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Treinta y ocho años vistiendo Navarrería

Karmele se jubiló el sábado con un vermú de celebración para familiares, amigos y clientes, después de haber abierto su tienda de ropa en 1979

Laura Garde | Mikel Saiz - Jueves, 21 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Karmele Yera, acompañada por Iris, su relevo en la tienda o como la llama ella, la “nueva Karmele”.

Karmele Yera, acompañada por Iris, su relevo en la tienda o como la llama ella, la “nueva Karmele”. (MIKEL SAIZ)

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  • Karmele Yera, acompañada por Iris, su relevo en la tienda o como la llama ella, la “nueva Karmele”.

“Siempre he estado en contacto con gente joven, y esto me ha dado la vida. Todos los recuerdos son bonitos”

pamplona- Karmele Yera todavía recuerda el día que abrió su tienda de ropa en Navarrería y los nervios con los que lo hizo. Era un 22 de febrero de 1979, el día de su cumpleaños: “Recuerdo a la perfección aquel día. Cumplía 25 años, era una cría y abría un negocio. Tenía a mi hermana conmigo. Ella cosía. Empezamos haciendo también algún arreglo. Yo estaba muy nerviosa porque no sabía el éxito que iba a tener”.

Entonces Karmele trabajaba en Eroski, pero le apetecía “montar algo” por su cuenta. Su marido y ella se pusieron manos a la obra. “En aquella época, mi marido y yo éramos muy hippies, buscábamos algo especial por el Casco Antiguo de Pamplona”, rememora con una sonrisa. Así, entre bajera y bajera, encontraron el local de Navarrería: “Nos costó mucho. Tuvimos que pagarla a base de mil préstamos. Y ahora, aquí seguimos”, relató orgullosa.

A lo largo de estos treinta ocho años y medio, Karmele -como se llama el establecimiento también- ha sabido adaptarse a los tiempos. Tras empezar vendiendo ropa de segunda mano, el estilo hippie se hizo un hueco en la tienda. Aunque de lo que su dueña no tiene duda es que el boom del negocio fueron las prendas heavies: “Creo que toda Pamplona se acuerda de los pantalones elásticos. Había de cebra, de leopardo, de rayas... De las cazadoras de cuero también. Es lo que mejor se ha vendido casi con diferencia”, aseguró.

En la memoria de la pamplonesa solo quedan momentos bonitos. De hecho, los rememora con mucho cariño, sobre todo, por la clientela: “Siempre he estado en contacto con gente joven, y esto me ha dado la vida. En particular en los últimos años, que yo he sido más mayor. Les estoy muy agradecida. Todos los recuerdos que tengo son muy bonitos. Tanto de los tiempos en los que abrí como de los últimos”. Al jubilarse, Karmele se ha dado cuenta además de que el aprecio es mutuo. “Qué pena que te vayas”, le decían sus compradores más fieles durante los últimos días.

Lo que sí recapitula con intensidad son los dos o tres primeros años tras abrir. “En política, el principio de la década de los 80 fue movida. Trabajaba mañana y tarde, y recuerdo prácticamente todos los días manifestaciones o persecuciones con la Policía. Alguna vez llegué a pasar miedo”.

Karmele describió su último día detrás del mostrado como “raro”: “Casi ni me enteré. Tenía muchas cosas en la cabeza. No me dio tiempo ni a emocionarme”. El sábado 16 de septiembre cerró antes de lo normal, entre las 12.30 y las 13.00 horas. Sus amigas habían ido a ayudarle. Quería decir adiós a sus clientes por todo lo alto para celebrar, a la vez, sus años de trabajo.

karmele no cierraEn la puerta de su tienda preparó un vermú de despedida: “Me apetecía organizar algo bonito. Vinieron mis amigos, mi familia, la gente del barrio... Más gente de la que yo esperaba. Pusimos unas mesas en la puerta del local, encargué unos pintxos del bar Temple y un dueto musical nos amenizó el rato”, manifestó.

Todo fue sobre ruedas y, por eso, no puede estar más agradecida: “Solo puedo dar las gracias a todos los que vinieron y a todos los que durante estos treinta y ocho años y medio han estado conmigo”, dijo emocionada. En particular, mencionó a su hermana y su sobrino, quienes le ayudaron en los momentos álgidos de venta.

La empresaria se ha marchado, pero Karmele no echa la persiana. La tienda volverá a abrir sus puertas el 30 de septiembre. “Iris me hará el relevo. Hay muchos que piensan que al irme yo, el establecimiento también cierra. Pero no”, explicó. “Además, seguirá vendiendo la misma ropa, con el mismo estilo”, concluyó.

Karmele desea ahora a Iris la misma suerte que ha tenido ella: “Ojalá le vaya tan bien como a mí. Ella no empieza de cero, tiene un camino hecho. Solo tiene que saber aprovecharlo”, subrayó.

nuevo caminoContenta, emocionada, pero triste a la vez, Karmele empezó el sábado una nueva vida de la que quiere disfrutar el día a día. Sin ningún plan quiere vivir “tranquila”: “De momento no pienso ni en grandes viajes ni en estudiar, por ejemplo. Quiero nadar, ir a andar, al gimnasio, a la playa... Quiero disfrutar del día a día”.

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