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Contra el olvido

Euskal Memoria dedica la publicación de este año a rescatar, a través de la cámara y los textos de Joseba Zabalza, víctimas silenciadas del conflicto vasco.

Un reportaje de L. Cabasés. Fotografía J. Zabalza y J. Colmenero - Domingo, 24 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Joseba Zabalza, en Donostia donde esta semana presentó el libro de Euskal Memoria Fundazioa.

Joseba Zabalza, en Donostia donde esta semana presentó el libro de Euskal Memoria Fundazioa. (J.C.)

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Joseba Zabalza, en Donostia donde esta semana presentó el libro de Euskal Memoria Fundazioa.

más de 40.000 kilómetros, cientos de fotografías, horas y días incontables de contactos y conversaciones y un objetivo claro: rescatar del olvido a personas víctimas silenciadas del conflicto armado y político en Euskal Herria son los mimbres del nuevo libro que la Fundación Euskal Memoria acaba de presentar en el marco de su afán por recuperar y reconstruir nuestra memoria histórica. Gogoan hartzeko izenak/Nombres para recordar, como así se titula, es el relato de las circunstancias que acabaron con la vida, dejaron gravemente heridos o hicieron desaparecer a 105 personas de nuestro entorno cercano. Unas circunstancias que la historia oficial ha querido silenciar y que ahora el fotógrafo pamplonés Joseba Zabalza saca a la palestra con un claro objetivo: “Contra el olvido. No es un libro hecho en contra de nadie, ni responde a otros: es un libro hecho a favor de la memoria y en contra el olvido” recalca. Joseba Zabalza, de 50 años, nacido en Pamplona, fotógrafo de profesión, locutor de la Eguzki Irratia por afición y conocedor de primera mano de la represión ejercida durante la dictadura, pero también en democracia, desde estructuras del Estado, parapoliciales y policiales es el autor de este libro, “cuyo eje principal es un ensayo fotográfico”.

La historia de cada una de las 105 personas escogidas se relata en torno a la fotografía de algún familiar o del propio protagonista en el lugar emblemático o emocional vinculado a la circunstancia que golpeó a la víctima. “Esa síntesis de lugares y familiares me ha permitido acercarme a la realidad del dolor y del sufrimiento y mostrar al público su verdadera historia”.

El libro fue ideado por el propio Zabalza. “Iba en el coche escuchando la radio cuando una noticia sobre la violencia terroristahablaba de que solo había unas víctimas del conflicto. Unas palabras que venían a ratificar las que pronunció Rodolfo Martín Villa cuando tras la matanza de Gazteiz dijo lo nuestro son errores, lo suyo son crímenes. Todo ello me llenó de indignación”, relata Joseba Zabalza. “Me acordé de la gente más cercana, Jose Basajaun, mi profesor de AEK;de Mikel Castillo, asiduo del bar Katu;de mi amigo Mikel Iribarren, de Lasa y Zabala, de Mikel Zabalza, de otras muchas personas anónimas hasta ahora víctimas de la represión... y empecé a pensar cual podía ser la aportación de un fotógrafo documentalista a todo este proceso contra el olvido”. Y “me pregunté ¿dónde quedan los heridos en las manifestaciones, los jóvenes que han perdido un ojo por pelotazos, los muertos por botes de humo, los suicidados en la cárcel...?”

En su acercamiento a Euskal Memoria para proponer el proyecto y con la documentación consultada “me sorprendió la cantidad de dolor que había provocado el Estado español y sus aparatos represivos en nuestro pueblo, un dolor que no podía olvidarse ni obviarse”. Considera que hay un déficit de memoria y que muchas personas pretenden parcelarla. “Hay visiones simplistas que quieren hacer ver que aquí todo el conflicto nace con ETA, y yo no estoy de acuerdo. ETA no nace de un huevo de Pascua sino que es la consecuencia de una represión brutal contra este pueblo. Porque no se puede entender la violencia política en este país sin, por ejemplo, el bombardeo de Gernika, sin los fusilamientos masivos en Navarra, sin las fosas comunes, sin la existencia de las cárceles de Ondarreta o Saturrarán, sin los 45 años de dictadura...” apunta Zabalza para explicar que la lectura del libro “es elíptica. Empieza con un caso en el que ETA no existía (Óscar Ariztoy Amilibia, a quien el 1 de mayo de 1949 acribilló a tiros un policía en las calles de Donostia sin que hubiera investigación de los hechos) y acaba con un gudari asesinado por los fascistas en 1937 (Pedro Uriguen Perea).

A lo largo de las 457 páginas del libro, Joseba Zabalza relata 105 historias de terror y acerca con magníficas fotografías espacios emblemáticos de cada una de las víctimas. “He pretendido ponerle cara a todo este sufrimiento y también contar, adentrándome en los álbunes familiares, y reproduciendo sus propias fotografías, como eran esas personas, sus sueños, ilusiones y aficiones”.

El relato sobre unas víctimas que ha costado seleccionar. “El antropólogo Paco Etxebarria tiene contabilizadas más de 6.000 personas torturadas en Euskal Herria. En el libro hablo de 105, casos conocidos y desconocidos”. “Hay muchas cosas que aun se desconocen, decía Iñaki Egañaen la presentación, pero investigaciones y trabajos como este libro ayudarán a que salgan a la pelestra”. En Nombres para recordar, aparecen similitudes de la represión como los asesinatos de Mikel Zabalza en Endarlaza pero también del boxeador Belandia Andonegui, asesinado en el mismo lugar en 1947 cuando pretendía pasar la muga;los casos de Lasa y Zabala, pero también los de Naparra, Mikel Castillo, Artaso y Azurmendi, Yolanda González, Pedro Jesús Etxeandi asesinado en un control policial de Valcarlos en 1975 o de Oriol Solé, participante de la fuga de Segovia en 1976. Así hasta 105. “Yo no me meto a juzgar. Salen militantes de ETA y también gentes que pasaban por el lugar. Hay gente que ha muerto empuñando un arma y otros que pasaban por ahí. Para mi todas las personas son víctimas mientras que para la historia oficial o no hay o son de segunda”.

Zabalza considera que la historia oficial deja de lado a muchas víctimas. “Es como en las películas de indios y vaqueros. Los indios siempre los malos, los feos excepto el chivato que siempre es el guapo. La historia oficial habla de unas víctimas y no de otras y yo me pregunto y ¿qué pasa con ellas, con sus familias, con la dignidad?

el libro

Nombres para recordar. Editado por la Euskal Memoria Fundazioa, se trata de un potente trabajo en torno a víctimas silenciadas del conflicto armado y político que se ha vivido en Euskal Herria. Refiere, en texto y fotos emblemáticas, las circunstancias de la muerte o lesiones causadas a 105 víctimas.

Euskal Memoria. La fundación, con sede en Andoain, comenzó su andadura en 2009, con el objetivo de recuperar y reconstruir nuestra memoria histórica. Distribuye sus publicaciones entre sus socios.