, el SPD le nombró candidato y líder, cuando era un personaje poco conocido en la política nacional tras más de dos décadas en el Parlamento Europeo. Los nuevos aires relanzaron al partido en las encuestas durante unas semanas e incluso lo situaron por delante de los conservadores, pero el llamado “efecto Schulz” se desinfló con el paso del tiempo. Los expertos en demoscopia advierten de que las encuestas son estudios de tendencias políticas y ningún pronóstico, pero señalan también que es muy poco probable que un partido duplique o rebaje a la mitad sus actuales porcentajes.

movilizaciónUna de las claves es en qué medida los grandes partidos movilizarán a sus simpatizantes y el margen de acción que dejarán a los “pequeños”, que tradicionalmente ganan peso tras una gran coalición. Todas las miradas están puestas en AfD, partido que se quedó en puertas de entrar en el Parlamento hace cuatro años con un programa eurófobo y que ha cosechado sucesivos éxitos en comicios regionales, aupado en un discurso xenófobo ante la crisis de los refugiados. Las últimas encuestas vaticinan que se situará en una horquilla de entre el 9% y el 13 % de los votos. Cerca aparecen los liberales del FPD, que se hundieron y salieron del Parlamento hace cuatro años engullidos también por Merkel, con quien se aliaron en su segunda legislatura.

Tradicional partido bisagra, socio menor de coaliciones de gobierno tanto de derechas como de izquierdas, el FDP aspira a gobernar de nuevo junto a Merkel, que sólo cierra la puerta a la ultraderecha y a La Izquierda a la hora de buscar aliados para un futuro ejecutivo.

La Izquierda, partido formado por postcomunistas y disidentes socialdemócratas, nunca ha formado parte de un Gobierno federal, pero Schulz ha evitado demonizarlos en campaña por si juntos, uniendo a Los Verdes, pudiesen formar un tripartito inédito a nivel nacional. La probabilidad es baja, según los sondeos, que otorgan a La Izquierda entre un 8% y un 10% y a los ecopacifistas, alrededor del 8%.

tres claves

La UE, pendiente de Berlín. Alemania es la principal potencia europea, su economía es la más grande y fuerte de la eurozona. Y se mantiene como un seguro de estabilidad, tras un año vertiginoso, con el brexit, las elecciones en EEUU y los sustos de Francia y Holanda con la ultraderecha. Ahora mismo es el pilar de Europa. Tras la salida de Reino Unido, el tándem franco-alemán es más importante que nunca. Los planteamientos de Berlín sobre el euro, el futuro de la UE o las negociaciones del brexitson decisivos.

Liderazgo incuestionable. El liderazgo de Merkel es incuestionable, se ha situado frente al mundo como una reputada estadista, a la que no le tiembla el pulso al tomar decisiones polémicas. Alemania sabe que cuánto más fuerte sea Europa, más fuerte será ella, y viceversa, aunque esta fortaleza se mira con recelo en muchos países europeos.

Alianzas postelectorales. Ni la CDU de Merkel ni el SPD de Schulz están por la labor de reeditar la Gran Coalición. Sin embargo, puede que no les quede más remedio. Todo depende del porcentaje de votos que consigan los partidos pequeños. Los liberales de FDP, Los Verdes e incluso Alternativa para Alemania (AfD) luchan en un pañuelo por ser la tercera plaza. Según los sondeos, ninguno lograría el respaldo suficiente como para hacer coalición a dos con la CDU, con lo que podría darse una coalición a tres, conocida como la coalición Jamaica, con la CDU, Los Verdes y los Liberales. Pero si Verdes y liberales no logran suficientes apoyos ciudadanos, la CDU tendría que volver a gobernar con el SPD. Siempre que los afiliados socialdemócratas lo aceptasen.

El Post-it

Coalición sin diferencias. La canciller Merkel y su principal contrincante, el socialdemócrata Martin Schulz, cuyos partidos comparten el Gobierno de la gran coalición, han demostrado durante la campaña a los electores que apenas hay diferencias en los planteamientos económicos básicos y soló discrepan en algunos puntos de la agenda social.

apuesta por la estabilidad

el apego germano a la continuidad

Buena gestión. El repaso de las elecciones desde 1949 muestra un fuerte apego a la continuidad, una de las bazas de Merkel, de cara a una reelección que las encuestas dan por segura. Los alemanes, desde la posguerra, no apuestan por cambios radicales, les gusta lo conocido: sólo una vez ha habido un cambio total en el Gobierno, sin que ninguno de los partidos de la coalición anterior pasara a formar parte de una nueva. Fue en 1998, con la llegada de Gerhard Schröder (SPD) al poder. Los alemanes temen votar a partidos y personas que no hayan mostrado antes sus dotes de gestión y ahora apostarán por la estabilidad y la continuidad.

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