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El profe de Mates que se enamoró de la Lengua

De cabeza matemática y, de corazón, defensor del euskera. El director del Alaitz IP de Barañáin Iñaki Andueza deja la docencia después 36 años, 10 meses y 18 días

Marivi Salvo | Oskar Montero - Viernes, 22 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Iñaki Andueza en su clase del colegio público Alaitz de Barañáin, donde se jubilará el próximo 27 como docente y director.

Iñaki Andueza en su clase del colegio público Alaitz de Barañáin, donde se jubilará el próximo 27 como docente y director. (OSKAR MONTERO)

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  • Iñaki Andueza en su clase del colegio público Alaitz de Barañáin, donde se jubilará el próximo 27 como docente y director.

barañáin- El 27 de septiembre se jubila y ya se ha apuntado a un club de lectura en la Biblioteca General sobre novela negra. Porque Iñaki Andueza es un personaje atípico. Un portento de las matemáticas desde pequeño y un apasionado de las lenguas, y en especial del euskera, después. Y en ambas disciplinas ha forjado una trayectoria en la docencia que a buen seguro pasará a la historia, ahora que deja las aulas definitivamente. A él le gusta echar mano de los números para resumirlo, los de su vida laboral: “Son 36 años, 10 meses y 18 días”, cuenta. Años “muy implicado, es cierto, pero debo reconocer que lo he hecho con gusto, he disfrutado”. Tanto que no tiene más que palabras de agradecimiento para las familias, los compañeros y sus alumnos.

Estudió en Maristas, se matriculó para COU en Irubide “a espaldas de mis padres”, confiesa, y a partir de ahí ya fue un no parar. “Se puede decir que soy un médico frustrado, de hecho estudié el primer año de carrera y lo dejé porque no era lo mío”. Magisterio acabaría siendo su destino, tanto que le ha llevado cuarenta años de vida, los 28 últimos compaginando las clases de Matemáticas en el Alaitz IP con la dirección del centro de Infantil y Primaria de Barañáin. Porque, “nunca he querido dejar la enseñanza (ahora da Mates a 5º y 6º de Primaria), porque si hay alguna profesión vocacional es esta”, reconoce. La docencia en el modelo D y siempre en la enseñanza pública. Y de ambos se siente muy orgulloso: “La escuela pública ha hecho un esfuerzo terrible en adaptarse a las nuevas tecnologías, y en materia de convivencia e igualdad”, señala y añade que “hoy, después de años de reivindicación, tenemos una escuela pública en euskera de calidad”, dice.

Con Iñaki es fácil hablar, sobre todo porque no se queda sin palabras nunca. Y eso que aún le pongo en el brete y le pregunto si para el futuro del alumno le sirven de algo los problemas de trenes (ese hueso de la asignatura de Mates, porque hay a quienes nunca se nos acabaron de juntar los dichosos trenes en ningún punto) o las raíces cuadradas. Y lo reconoce: “Las matemáticas son la base de todo, pero yo en la enseñanza obligatoria trabajaría más los conceptos que vamos a utilizar en la vida, el cálculo mental y el cálculo aproximado, por ejemplo, y dejaría determinados conceptos para más adelante, para quienes se quieran meter más de lleno”. Porque no tiene mucho sentido poner a los alumnos a hacer multiplicaciones de cinco cifras durante meses, si después “las van a realizar con calculadora”.

Iñaki Andueza ha conseguido que haya alumnos que se reconcilien con las matemáticas. Y esa es su mayor satisfacción: “En las matemáticas el nivel de abstracción es primordial. Al principio, la matemática tiene que ser manipulativa, con objetos, y después pasar a la representación en el papel”. El proceso tiene que ser paciente, y siempre animando al alumnado. “A cada niño/a hay que motivarle desde lo que va entendiendo, y, poco a poco, sumarle”. Y cuando el chaval se da cuenta de “cómo va evolucionando desde donde estaba, se engancha más”. Porque la enseñanza “tiene que ser ajustada a cada escolar”, algo que reconoce difícil cuando el sistema educativo “agrupa por edad”. Y eso que, según señala, en la escuela pública hay personal de apoyo para “los chavales que más lo necesitan”, y, añade que “la inmensa mayoría de los docentes se dedican en cuerpo y alma a sus alumnos”.

MODELO D PÚBLICO: el reto Si es conocida la faceta de Andueza como profesor, y en los últimos años como director en el colegio de Barañáin, localidad de la que, dicho sea de paso, defiende “su gran identidad y su riquísimo bagaje de colectivos culturales”, a Iñaki hay que reconocerle su trabajo incansable por el impulso del modelo D en la escuela pública. Ya en Lesaka, en sus primeros años de docencia, se consiguió implantar una línea en euskera en el colegio público Irain, unos años que recuerda con pasión: “Me fui para una sustitución de 15 días y me quedé 9 años”. Lesaka fue decisivo para su aprendizaje del euskera, porque Andueza, como muchos de su generación, es “euskaldunberri. Empecé a los 21 años en la Escuela de Idiomas, en donde Escolapios”, pero después “me ayudó mucho mi estancia allí”.

Y de Lesaka a Barañáin, donde recalaría en 1989 para quedarse definitivamente. En el Alaitz IP, que primero fue colegio mixto (euskera y castellano) y que acabaría convirtiéndose en el primer centro público euskaldun separado, un proceso que fusionó en el curso 95-96 al colegio Alaitz y el colegio Eulza (este último quedó para castellano) y en el que profesores como Andueza tuvieron que usar mucha pedagogía con las familias y la opinión pública: “Que el colegio fuera solo de modelo D no era por discriminación con el castellano, sino porque se quería conseguir una educación cien por cien en euskera, una inmersión total del alumnado en esta lengua”. Era una “apuesta positiva y luchamos para que fuera así”.

De aquella experiencia nacería, también de la mano de Andueza, el colectivo NIZE, que agruparía a directores de los centros públicos del modelo D de Infantil y Primaria. Hace quince años echaron a andar, junto a centros como Sanduzelai, Zizur, Hegoalde o Amaiur, entre otros muchos, y hoy más de 70 eskolas de toda Navarra forman parte de NIZE. Tanto que hoy se atreve a decir que “la escuela pública en euskera está en un punto buenísimo”. Y que siga.

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