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Juez de línea

La posesión y otros mitos

Por Félix Monreal - Jueves, 21 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:12h

David García evidenció que está lejos de su mejor forma.

David García evidenció que está lejos de su mejor forma. (Foto: Agencia LOF)

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David García evidenció que está lejos de su mejor forma.

Desde que las estadísticas de todo género hacen un escaneado frío de los partidos, de la relación porcentual de pases, pérdidas de balón, kilómetros recorridos, velocidad punta, etc, etc, etc, esas tablas revelan datos dignos de evaluación y de mejora, pero le restan esa parte encendida y polémica en la que el ojo del aficionado y los gustos personales aportan otro análisis del juego. De toda esa relación de números postpartido, el asunto de la posesión no es el menor de ellos ya que dibuja la actitud de un equipo a la hora de querer llevar el control del partido, de hacerse protagonista, de querer dominar y de imponer su estilo. Ayer, Osasuna superó al Cádiz en la posesión (66,5%) pero fue un dominio más estético que práctico, de circular la pelota más en horizontal que en vertical, de muchos pases atrás y muy pocos adelante, de, en fin, amenazar y no pegar. Como en el chiste, de mucho lirili pero poco lerele. Porque las estadísticas también recogen que los rojillos solo realizaron dos disparos entre los tres palos (Miguel Díaz, en el minuto 30, desde los límites del área grande con un chut muy flojito, y David Rodríguez nada más arrancar el segundo tiempo), o tres si como tal se contempla un rechace sobre la propia puerta de un defensa local en el minuto 15 y que fue el mayor susto que sufrió durante toda la noche el guardameta Yáñez. Y nada más;porque ese manejo de la pelota no encontró, hasta la entrada de Mérida, un espíritu creativo, alguien que viva más del ingenio que del cálculo, que no haga pases para sumar sino para romper líneas. Con Mérida, Osasuna fue menos previsible, pero igual de inofensivo. La esperada aparición de Kike Barja en escena provocó el único disparo con intención de forzar la prórroga en una acción pura de extremo;sin embargo, la presencia del canterano y sus ganas apenas fueron explotadas por sus compañeros que, por contra, siguieron insistiendo en buscar un pase redentor por el centro. La posesión no derivó en poderío y tampoco apareció el fallo benefactor del portero rival al que el osasunismo se ha acostumbrado en las últimas fechas. Osasuna, al fin, solo ganó en algunas estadísticas.

Oportunidad para la cantera.- Con cinco canteranos en la alineación y otro que entró de refresco, el guiño de Diego Martínez solo ha servido para encender más la polémica sobre cómo y cuándo deben llegar al equipo los jugadores de Tajonar. Quiero decir que ayer, donde unos vimos la oportunidad para que quienes han subido escalones puedan mostrarse ante el grueso de la afición, otros encuentran el argumento para agarrarse a los datos (a esa estadística cruel que es siempre el resultado) para criticar que unos están verdes, otros en baja forma y dar así por bueno lo que ven en la Liga y sentenciar con un “ya te lo dije”, como si los otros seis no jugaran o formaran parte de otra historia. La diferencia, para mí, es que mientras unos gozan de continuidad, los otros o convencen en estas ocasiones esporádicas o luego andan mal para entrar en la convocatoria. Y las diferencias, ya se ve en algunas demarcaciones, no son tan grandes. Es cuestión de creer o no creer. Sin aplicar porcentajes.