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última función de la temporada, en corella

De abanderado, Padilla

El gaditano fue recibido con pancartas a favor, fue vitoreado y paseó la bandera de Navarra tras cortar la única oreja de la tarde
El rejoneador Juan Manuel Munera cayó de un caballo y se lesionó un tobillo

Manuel Sagüés - Lunes, 25 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Padilla da la vuelta al ruedo enarbolando una bandera de Navarra.

Padilla da la vuelta al ruedo enarbolando una bandera de Navarra. (Manuel Sagüés)

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CORELLA - En ningún momento se apoderó el tedio de la última función de toros de la temporada de Navarra, que siempre tiene como marco el decano de los cosos forales. Sí hubo bastantes motivos que invitaban al bostezo, mas las siempre inefables vicisitudes que pueden escupirse en una plaza de toros, obraron con oportuno ritmo para poder llegar a tildar el espectáculo como entretenido.

La corrida de toros mixta estaba bien planteada y auguraba un broche final con buen rollo y muchas orejas. El rejoneador debutante Juan Manuel Munera es un joven con gran proyección y una gran cuadra. Juan José Padilla es todo un atractivo y portador de enormes motivaciones para el gran público. Y Juan Bautista Jalabert, además de venir de triunfar (3 orejas) el día anterior en Logroño ante toda una victorinada, es un torero ya de Corella tras haber actuado cuatro veces en los último años y siempre con gran éxito (suma cuatro salidas a hombros, 11 orejas y 1 rabo).

La materia prima también estaba bien pensada. Los toros para rejones procedían del hierro de La Castilleja, cuya procedencia murubeña es sinónimo de garantía. Y los cuatro toros para lidia ordinaria eran de la prestigiosa divisa de Julio de la Puerta, de procedencias Domecq. ¡Vamos, a pedir de boca! Un loable intento por mitigar el dolor de ver esta feria reducida ya a un solo festejo mayor.

Y, de hecho, la historia empezó bien. El abreplaza era un cuajado toro de Las Castilleja y que, luego, fue importante también por su buen son y bravura ante las monturas. Juan Manuel Munera, joven albaceteño, sorprendió por sus maneras: académico y puro en el planteamiento y en distintos pasajes de la faena. Además, estuvo preciso al clavar las farpas y en rematar cada suerte con torería a lomos de unos caballos valientes y con mucha expresión. Las primeras orejas estaban ya cantadas y pensadas como impulso para el resto del augurado festejo triunfal. Pero el chaval no terminó por dominar la escena y se lió con los aceros de muerte.

Ya en lidia ordinaria, salió el aclamado, agasajado e, incluso, desagraviado Padilla para manufacturar una labor templada, buena por momentos y plena de padillazo de mitad de faena de muleta hacia adelante. ¡Otra vez iban a llegar las orejas...! Pues, no. El jerezano marró en primera instancia con un metisaca muy bajo y luego dejó un feo espadazo atravesado. Y aunque buena parte del personal le pidió con insistencia la oreja, Gorka García y Gregorio Madurga, desde la presidencia, tuvieron el buen criterio de observar que la petición no era mayoritaria. La cosa, pues, a peor: de cuatro orejas, ninguna; y enfado con el palco. Sale Juan Bautista y ahora pasa que el toro era terciado y gacho de cuerna, a lo que se unió la falta de fuerzas. Aún así, otra desatención en la petición de oreja, también insuficiente, volvió a enfadar a algunos. Entretanto, en la enfermería atendían de un puntazo en una pierna a uno de los dos peones de Padilla que fueron derribados, más que cogidos, antes.

Y sale Munera y se encuentra con un cinqueño grandullón que no quiso moverse más que para topar y derribarlo. El fino caballero se produjo en la caía un fuerte esguince en el tobillo derecho y tuvo que dejar la lidia. Finiquitó al animal el sobresaliente Enrique Martínez Zazo, Chapurra. Había temor en el personal, pero cumplió con eficacia su trabajo.

En el 5º acto, Padilla, que se guardó como 2º otro anovillado toro, la montó igual. Al ser más breve matando, oreja y festín de banderas. El abanderado Padilla se paseó con una enseña de Navarra, con otra pirata y un sombrero mexicano. Y cuando le lanzaron una arrebujada de España, sin desplegarla y sin ver escudo alguno, la besó y la devolvió a la grada.

los toros

Ganaderías. Dos toros para rejones, 1º y 4º, de La Castilleja. Bien presentados. Importante el 1º. Manso el otro. Y 4 toros de Julio de la Puerta . Desiguales: dos, el 3º y 5º, anovillados y gachos. Con cuajo los otros dos. Salvo el 6º, nobles y boyantes.

LOS TOREROS

Munera. (Rejoneador). Dos pinchazos, rejón atravesado y descabello (silencio). En el 4º, dos pinchazos y es derribado (pasa a la enfermería). Termina con la res el sobresaliente, Chapurra, de pinchazo y estocada caída.

Padilla. Metisaca muy bajo y estocada atravesada (saludos tras petición). En el 5º, estocada atravesada y estocada tendida (oreja tras aviso).

Juan Bautista. Pinchazo y estocada (saludos tras petición). Y pinchazo y estocada (silencio).

las gradas

Incidencias. Tres cuartos. Agradable. Presidió con buen criterio Gorka García, asesorado por Gregorio Madurga y Rosa López.

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