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Señas desde el castillo de Altsasu

príncipe de viana ha iniciado

un expediente para proteger esta torre de telegrafía óptica

Un reportaje de Nerea Mazkiaran - Martes, 26 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La torre de Basaluze está en la ladera de Urbasa.

La torre de Basaluze está en la ladera de Urbasa. (NEREA MAZKIARAN)

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La Institución Príncipe de Viana ha incoado expediente de declaración como bien inventariado a la torre Basaluze, una de las tres ubicadas en Navarra de la línea de telegrafía óptica Madrid-Irún, construida entre 1844 y 1846. Así, en aras de su protección se estima necesario delimitar un ámbito de protección con un radio de 50 metros para su mantenimiento y recuperación de las vistas, así como la conservación del ámbito en el que está ubicada.

La torre Basaluze, el castillo como se conoce en Altsasu, es la única de las tres torres que había en Navarra que se conserva en pie. Esta situada en la ladera de Urbasa, a 675 metros de altura, junto al camino que asciende a la Cruz de Bargagain en una parcela de comunal. Es un edificio de base cuadrada y tres plantas de altura, de casi siete metros de lado y aproximadamente 10 metros de altura, construido en mampostería de piedra. Con huecos en todas sus plantas y en todas sus caras, tiene una composición neoclásica, propia de la época, con sillería en las esquinas, enmarcado de huecos, fajas a la altura de los forjados de planta y cornisa moldurada en la cubierta, donde se situaba el mecanismo de las señales. Sólo se conservan en pie sus cuatro muros.

Esta torre era la número 41 de un total de 52 de la línea Madrid-Irún de telégrafo óptico. La anterior estaba en Ziordia, a 4.696 metros, y fue destruida en 1956 para utilizar sus sillares en la construcción del frontón. La siguiente, la 42, era la torre de Engara, también en Altsasu, a 4.173 metros de la torre de Basaluze y a más altura, a 730 metros. Su uso era militar, y se comunicaban por señales de banderas y gallardetes. Según se cuenta en publicaciones de la época, permitía transmitir mensajes incluso de noche. También se dice que el primer telegrama fue emitido el 2 de octubre de 1846 y que fue expedido en París a las diez de la mañana y llegó a Madrid a las cuatro de la tarde. Su época de esplendor fue corta, ya que en 1855 se dejó de utilizar por la instalación del telégrafo eléctrico.

La telegrafía óptica fue ideada en Francia a finales del siglo XVIII. A la península llegó a mediados del XIX, con la construcción de tres líneas: la de Cataluña, que unía Madrid con Port Bou por Valencia y Barcelona, y la de Andalucía, hasta Cádiz, además de la de Castilla, con el mencionado tramo Madrid-Irún.


INTERÉS CULTURAL “El desconocimiento de estas edificaciones y su función como estaciones telegráficas, y de la misma existencia de la telegrafía óptica y de las líneas y época en la que fueron construidas, es prácticamente total en la actualidad”, se dice en la resolución rubricada por el director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, Fernando Pérez. También se incide en que la torre de Altsasu es una de las pocas que ha llegado a la actualidad bastante completa y en su valor cultural.

“Estas torres son el testimonio material de un sistema de comunicaciones de carácter visual”, se señala, al tiempo que se destaca la importancia de la comunicación en la sociedad a lo largo de la historia y el interés del conocimiento de los medios técnicos que se han utilizado.

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