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Matemáticas para crear obras de arte

Eduardo Zubiría emplea algoritmos que aplica a murales con distorsiones ópticas y a “esculturas sónicas” para equipos de sonido

Mikel Bernués | Unai Beroiz - Miércoles, 20 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Zubiría, en su taller de Arlegui con una enorme “escultura sónica” fabricada con fibra de madera lacada y diseñada para albergar un equipo de sonido.

Zubiría, en su taller de Arlegui con una enorme “escultura sónica” fabricada con fibra de madera lacada y diseñada para albergar un equipo de sonido. (UNAI BEROIZ)

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  • Zubiría, en su taller de Arlegui con una enorme “escultura sónica” fabricada con fibra de madera lacada y diseñada para albergar un equipo de sonido.

“A mí no me llena hacer lo que hacen los demás, aunque luego lo cambies. Tengo que hacer lo que nadie hace”

arlegui- Eduardo Zubiría Lizaso (Pamplona, 1963) ha llevado su trabajo de carpintero mucho más allá y desde hace tres lustros convierte la fibra de madera en murales artísticos que crean distorsiones ópticas en función del punto desde el que se miren o, últimamente, en “esculturas sónicas” para aplicarlas al mundo del sonido. Y en todos los casos con la tecnología y las matemáticas muy presentes en el proceso creativo.

“Siempre le he pegado a la madera y al mueble, pero hace 15 años decidí que tenía que avanzar. Todo empezó con unas piezas muy pequeñitas, coincidiendo con el inicio de cómo se desarrollaban las tres dimensiones en el ordenador. Entonces iba a cursillos que nadie hacía, con ingenieros navales por ejemplo. Y ahora investigo también los materiales y resinas para aplicar a las obras”, explica Zubiría.

“Hablamos de computadoras, de trabajo en mecanizados de desbastados, y el siguiente paso ya es todo manual. Hubo unos años en los que el Centro de Cálculo de Madrid comenzó a introducir la tecnología en el mundo del arte. Y yo he ido absorbiendo y trasladando esos conceptos a mi trabajo con la madera”, cuenta. Zubiría crea algoritmos y los traslada a sus piezas de madera “para llegar a las tres dimensiones, a los relieves y a las distorsiones curvilíneas”, detalla. Este carpintero y también muralista y escultor vive en Zizur Mayor, pero tiene en Arlegui (Cendea de Galar) su taller. Un remanso de paz donde enredar a su aire con ordenador y madera para darle forma a sus proyectos. “Se trata de investigar cosas nuevas, porque siempre me ha gustado hacer lo que nadie hace. Si haces lo que hacen los demás, aunque lo cambies, a mí no me llena. Yo tengo que hacer lo que nadie hace”, argumenta, y dice además que cada vez se complica más la vida porque “cuando aprendo a hacer una cosa, ya la he desarrollado y domino ese apartado, igual que con las matemáticas tienes que seguir y se te abre otro camino. Terminas una colección, o más bien la das por terminada porque las combinaciones y posibilidades de cada colección son infinitas... y en la nueva colección desarrollo un punto más”, apunta.

exposiciones aquí y alláEste artista autodidacta ha expuesto en Zizur Mayor, Estella o Pamplona. Hasta ahí todo normal. Pero más allá de nuestras fronteras, en 2014 dos de sus piezas viajaron a Japón y se expusieron en los museos de Tokio, Kioto e Hiroshima. “Y a raíz de todo aquello empecé a moverme ya por aquí”, cuenta.

Sus últimas creaciones, algoritmos mediante, han conocido este verano la Feria de Málaga. “Por allí pasaron varias galerías y me llevaron a la feria de Marbella, una de las más importantes de España porque allí están las galerías internaciones que van a Arco. Y ahora se han llevado otra pieza pequeñita a una feria de Berlín”, describe. Y le hace gracia la pregunta de si Japón y Alemania le convierten en un artista internacional. También está pendiente de trasladar el próximo año “dos piezas de mucho peso” a otra feria de San Diego, en Estados Unidos.

Poco a poco va ampliando sus miras y enseñando su trabajo en más lugares, pero Zubiría reconoce que vivir del arte no es fácil. “Entrar y abrirte hueco es muy complicado. Hay muchos artistas, y muy buenos. Y todos no caben. Tienes que trabajarte mucho el camino. Son escalones, empiezas desde muy abajo y poco a poco te van viendo. Y con cada escalón que subes te ve gente que está más arriba. Ellos son los que al final pueden creer en ti, en tu trabajo y en tu desarrollo, y los que realmente pueden sacarte a la luz. Las galerías son las que mueven el mercado, las que están en los circuitos de ferias, etc...”, dice.

“esculturas sónicas”La exploración ha llevado recientemente a Eduardo a integrar sus esculturas en el mundo del sonido al percatarse de que “en la alta fidelidad en cuestión de diseño era todo muy clásico”.

Se trata de piezas fabricadas también en fibra de madera, unas “esculturas sónicas” que albergan equipos de sonido y están diseñadas no solo con un sentido estético, sino con la intención de sacar el máximo rendimiento a los aparatos que cobijan en su interior. Por eso ha desarrollado sus piezas con un técnico y un ingeniero de sonido.

Estas esculturas “irradian el sonido 360 grados”, un “sonido puro, puro, lo más fino y fiel... el no va más”. Y algo tendrán cuando ha sido invitado a la próxima feria de sonido de Múnich High End, la muestra más importante del sector a nivel mundial, asegura.

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