Editorial de Diario de Noticias

Refugiados, ignorar los propios principios

A cinco días del plazo de compromiso de acogida firmado por la UE hace dos años, el próximo 27 de septiembre, el Estado español aparece como uno de los que más lejos está de cumplir sus obligaciones de solidaridad y atención

Sábado, 23 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

el dato es tan elocuente que apenas necesita interpretación: a apenas cinco días de que se cumpla el plazo para cumplir el compromiso al que llegaron en septiembre de 2015 los Estados miembro de la Unión Europea para reubicar, en el plazo de dos años, a 160.000 personas refugiadas en Grecia e Italia y a 20.000 más procedentes de Turquía, Líbano y Jordania, los acogidos no llegan a 14.000, apenas el 7%. Como ha denunciado Intermón-Oxfam, en el caso del Estado español -uno de los más incumplidores de la UE-, han llegado solo 1.900 de los 17.300 previstos. Pero a la inhumana inanidad de la UE, de los Estados que la componen, capaces de ignorar derechos fundamentales y compromisos internacionales históricos como los Convenios de Ginebra de 1949 y los protocolos adicionales en materia de refugiados, se le puede añadir otra cifra, otro porcentaje: solo en el segundo trimestre del año, de abril a junio, 305.700 personas han solicitado el estatuto de refugiado en un país de la UE y de ellas 175.100, más del 57%, son originarias de Siria (90.500), Afganistán (50.300) e Irak (34.300), procedencias sumidas en cruentos y prolongados conflictos bélicos a los que algunas potencias de la UE no son ajenas que por sí solas avalan, en virtud de esos protocolos de Ginebra, la concesión del estatuto y, por tanto, la acogida. O aún otra cifra más, proporcionada por el propio presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker: en África hay 60 millones de refugiados o desplazados y solo en la frontera de Libia, 225.000 personas esperan a cruzar el Mediterráneo, donde en lo que va de año se han contabilizado más de 4.000 muertes. Así que la constatación de que en la Unión Europea emerjan y crezcan movimientos populistas que retoman los peores principios xenófobos del primer tercio del siglo pasado Austria (FPÖ de Höfer), Holanda (PVV de Wilders), Alemania (AfD de Petry), Hungría (Fidesz de Orban), Dinamarca (Dansk Folkeparti de Dahl), además del FN francés de Le Pen o el UKIP británico, entre otros no es razón ni excusa para que Europa dé la espalda a su tradición en la protección de los derechos humanos y a su propia historia. Plegarse a esas corrientes ultraderechistas no puede llevar sino a repetir los errores que entonces, en el siglo XX, convirtieron a la propia Europa en origen de la mayor crisis de refugiados que, hasta este momento, había padecido la humanidad. La UE, sus instituciones, el Europarlamento y la Comisión, no pueden ni deben dar la espalda a sus principios fundacionales.

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