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Garaño, privilegio defensivo del Reino

El castillo situado en el valle de Ollo, derribado a conciencia por las tropas castellanas, emerge piedra a piedra de entre las zarzas gracias al trabajo de cuatro locos y el apoyo de los vecinos, empeñados durante la última década en poner en valor su patrimonio

Un reportaje de Mikel Bernués | Fotografías Unai Beroiz - Lunes, 25 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El alcalde del Valle de Ollo David Campión e Iñaki Sagredo, en las ruinas del castillo de Garaño con unas espectaculares vistas a sus espaldas.

El alcalde del Valle de Ollo David Campión e Iñaki Sagredo, en las ruinas del castillo de Garaño con unas espectaculares vistas a sus espaldas.

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hasta hace una década no era más que una loma cubierta de zarzas. Ahora se aprecian perfectamente dos cercos defensivos y la base de un torreón que en su día se elevaba 15 metros sobre el suelo, destruidos a conciencia por las tropas castellanas en torno a 1513. Son los vestigios recuperados de Garaño, un enclave estratégico situado en el valle de Ollo, ocupado desde la Edad del Hierro y citado en crónicas árabes del siglo IX.

“Es uno de los castillos más famosos del Reino de Navarra, residencia de importantes personas relacionadas con la administración; tesoreros, hombres de armas y nobles”, explica Iñaki Sagredo. Incluso se documenta que allí vivió un hijo del rey Carlos III, con su madre y nada menos que seis nodrizas. Restos de conchas de ostras encontrados en la zona prueban que había nivel.

“Lo más espectacular, además de la fortificación, es que el entorno permite una visión de 360 grados que a su vez permite identificar parte del sistema defensivo del Reino de Pamplona, como era la entrada norte hacia el corredor de Arakil”, dice Sagredo. “Está en un lugar privilegiado”.

castillos a la vista Desde la loma, con o sin torreón, se divisan los castillos de Orarregi, Aixita, en las dos hermanas de Irurtzun, el castillo Sardea en la peña Ezkidi, y a lo lejos incluso el de Irulegi, en el valle de Aranguren, el de Monreal o el fuerte de Ezkaba, donde antiguamente también hubo un castillo. “Tienes una visión perfecta con muchos castillos que permitían una comunicación visual importante para controlar todo el paso de Arakil, el de Larraun, el de Otsondo o el de Goñi. Una ubicación de los castillos pensada con lógica para defender la parte norte de la cuenca”, apunta Sagredo.

el esfuerzo de un valle En Garaño no hay más máquina que los brazos y las azadas del personal del valle que se ha involucrado con el castillo, al que acuden todos los años en auzolan. La ventaja es que sin maquinaria pesada no se pierden restos arqueológicos de valor. Y la desventaja es que la reconstrucción avanza poco a poco. Lenta, pero segura. Abrir espacios, descargar de piedras la zona, orientar las más grandes para la torre... piedra a piedra se va haciendo castillo.

Iñaki y el alcalde del Valle de Ollo David Campión, encaramados a la torre junto con los arqueólogos de Larrate Gestión Cultural Julen Azcona e Izaskun Ruiz de Arbulo, hablan emocionados de ganarle 70 centímetros más al torre. “Ya sería la bomba”, se dicen. Están contentos. La torre ya se ve desde las faldas del Perdón. “Hemos venido a investigar la historia de este pueblo, y lo más importante es que la gente se dé cuenta de su valor. Si saben lo que tienen lo van a proteger. Por eso la educación es fundamental”, cuenta Azcona.

Sagredo opina que sería muy interesante firmar un convenio con la escuela de cantería de Pamplona, “una idea que no se ha aplicado en ningún lugar a nivel estatal. Y para un cantero trabajar aquí es una inyección de alegría. A ver si el Gobierno y el Ayuntamiento de Pamplona se involucran en este proyecto, porque nos hace falta ayuda. Hay mucha piedra y mucho trabajo, y creo que es muy importante recuperar esta fortificación”, resume.

“Es un poco triste que este tipo de iniciativas dependan de un valle de 400 vecinos”, expresa por su parte David Campión. “Venimos aquí como voluntarios desde hace igual 11 años”, dice. El Ayuntamiento aporta lo que puede a la causa, como la inversión en 2016 para las escaleras o el balizado del sendero con la intención “de compatibilizar turismo con agricultura y ganadería”.

Asegura Campión que lo que hoy se ve no sería posible si no llegan a juntarse “cuatro locos” con mucho entusiasmo. “El sector económico que tira en estos valles es el turismo. Hay que apostar por ello”, expresa. Habla también de un “bonito” paisaje en el que “el campo está vivo y lo mantiene el sector agrario”. “A esta área muchos le llaman la Navarra primigenia. Probablemente el corazón del reino estaba en toda esta zona, que es arqueología pura. Empiezas a quitar árboles y te salen monasterios por todas partes”, resalta.

También cuenta que en Francia hay proyectos “muy chulos de reconstrucción de obras medievales. Por ejemplo, están construyendo un castillo nuevo con técnicas medievales, y es uno de los cinco lugares más visitados. Se financia con las visitas y crea empleo. No son tonterías de iluminados”.

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