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Una década de la gran crisis

La reforma laboral ataca los salarios

Zapatero y Rajoy aprobaron sus reformas laborales en la crisis. Desde 2011, en Navarra los salarios han perdido un 5,4% de poder adquisitivo, y en 5 años la tasa de temporalidad ha crecido casi al 23% y 27.000 personas trabajan menos horas de las que quisieran.

Un reportaje de Sagrario Zabaleta Echarte - Domingo, 24 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Una persona muestra varios billetes de 20 euros y uno de diez euros.

Una persona muestra varios billetes de 20 euros y uno de diez euros. (Foto: cedida)

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  • Una persona muestra varios billetes de 20 euros y uno de diez euros.

entre 2004 y 2010, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero se forjó la imagen de un presidente impulsor de las políticas sociales y de igualdad. Pero bastaron dos minutos para que esa percepción de ZP se esfumara. Aquella sesión parlamentaria del miércoles 12 de mayo de 2010 no fue como otra cualquiera. En apenas 120 segundos, el político leonés anunció una rebaja salarial del 5% a los funcionarios;la congelación de las pensiones;la supresión del cheque-bebé;o el recorte de las prestaciones en dependencia.

Estas medidas constituían un tijeretazo en toda regla al Estado del bienestar, aquel que tanto defendió este licenciado en Derecho. Pero la UE exigió la adopción de estas medidas para evitar el temido rescate como había ocurrido con Grecia.

Zapatero calificó los recortes de imprescindibles para reducir el déficit público, sanear las cuentas y cumplir con la UE;y manifestó que probablemente la ciudadanía no comprendiera los ajustas porque “España estaba saliendo de la crisis”, dijo.

Aquel mismo día el vicepresidente segundo y consejero de Economía y Hacienda, Álvaro Miranda, valoró el crecimiento del 0,4% de la economía navarra en el primer trimestre respecto al anterior por las exportaciones y la industria, y corrigió al alza el comportamiento del PIB hasta finales de año. La Comunidad Foral sumaba entonces tres trimestres consecutivos de tímidos crecimientos -superiores a los de España- y parecía que la recesión se alejaba.

Sin embargo, la crisis de 2008 y 2009 había duplicado el número de personas en paro porque la mayoría se correspondía a empleos de baja cualificación susceptibles de destruirse con rapidez: de los 2,1 millones de desocupados en 2007 en el Estado a los 4,6 millones. En Navarra, creció un 81,5%, de los 19.500 a los 35.400. Pero lo peor quedaba por venir: la crisis de la deuda griega iba a precipitar una nueva recesión, todavía más dolorosa que la primera.

Aquella mañana de mayo de 2010 la intervención de Zapatero se escuchó entre el silencio de los diputados y diputadas: nadie habló ni abucheó. Necesitaban asimilar los recortes sociales antes de reaccionar. Entre ellos se incluía, por orden de la Unión Europea, una reforma estructural del mercado laboral. El extremeño, afincado en Catalunya, Celestino Corbacho, que ocupaba la cartera de Trabajo e Inmigración, no pudo alcanzar ningún acuerdo con los sindicatos mayoritarios, liderados por Ignacio Fernández Toxo (CCOO) y Cándido Méndez (UGT), ni con la patronal CEOE, presidida por Gerardo Díaz Ferrán (actualmente en prisión por su responsabilidad en la quiebra de Viajes Marsans en 2012).

Así que apenas un mes después de aquel 12 de mayo, el Boletín Oficial del Estado publicaba las medidas urgentes para “transformar el mercado de trabajo y paliar la excesiva destrucción de empleo” a través de un decreto. La primera reforma laboral ampliaba los supuestos dentro de las causas económicas para despedir con una indemnización de 20 días por año;ampliaba los perfiles de trabajadores que pudieran ser despedidos de manera injustificada con 33 días por año trabajado para evitar que se les pudiera compensar con los 45 vigentes;y el Estado sufragaba ocho días de indemnización mediante el Fogasa -esta opción ya no está en vigor-.

La reforma incluía la posibilidad de no cumplir con las tablas salariales pactadas en convenio -a lo que se llama un descuelgue-, previa negociación de la empresa con los sindicatos;aplicar reducciones de jornada para evitar despidos, el conocido como modelo alemán;y la reposición de hasta 180 días de prestación por desempleo en el caso de que un trabajador fuera despedido tras sufrir un ERE de suspensión temporal o de reducción de jornada.

La modificación de la normativa laboral conllevó que UGT y CCOO convocaran la primera huelga general a Zapatero el 29 de septiembre. Para entonces, ELA y LAB y otros sindicatos minoritarios ya habían celebrado dos paros de estas características en Navarra y en la CAV: el primero el 21 de mayo de 2009 y el segundo el 29 de junio de 2010.

los efectos

En solo un año

La destrucción de empleo se dispara

Sin embargo, la reforma fomentó la destrucción de empleo tanto en España como en la Comunidad Foral. En un año, casi un millón de personas más se quedó sin empleo en el país, 15.000 de ellas en Navarra.

ZP, el ahora mediador entre la oposición y el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro, adelantó las elecciones al 20 de noviembre de 2011 y dejó el cargo de presidente con 5,6 millones de desocupados, de los que 52.000 se contabilizaban en Navarra. “La reforma laboral de Zapatero llegó en el momento álgido de la crisis y facilitó la destrucción masiva de empleo”, recuerda Mikel Casares, profesor titular en el departamento de Economía de la UPNA.

fin de una era e inicio de otra

Los protagonistas

El hundimiento de ZP y el resurgimiento de Rajoy

La equivocada gestión de la crisis acabó con la era Zapatero y provocó el descalabro socialista en los comicios de 2011, con Alfredo Pérez Rubalcaba de candidato. Para entonces, Irlanda y Portugal ya habían sido rescatados por la UE. El líder popular, Mariano Rajoy, tras perder las elecciones de 2004 y 2008, arrasó con una mayoría absoluta que le permitió gobernar durante cuatro años a golpe de decreto.

Su reforma laboral de 2012 siguió este método, sin el apoyo de los sindicatos, con los mismos interlocutores que en 2010, ni con el de la patronal CEOE, dirigida por el catalán Juan Rosell. “Una reforma laboral era necesaria por la inaceptable tasa de paro de nuestra economía y por las presiones de nuestros acreedores y supervisores europeos. Aunque no quiere decir que esa fuera la correcta”, analiza Casares. En cambio, José Manuel Ayesa, abogado laboralista y secretario general de la Asociación Navarra de Empresarios del Metal, remarca que “la reforma de Rajoy era imprescindible”, y que “ha contribuido notablemente a estar saliendo de la crisis”.

En 2012, Navarra sumaba 268.700 ocupados, de los que 44.500 estaban a jornada parcial;una tasa de temporalidad del 21,7%;52.000 desempleados, una tasa de paro del 16,3%;y el salario medio se situaba en los 23.372,73 euros, con una industria que todavía registraba incrementos salariales, pero moderadores;y una construcción y servicios, con reducciones.

El texto de la reforma laboral de Rajoy manifestaba en su primer punto que con ella, “ganan empresarios y trabajadores”. La afirmación recibió una pronta respuesta. La patronal señaló que la reforma laboral iba en la buena dirección, aunque sin aplicarla, ya adelantó que no iba a ser la última;y los sindicatos rechazaron de manera rotunda el contenido de la norma porque atacaba sin precedentes las condiciones laborales. Los sindicatos convocaron una huelga general para el 29 de marzo. UGT y CCOO, por un lado, y ELA y LAB, por el otro.

reacción sindical inmediata

29 de marzo de 2012

Una huelga como las de antes

La coincidencia de la fecha paralizó la actividad en Navarra. Los trabajadores y trabajadoras respondieron a la llamada sindical para desaprobar la reforma laboral, y las calles de pueblos y ciudades de la Comunidad vivieron una huelga como las de antes. Todas las personas trabajadoras clamaron contra la eliminación de las extinciones improcedentes que se compensaban con 45 días y con un tope de 42 mensualidades;contra la inaplicación unilateral de lo pactado en los convenios por parte de las empresas;contra la modificación sustancial de las condiciones laborales sin la necesidad de un acuerdo;contra el ataque a la negociación colectiva y contra la aplicación inmediata de los expedientes de regulación de empleo que no se pactaban durante el periodo de negociación con los sindicatos, ya que se eliminó la resolución administrativa posterior que dictaminaba la Autoridad Laboral, que era el Ministerio o el departamento de Trabajo del Gobierno de Navarra. “Esta reforma no fue la adecuada, porque no resolvió los problemas estructurales de nuestro mercado de trabajo;la dualidad entre contratos temporales e indefinidos y la economía sumergida”, remarca Casares.

Desde ese momento, la improcedencia de un despido se rebajó a 33 días por año, con un tope de 24 mensualidades. En 2012, Navarra contabilizó el récord de demandas por despido en los Juzgados de lo Social: 1.402. Entre 2012 y 2016 se registraron casi 5.800 demandas;y en el periodo precedente, unas 3.800.

Además, al eliminar el arbitraje del Ministerio de Trabajo o del departamento autonómico en un ERE cuando la empresa y los sindicatos no alcanzaban un acuerdo tras la correspondiente negociación, hizo que comenzaran a judicializarse los expedientes -una novedad-. Entre 2012 y 2016, se demandaron 164 ERE en la Comunidad Foral.

proliferación

Condiciones laborales

Convenios de empresa

La prevalencia de los convenios de empresa sobre los provinciales y estatales favoreció la rebaja salarial y el recorte de condiciones laborales. Antes de 2012, los convenios se estructuraban de tal forma que las condiciones que recogía el convenio estatal debían ser mejoradas en el provincial, y estas en el de empresa. Esta obligación desapareció con la reforma del PP, y a partir de ese momento los convenios de empresa pueden plasmar peores condiciones que el resto. UGT denunció que en estos cinco años se han constituido tantos convenios de empresa como en los 30 años anteriores, un total de 121.

La anulación de la ultraactividad ilimitada -la cláusula que aseguraba el mantenimiento de cualquier convenio a pesar de que su vigencia hubiera concluido- ha favorecido la desaparición de determinados convenios en Navarra, como el de artes gráficas y el de derivados del cemento. Además, ha puesto en peligro otros como el de transporte de mercancías, comercio textil u ópticas.

Cinco años después de la entrada en vigor de la reforma del PP en plena recuperación económica, el número de ocupados ha crecido hasta los 279.700 y el de parados ha descendido hasta los 33.000, según la EPA. Pero, los salarios han perdido una media del 5,4% de poder adquisitivo desde 2011, siendo más abultada en la construcción -con un 10,1%- y en servicios -con un 6,9%-. En cambio, la industria ha crecido un 0,5% por encima del IPC. La tasa de temporalidad ha subido un punto desde 2012, hasta casi el 23%;y los ocupados con jornada parcial han crecido en 2.700, hasta los 47.200. De ellos, el 57% son subempleos, es decir, trabajan menos horas de las que quisieran, según CCOO: unos 27.000. En definitiva, hay más ocupados que en 2012, pero más precarios.

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