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A la contra

A la guerra

Por Jorge Nagore - Miércoles, 27 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

lo bueno es que la inmensa mayoría de la población -sea catalana o no- lo que espera del domingo 1-O en primer lugar es que no haya ninguna desgracia personal, o eso creo. Y digo la inmensa mayoría porque en esta clase de cuestiones siempre hay un determinado porcentaje de personas que, viendo las situaciones desde la distancia, lo que están deseando es que haya bien de hostias y si cae alguien pues que caiga. Lo podemos negar todo lo que queramos, pero es así, desde lejos o desde lo suficientemente lejos la vida sin problema puede convertirse en un videojuego y si hay algún muerto en Barcelona será porque los catalanes con sus políticos irresponsables a la cabeza se lo han buscado o por lo menos si no se lo han buscado sí que no han hecho nada para no llegar a tensar la cuerda hasta el extremo de que el Estado haya tenido que actuar. El Estado actúa para defender la ley y a veces, vale, de acuerdo, se puede extralimitar, pero ¿quién empezó primero? Imagino que esto anterior es el pensamiento de bastantes y que, por tanto, también habrá quien no sufra si hay alguna desgracia y hasta coma palomitas. O que solo sufra desde el punto de vista de que con uno o varios mártires la causa de la independencia catalana aún tendría más fuerza. Por supuesto, hay quien cree que los catalanes o sus políticos irresponsables desean sedientamente esas desgracias y esos mártires. Hay gente para todo, como es sabido, y más en cuestiones de este pelo en las que todos tenemos nuestra idea. Pero creo sinceramente que la inmensa mayoría de la sociedad lo que aspiramos es a que no pase nada, de ahí que aunque no sorprenda sí que dé vergüenza ver cómo se jalea -“¡A por ellos!”- en varias ciudades a los policías que marchan hacia Cataluña, como si fueran a la Guerra de Cuba. Lo lamentable es que ningún responsable de Interior haya afeado públicamente esas patéticas despedidas fascistas.

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