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la carta del día

Sobre la lista única

Domingo, 24 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

somos muchas las personas que defendemos y trabajamos en pro de una escuela pública inclusiva, esa escuela que garantiza que todas las alumnas y alumnos de una comunidad aprendan en igualdad de condiciones, independientemente de su origen, su situación personal, social o cultural, incluido aquel alumnado que presenta cualquier problema de aprendizaje o discapacidad, esa escuela que no exige requisitos de entrada ni mecanismos de selección o discriminación de ningún tipo para hacer realmente efectivos los derechos a la educación y a la igualdad de oportunidades. Creemos en una escuela progresista, que valora la coeducación, que entiende la diversidad como un factor inclusivo, enriquecedor en sí mismo, porque todos y cada uno de nosotros y nosotras somos y formamos parte de esa diversidad, dejando a un lado la exclusión porque queremos la misma calidad educativa para todo el alumnado, sin excepciones. Porque queremos garantizar que todas y todos los alumnos y alumnas tengan los mismos derechos educativos, las mismas oportunidades educativas, sin ambages, sin contradicciones, sin discriminación.

Pero, ¿qué sucede cuando hablamos de los derechos y oportunidades del profesorado, eje vertebrador de la escuela inclusiva y protagonista fundamental de la calidad educativa? ¿Qué sucede cuando hablamos de la única lista integradora, no excluyente ni discriminatoria? ¿Dónde quedan entonces la inclusión, la igualdad de oportunidades y los derechos laborales? La única lista que es integradora, que es inclusiva, que garantiza al profesorado la igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública sin discriminaciones es la denominada, y valga la redundancia, lista única.

Al plantear la lista integradora e inclusiva, determinados sectores políticos y sindicales mezclan aspectos como la cualificación profesional en cada materia con el perfil lingüístico, atendiendo a intereses particulares y partidistas. Esos sectores nos retrotraen a tiempos pasados, a los gélidos tiempos de las políticas excluyentes, segregadoras y discriminatorias de UPN, también en materia educativa, excluyendo al profesorado con perfil lingüístico en euskera de las plazas de castellano. Teniendo en cuenta que todo el profesorado navarro, el 100% del profesorado navarro es castellanoparlante, todo el profesorado navarro, sin exclusiones, está capacitado y tiene derecho a impartir las clases en castellano, de acuerdo a méritos y capacidad.

El sistema discriminatorio que impuso UPN, con el beneplácito del nacionalismo español, ha castigado sistemáticamente el bilingüismo, haciendo de la falta de formación y conocimiento un privilegio.

De esta manera, un profesor con C1 en euskera no puede optar por una plaza en castellano aun habiendo sido el que mejor calificación ha obtenido en el concurso-oposición en su especialidad, como si no estuviera perfectamente preparado para impartir sus clases en castellano. Esto supone un doble perjuicio: por un lado, supone una discriminación para ese profesor/a porque se le coarta el derecho que tiene a elegir la plaza que desea, sea en castellano o en euskera, ya que ha demostrado ser la persona más cualificada en esa materia y como tal, tiene derecho a elegir en primer lugar la plaza que considere más adecuada. Por otro lado, se está privando a los alumnos/as de castellano a tener como profesora la persona que ha demostrado tener mayor cualificación. Esto incide directamente en la calidad educativa. No puede haber calidad basada en la exclusión y la discriminación y para nosotras, la calidad educativa es fundamental.

De esta forma, la única lista integradora, la única lista inclusiva, la que garantiza que todo el profesorado tenga igualdad de oportunidades en el acceso a la función pública y los mismos derechos en orden a méritos y capacidad es la llamada lista única.

En un concurso-oposición las candidatas y candidatos deben demostrar sus capacidades en la materia que se les examina, eso y nada más es el objeto de análisis. El tribunal competente examina y califica el contenido de la materia en sí, estableciendo el orden según la puntuación obtenida.

En la parte correspondiente al concurso, y siempre, según el baremo establecido, el o la aspirante tendrá una puntuación en función de su formación complementaria y experiencia. ¿Por qué, entonces, un profesor o profesora no puede acceder a todas las plazas ofertadas si reúne los requisitos académicos establecidos para dichas plazas? Esto solo sucede cuando el o la aspirante acredita su capacitación en euskera porque, en el caso de acreditación en inglés, sí existe lista única, sin que absolutamente nadie la ponga en cuestión. Esto, se mire por donde se mire, es inaceptable por discriminatorio y excluyente, propio de políticas restrictivas, de fobias políticas que nada tienen que ver con políticas progresistas y de izquierdas en pro de la calidad educativa. Nos recuerdan a los oscuros tiempos en los que UPN no hablaba de inclusión, ni de coeducación, ni de multilingüismo, ni de diversidad, hablaba de zona única de escolarización, de eliminar el modelo D, de recortar derechos y calidad educativa.

Por una escuela pública inclusiva para toda la comunidad educativa, no a la discriminación y sí a una lista integradora que nos acoja a todas y todos.

Firman esta carta: Miren Aranoa y Esther Korres Parlamentarias de EH Bildu Nafarroa

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