Una vida pegada a un pincel

HA CUMPLIDO 84 AÑOS PERO MANTIENE SU ENERGÍA VITAL Y SU ÍNTIMA RELACIÓN CON LA PINTURA: | Ana María marín no para

Un reportaje de Lander Santamaría Fotografía J. M. Ondikol - Martes, 26 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Los paisajes del Valle de Baztan, siempre en su corazón.

Los paisajes del Valle de Baztan, siempre en su corazón.

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Los paisajes del Valle de Baztan, siempre en su corazón.Marinas de San Juan de Luz, quizás recuerdos del exilio infantil.

en las paredes de su casa Vergarenea cuelga su exposición de obras más recientes que inauguró el 13 de agosto, el día de su cumpleaños, y también otras pinturas realizadas a familiares y personas amigas que han tenido notable influencia en su vida. Sus 84 años “dan para mucho”, le decimos, y Ana María Marín asiente y reconoce que es así porque además de pinceles, pinturas y telas su existencia ha vivido plenamente y ha seguido el consejo de “nunca permanecer ocioso” del capuchino padre Jorge de Riezu, con quien también mantuvo estrecha relación.

Ana María Marín, Ana Mari para todas sus amistades, que son legión, ha sido testigo y directa protagonista de todo lo mejor, y de algunos disgustos que han marcado la historia de Elizondo y de Baztan. Conoció de niña el exilio de la Guerra Civil en Aldudes y Bayona con los soldados alemanes que ocupaban Francia y veía desde las ventanas, y el expolio de su familia, el de su madre Julia y el de su padre Blas Marín, hombre y alcalde del valle, un personaje de notable relevancia, fue cofundadora de la Agrupación Coral de Elizondo de los grandes éxitos en Llangollen (Gales) y en Roma, impulsora de la fiesta Baztandarren Biltzarra, del Museo Etnográfico Jorge Oteiza de Elizondo-Baztan y de muchas otras cosas, activista (“conspiradora”, le decimos con cariño) cultural de vanguardia.

árboles y gentesLos árboles ya empiezan a cambiar de vestimenta y los montes a enseñar colores otoñales, rojos, morados, amarillos y ocres que tanto inspiran a los artistas de Baztan y del Bidasoa, e inevitable surge el reciente adiós en Erratzu de José Mari Apezetxea y los recuerdos de tantos felices momentos junto al patriarca, Ismael Fidalgo (+), y otros autores vizcaínos hermanados, y del maestro elizondarra Tomás Sobrino, que en opinión de Ana Mari es “quien debe tomarnos el relevo y mantener el espíritu que nos ha movido a todos”.

Y hablando de árboles, cuya vida ha respetado siempre como siguiendo la voluntad familiar (su padre Blas, siendo alcalde de Baztan promovió la plantación de todos los que bordean la carretera que sube a Izpegi) sale a relucir la progresiva desaparición de los plataneros centenarios y gigantes de las márgenes de la carretera de Irurita a Elizondo. “Lo veo y me duele pero ya no digo nada, no vale la pena”, se lamenta.

Ana Mari recuerda que estando ella en Londres, vivió la prohibición rotunda de la municipalidad londinense al derribo de un árbol para la ampliación de la Embajada de España. “Se negaron en redondo a que lo tiraran y se vieron obligados a adaptar el proyecto, de forma que aquel árbol preside el jardín que se creó en la parte central del edificio”, explica. “Entienden y viven con un respeto y una educación diametralmente distintos a los nuestros;no verás tirar un papel, una voz más alta que otra en un restaurante o en el metro, una consideración hacia la gente de edad y a todos los buenos que nos han dejado, son un ejemplo para nosotros y por eso digo siempre que hay que viajar, hay que observar las cosas bellas y copiar lo que nos puede servir para embellecer nuestros pueblos y mejorar nuestras condiciones de vida”, manifiesta, aunque con cierto escepticismo de que se vaya a hacer así.

¡ay la política! En las últimas elecciones locales le propusieron encabezar una lista “y estaba animada, a punto de aceptar (se le advierte que no lo aguantaría) porque me siento con ánimo y con ganas, pero finalmente opté por vivir tranquila”, confiesa. “¡Igual me presento en las próximas, eh!”, comenta a carcajadas.

Fue la primera concejal elegida por votación, por el tercio familiar (tuvo que emanciparse) con el recordado e histórico nacionalista vasco Joaquín Azkarate, de Aniz, en una candidatura que fue un revulsivo, un acontecimiento que movilizó a todo Baztan que pedía a gritos (silenciados) aire nuevo y fresco. Y barrieron.

“Vivimos momentos muy difíciles. Nos tocó pronunciarnos en el Juicio de Burgos, cuando exigían cartas de solidaridad y apoyo al tribunal y su presidente al teniente general García Rebull, y nos negamos rotundamente. Lo pasamos mal, hubo amenazas y presiones, pero estuvimos firmes: Joaquín era admirable”, recuerda. Ahora sigue volcada en sus atronadores silencios y la pintura, y la muestra que mantendrá hasta el domingo 15 de octubre, y sigue siendo un placer hablar con ella (una biblia en vida) que bien puede decir “confieso que he vivido”.