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Martin Schulz, la última víctima socialdemócrata de la eterna canciller

Tras 23 años en la élite de Bruselas y Estrasburgo, en 2016 volvió a su tierra para ser el mesías del SPD, sin lograrlo

Lunes, 25 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Martin Schulz.

Martin Schulz. (EFE)

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BERLÍN - Amparado por su tono combativo y elocuente, Martin Schulz, el gran derrotado de las elecciones celebradas ayer en Alemania, asumió las riendas del Partido Socialdemócrata (SPD) con la intención de acabar con la era Merkel en un momento en el que un país polarizado se dejaba seducir por el populismo y la ultraderecha.

Era el mes de enero. El hasta entonces presidente del Parlamento Europeo, Schulz, de 61 años, volvía a su país presentándose como un ciudadano más, como un hombre corriente dispuesto a batallar por la justicia social pese a que durante 23 años perteneció a la élite de Bruselas y Estrasburgo como eurodiputado.

Martin Schulz constituye una figura atípica en el ámbito político: en su biografía confluyen diferentes elementos que, a priori, no harían pensar que se convertiría en uno de los representantes públicos más destacados de Alemania.

De joven soñaba con llegar a ser jugador de fútbol profesional. Su futuro ligado al balón se vio sin embargo frustrado por una lesión que le llevó a caer en una depresión y en la adicción al alcohol. Ayudado por su hermano, recuperó la ilusión gracias a una de sus grandes pasiones, la lectura. Ejerció la profesión de librero y contrajo matrimonio con una discreta arquitecta paisajista con la que tuvo dos hijos.

De formación autodidacta y sin ningún título universitario en su haber, es un apasionado eurófilo y habla seis idiomas (alemán, inglés, francés, español, italiano y holandés). Entre sus aficiones se encuentra también la historia y asegura preferir la playa a la montaña como destino de vacaciones.

Schulz es miembro del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) desde 1974, pero no fue hasta 1987 cuando ocupó un cargo público, al convertirse en alcalde de la pequeña localidad de Würselen, cerca de Aquisgrán, en el oeste de Alemania. En este puesto se mantuvo hasta 1998, compatibilizándolo con sus responsabilidades en Bruselas.

Hace tres años Schulz vio frustradas sus expectativas de asumir la presidencia de la Comisión Europea y se mantuvo como presidente del Parlamento Europeo. A finales de 2016, anunció que abandonaría su puesto para regresar a la política nacional en Alemania. Nueve meses después de su desembarco en Berlín, Schulz ha pasado de ser el mesías del SPD a convertirse en el rostro de las derrotas en cadena. Un dudoso honor que, de nuevo ayer, volvió a ostentar. - E.P.

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