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Adiós Pamplona

El bar Espejo en la calle Ciudadela, 1912

Por Joseba Asiron (www.adiospamplona.blogspot.com) - Domingo, 24 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:11h

(Foto: De Arazuri, J.J. ‘Pamplona, calles y barrios’.)

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En 1912el local que hoy en día va ocupado por el bar Espejo estaba regentado por los hermanos Aldaz, que poseían allí una expendeduría de vinos y aceite, así como una pequeña y artesanal fábrica de gaseosas.

La fotografía muestra la fachada del local. Ante él hay un total de cuatro personas, entre los que distinguimos un hombre uniformado y con bigote, un niño tocado con txapela que se apoya en el quicio de la puerta, y otro muete rubio vestido con blusón de color claro. Vemos también al que posiblemente sea uno de los empleados del establecimiento. Parece ser el encargado de un carro, en cuyo frente puede leerse “se sirve a domicilio”. Va tirado por una mula, que mira también al fotógrafo como si estuviera posando. Curiosamente, parte de los letreros del comercio está escrito en idioma esperanto, y así, junto a lo que parece ser un anuncio de coñac Terry, puede leerse “la pli bona el ciuj”, que según el traductor on line quiere decir “lo mejor de todo”.

Hoy en díael paisaje urbano de esta zona está indisolublemente vinculado al bar El Espejo, uno de los más antiguos y castizos bares de Pamplona, que actualmente muestra un aspecto totalmente moderno y remozado, incluida una bien cuidada terraza.

El idioma esperanto fue creado por el oftalmólogo polaco L.L. Zamenhof en 1887, tomando préstamos de lenguas romances y germánicas. Hoy en día se estima que son en torno a dos millones las personas que hablan esperanto en el mundo, y aunque se sigue trabajando intensamente en su promoción, parece que hubiera perdido un tanto el impulso que tuvo en su día, sobre todo entre las élites culturales europeas. Empuje que, por lo visto aquí, le llevó incluso a tener sus seguidores en la pequeña y recoleta Iruñea de 1912. Una auténtica pena. Y dicho esto, nos despedimos de nuestros fieles lectores hasta la semana que viene, no sin antes desearles que pasen un feliz domingo, que en esperanto se dice “felicĉa dimancĉo”.

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