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Juez de línea

Ser o no ser

Por Félix Monreal - Domingo, 24 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Tito salta más que Xisco en la disputa por el balón.

Tito salta más que Xisco en la disputa por el balón. (Foto: Agencia LOF)

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  • Tito salta más que Xisco en la disputa por el balón.

Suele ocurrir a la hora de juego, cuando el partido está atascado en la nada, que el entrenador comienza a tomar decisiones trascendentes: intento ganar o trato de no perder. Es como el ser o no ser shakesperiano, pero adaptado al complejo mundo del fútbol. La disyuntiva aquí pasa por o bien ser un estratega ambicioso o bien me entrego al conservadurismo, a la versión boskovniana (del serbio Vujadin Boskov) del punto es punto. Ser, en fin, un tipo práctico y llevarme lo que ya tengo o dar un giro argumental y arriesgar en beneficio de alcanzar un premio mayor (el triple, ni más ni menos) aunque pueda terminar derrotado y, además, criticado. No sé si desde la línea que separa la zona de estrategia del campo de operaciones, con tantas cosas en la cabeza, al míster le da tiempo de detenerse a pensar sobre las consecuencias de su decisiones más allá de la siguiente jugada, pero si alguien tiene en su mano el cambio de guión es él;es también su forma de mostrarse al exterior, ofreciendo alternativas, cambiando las cosas, dejando su sello. Ayer Diego Martínez se inclinó más del lado de no perder;hizo el primer cambio en el minuto 71 (Coris por Mateo) y el segundo y último en el 84 (De las Cuevas por Roberto Torres). Los dos nuevos no cobraron mucha relevancia ni mejoraron a los sustituidos. Para entonces, el Reus había descubierto su lado débil en una banda izquierda que ofreció a Osasuna la posibilidad de profundizar y no seguir repitiendo los insulsos centros desde el medio campo. El partido estaba ahí, pidiendo a gritos la presencia de alguien con velocidad y desequilibrante como Quique (el más enchufado en esos minutos finales) o probar con Barja, acostumbrado a lidiar en esos terrenos y con recursos para salir de la ratonera. No hubo tal. El hecho de que Diego Martínez no llegara a utilizar el tercer cambio habla de sus intenciones. Punto es punto, puede justificar hoy. Ser o no ser, le planteará el osasunismo insatisfecho.

Defender o hacer gol o las dos cosas.- Es la consecuencia de la premisa anterior y en el caso de Osasuna, en este comienzo de Liga, hemos visto también el lado de marcar y no ganar. Son mayoría los equipo que priorizan el hermetismo defensivo a las alegrías atacantes. El Reus tiene la lección aprendida y juega sus bazas. Antes de caer adormecido, Osasuna trató de sorprender en un cabezazo de Quique a saque de córner en el minuto 2. Luego, cayó en ese periodo de contención que tiene su mejor reflejo en la poca presencia en el área rival de Clerc y en rutinarios lanzamientos de balón a ver si alguien mete la cabeza, el pie o falla el portero. Ante la indefinición de sus compañeros, Quique pidió el balón para él y trató de rematar desde diferentes posiciones. Sin puntería. Es difícil discernir si el equipo contagió al entrenador o este a su gente, pero esa falta de ambición y de convicción quedó retratada en la ralentización general de Osasuna en el tiempo de prolongación.

Lo que vamos a ver.-Al hilo de los resultados, las intenciones del entrenador en cuanto al equipo y al sistema han quedado claras en seis jornadas: tiene una alineación y unos dibujos muy definidos, sabe lo que persigue, busca lo práctico, no hace gestos para la galería, los once fichados tienen prioridad y los demás a esperar. Su fútbol es así.

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