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Una líder atípica e imbatible consolidada a golpe de sangre fría

Merkel se convirtió hace 12 años en el primer político del este alemán y en la primera mujer en ocupar la cancillería

Lunes, 25 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

berlín - La canciller alemana, Angela Merkel, logró ayer la reelección, aunque su nueva victoria quedó empañada por el ímpetu ultraderechista, el gran desafío para el cuarto mandato de esta líder atípica, consolidada en el poder a golpe de sangre fría. Doce años después de hacer historia, como primera mujer y primer político crecido en el este alemán que accedía a la Cancillería de la potencia europea, Merkel se impuso en las urnas ante su cuarto rival socialdemócrata, Martin Schulz.

Alemania optó por la continuidad, pero nada será igual para Merkel, quien tras haber sido rabiosamente abucheada en su campaña por militantes de Alternativa para Alemania (AfD) tendrá ahora a los diputados de ese partido ultraderechista en el Bundestag (cámara baja).

Especialmente hirientes para ella fueron esas protestas en el territorio de la antigua Alemania comunista, la mitad del país donde creció y donde la descubrió su padrino político Helmut Kohl, tras la caída del muro de Berlín, en busca de nuevos talentos. De esa fase le quedó el apodo de “muchacha del Este”, como la denominó en tono paternalista Kohl.

Para muchos de sus compatriotas, Merkel es más bien una mutti (mami) -o una omi (abuela) para los más jóvenes-, la mano que protege de males mayores, que se impone sin arrogancia y apuntalada en el poder desde una posición de partida singular.

Angela Dorothea Kassner, el nombre con el que vino al mundo en 1954, en Hamburgo, creció en una parroquia de pueblo de la ahora extinta República Democrática Alemana (RDA), donde ejercía como pastor protestante su padre, un izquierdista convencido del oeste que eligió ese destino.

Estudió entre Leipzig y Berlín y se casó con 23 años con un compañero de estudios, Ulrich Merkel, del que conserva el apellido.

Ese matrimonio fue fugaz, pero unos años después conoció al que se convertiría luego, y sigue siendo, su marido, Joachim Sauer -por entonces casado y con dos hijos-, asesor de su tesis doctoral en Física e inmerso como ella en el ámbito científico.

En febrero de 1990 ingresó en la Unión Cristianodemócrata (CDU) y, tras las primeras elecciones de la Alemania reunificada, Kohl la convirtió en ministra de la Mujer y la Juventud. Escaló posiciones, llegó a la secretaría general y tomó las riendas del partido en 1999.

En 2005 fue designada candidata a la Cancillería tras imponerse al socialdemócrata Gerhard Schröder. Desde entonces ha derrotado a otros tres socialdemócratas: Frank-Walter Steinmeier, en 2009; Peer Steinbrück, en 2013 y ahora a Schulz.

El pasado noviembre, cuando asumió el desafío de no rehuir las urnas, se la veía revalorizada como factor de estabilidad en tiempos convulsos tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump.

Ya por entonces se percibía que tenía ante sí una Alemania polarizada por la llegada al país desde 2015 de 1,3 millones de refugiados.

La reelección la pone camino de igualar el récord de permanencia en el poder de Kohl, quien estuvo 16 años en la Cancillería (1982-1998). - Efe

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