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La CDU presiona a merkel hacia un giro más a la derecha

La canciller comienza la complicada tarea de formar Gobierno tras la negativa socialdemócrata a reeditar la coalición
La alianza con liberales y verdes, opción más viable
De no lograrlo puede intentar un Ejecutivo en minoría, inédito en Alemania

Gemma Casadevall | Itxaso Mitxitorena - Martes, 26 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Angela Merkel, ayer en la sede de la CDU.

Angela Merkel, ayer en la sede de la CDU. (Foto: Efe)

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  • Angela Merkel, ayer en la sede de la CDU.

“Admito mi responsabilidad personal en la polarización que ha sufrido Alemania en los últimos años” “El SPD tiene un encargo para hacer una fuerte oposición, desde donde pondrá los cimientos para volver al poder” martin schultz

berlín- La canciller alemana, Angela Merkel, se comprometió ayer a luchar por reconquistar el electorado perdido a favor de la ultraderecha y a buscar socios para lograr un Gobierno estable, en medio de las presiones desde sus filas para girar hacia posiciones más derechistas.

La Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) ganaron por sobrada diferencia las elecciones generales del domingo en Alemania y recibieron así “el claro encargo” del votante, según la canciller, para encabezar el próximo Gobierno.

El resultado obtenido un 33%, 8,5 puntos menos que cuatro años atrás y el segundo porcentaje más bajo de su historia no es sin embargo “el que hubiéramos deseado”, admitió desde la sede de su CDU.

Su directo perseguidor, el Partido Socialdemócrata (SPD) de Martin Schulz, se hundió al 20,5%, su récord histórico a la baja, mientras que el tercero, la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD), obtuvo un 12,6 %.

Merkel volvió a ser imbatible, pero el bloque formado por CDU/CSU perdió alrededor de 1,3 millones de votantes en dirección al Partido Liberal (FDP) -que tras una legislatura sin escaños regresará al Bundestag con un 10,7%- y otro millón que se fue a AfD.

recuperar al votante conservador“Nos proponemos especialmente recuperar a los votantes que se fueron hacia AfD. Lo haremos a través de una buena política, destinada a atajar los problemas de la gente”, afirmó la canciller, quien rechazó que ello implique dar un giro a la derecha.

En CSU de Baviera hubo ya en la noche electoral reacciones nerviosas, ya que el partido quedó por debajo del 40% en ese Land (estado) conservador y su cabeza de lista, Joachim Hermann, reclamó “cerrar el espacio abierto” por la derecha.

“Hemos entendido el mensaje. No podemos seguir como si no hubiera pasado nada”, dijo ayer el jefe de la CSU y del gobierno bávaro, Horst Seehofer, quien en la pasada legislatura mantuvo a Merkel bajo presión con la exigencia de imponer un límite a la entrada de refugiados.

La canciller no cedió a esa demanda, aunque prometió que no se repetirá la situación de 2015, año en que se precipitó la llegada de solicitantes de asilo a Alemania, país que desde entonces recibió 1,3 millones de peticionarios.

Además de redoblarse las presiones del ala más derechista de su bloque, Merkel se ha encontrado con el ‘no’ de Schulz a reeditar la gran coalición, lo que le resta capacidad de maniobra para negociar la siguiente alianza.

Merkel pidió ayer a su rival socialdemócrata que meditara esa decisión y dejó ayer la puerta abierta al diálogo. Seehofer se mostró asimismo partidario de seguir tanteando esa opción.

El objetivo de la canciller es lograr una “mayoría suficiente para tener un Gobierno estable”, pero si el ‘no’ del SPD es irreversible, sólo le queda probar un tripartito con Verdes -con un 8,9 % de los votos- y FDP, una fórmula inédita a escala federal.

Esa constelación responde al exótico nombre de Jamaica porque los colores con que se identifica a esos partidos -negro para la CDU, amarillo para FDP y verde para los ecopacifistas- corresponden a los de la bandera de ese país.

hacia un tripartitoSus líderes, el liberal Christian Lindner y el verde Cem Özdemir, se mostraron ayer dispuestos a intentar forjar el tripartito, aunque destacaron los abismos programáticos existentes en aspectos clave de sus respectivos programas.

A las diferencias entre esos dos posibles socios menores -uno identificado con los intereses de la industria y el otro con el ecopacifismo- se suman la antipatía mutua entre los Verdes y los conservadores bávaros.

Merkel, quien ha descartado cualquier cooperación con AfD o con La Izquierda -que obtuvo un 9,2%-, tiene que esforzarse en romper el ‘no’ de Schulz o conseguir este tripartito.

De no lograrlo, deberá intentar gobernar en minoría -lo que nunca ha ocurrido en Alemania a escala federal- o convocar nuevas elecciones. “Los votantes nos han dado un mandato, formar Gobierno, y nuestra obligación es ejecutarlo”, zanjó Merkel, preguntada por cómo veía la posibilidad de recurrir de nuevo a las urnas.

Merke admitió que tiene “responsabilidad personal” por la polarización política que ha sufrido Alemania en los últimos años, la cual ha quedado patente en los resultados de las elecciones del domingo, en las que la mandataria ha vuelto ha hacerse con la mayoría de los votos, aunque debilitada.

La profunda división que se ha producido a nivel político en Alemania también “está asociada a mí como persona”, aseguró. No obstante, la mandataria no quiso hablar sobre los posibles errores cometidos durante la campaña electoral. En estas elecciones, la canciller ha perdido más de un millón de votantes, que han pasado de apoyar a la Unión Cristiano Democráta (CDU) de Merkel a votar al partido ultraderechista Alternativa para Alemania.

apoyo a laxenofobia

sajonia, bastión de los ultras

AfD, primera fuerza. El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) ha sido la fuerza más votada en las elecciones federales en el estado de Sajonia, la antigua República Democrática Alemana, tras lograr el 27% de los votos. La formación populista y antiinmigración se impuso por la mínima a la CDU de la canciller Angela Merkel, que recabó allí un 26,9% de los apoyos. En Sajonia los postulados ultranacionalistas cuentan con gran acogida entre la población. Fue en la capital de la región, Dresde, donde surgió el movimiento xenófobo Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida), que convocaba manifestaciones todos los lunes.

los retos de merkel

Integrar a los refugiados. Merkel debe esmerarse en materia de inmigración, sobre todo en la integración de refugiados en la sociedad y su acceso al mercado laboral. Desde 2015, alrededor de 1,3 millones de peticionarios de asilo han llegado a Alemania. Además, el Gobierno debe también expulsar a aquellos a los que se ha denegado protección.

Potenciar el sector del motor. La potente industria automovilística emplea a más de 800.000 personas y lidera las exportaciones del país. El sector debe, por un lado, superar la quiebra de confianza que ha supuesto el fraude de los motores diésel y sus prácticas contrarias a la competencia. Y, por otro, enfrentar un futuro incierto donde son clave nuevas tecnologías para el desarrollo del coche eléctrico y el vehículo autónomo.

Inversión en infraestructuras. La canciller debe paliar la falta de inversión en algunas regiones del país. El país debe destinar más fondos al arreglo de carreteras, donde se forman grandes atascos, puentes hasta la banda ancha y la fibra óptica.

Apostar por la digitalización. Alemania está en el puesto decimoséptimo de 35 de las naciones industrializadas según el centro de estudios Acatech. La propia Merkel aseguró que el Gobierno debe invertir para posibilitar “la sociedad del gigabyte”.

Pensiones y jubilación. Alemania es el segundo país más envejecido del mundo. Esto pondrá en jaque al sistema de pensiones alemán y tensionará aún más el sistema de atención a los dependientes. A pesar de que Merkel reitera que no subirá la edad de jubilación más allá de los 67 años, los expertos alertan de las dificultades del sistema a largo plazo.

Lucha contra el cambio climático. Merkel pretende llevar a cabo su plan de cambio energético que propuso antes de la crisis del euro y los refugiados. La canciller tratará de acabar con las nucleares para 2021, reducir progresivamente las fuentes de energía más contaminantes y fomentar las renovables. Virar hacia la sostenibilidad.

Frenar a la ultraderecha. Por primera vez desde la caída del régimen nazi, un partido de corte ultraderechista tiene representación en el Bundestag. Merkel debe acabar con sus discursos xenófobos, euroescépticos y nacionalistas, algo que será bastante difícil.

Unidad en la eurozona. La eurozona es uno de los aspectos en los que Merkel tendrá que meterse. La unión económica y monetaria necesita un empujón tras la crisis de la deuda para avanzar en su integración y consolidar sus cimientos.

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