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se centran en alimentar una guerra de banderas

Barkos alerta de que la estrategia de UPN y del Estado “castiga” los intereses generales de Navarra

Critica que los intereses particulares de los regionalistas pongan en riesgo el tren, el Canal o la actualización del Convenio Económico y se centren en alimentar una guerra de banderas

Andoni Irisarri | Unai Beroiz - Miércoles, 27 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La presidenta Barkos, ayer durante el foro organizado por ‘Cadena Ser’.

La presidenta Barkos, ayer durante el foro organizado por ‘Cadena Ser’. (UNAI BEROIZ)

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pamplona - Pese a que el tercer curso de la legislatura ya lleva casi un mes en marcha, Uxue Barkos, presidenta del Gobierno de Navarra, pronunció ayer uno de esos discursos que suenan a arranque definitivo para superar el ecuador y encarar la recta final de ejercicio político. Fue en el transcurso de un desayuno informativo que la Cadena Ser organizó en el Hotel Muga de Beloso, y que tenía en su atractivo principal el mensaje más político de le jefa del Ejecutivo hasta el 26 y 27 de octubre, cuando se celebrará el Debate sobre el estado de la Comunidad en el Parlamento.

Barkos compendió en una intervención de 20 minutos datos de lo hecho hasta ahora y retos futuros, como seguir acompasando desde las instituciones el cambio social que ya está en la calle o profundizar en la proyección europea. Pero fueron tres los aspectos que destacaron por su primorosa actualidad: el anuncio de que se volverá a presentar en las elecciones de 2019, la situación en Catalunya y la realidad de una Navarra que en su camino está sufriendo el torpedeo de una oposición irresponsable y la ambigüedad de un Estado que no quiere perder la compostura institucional con Navarra, pero que de puertas adentro maniobra con los regionalistas para desgastar a un gobierno autonómico de color contrario.

Esto se ha visto en el tren, con un Estado que, chantajeado por los votos de UPN, responsabiliza a Navarra de no poner interés a la hora de desarrollar una obra que es de titularidad estatal -“A pesar de que nunca antes Navarra había sido tan ambiciosa a la hora de pedir una salida por tren a Europa”, puntualizó Barkos-. Se está viendo en el Canal de Navarra, con la ministra Tejerina prometiendo a Esparza licitaciones de tramos que exceden en mucho los criterios de la realidad. Y se podría ver, teme Barkos, en unas negociaciones para fijar el pago de Navarra por el Convenio Económico que no se terminan de cerrar. Así lo expresó Barkos ante cerca de un centenar de invitados al desayuno, entre los que estaban Joaquín Galve, presidente del TSJN; el rector de la UN, Alfonso Sánchez-Tabernero; la presidenta de la Cámara de Comptos, Asun Olaechea; el Defensor del Pueblo de Navarra, Javier Enériz; el alcalde de Tudela, Eneko Larrarte; y el presidente de la CEN, José Antonio Sarría, además de miembros del Gobierno y representantes de todas las fuerzas políticas de Navarra, a excepción, curiosamente, de los portavoces de UPN y PPN, Javier Esparza y Ana Beltrán, quienes el lunes estaban en Madrid criticando al Gobierno foral en la fundación de Mayor Oreja.

desprestigiar navarra Una actitud que, sin mentar los nombres propios de los regionalistas ni los populares, reprochó Barkos al lamentar “profundamente” que “una parte de la oposición parlamentaria esté dedicada a desprestigiar la imagen de Navarra buscando castigar al Gobierno” en una “triste alternativa” propuesta por “quien está dispuesto a perjudicar los intereses generales de Navarra en beneficio propio”.

Bajo esa tesis se entienden las maniobras de obstrucción de Esparza para que el tren no llegue a Navarra, y que salieron a colación cuando la presidenta emplazó directamente al Gobierno de España “a traer un corredor que no termine en Campanas, sino que nos conecte con la alta velocidad europea” como se pedía en la contrapropuesta elaborada por el Gobierno foral, pero que Fomento rechazó escudándose en una inexistente falta de interés por parte de Navarra, pero que le sirvió para mantener las inversiones paralizadas.

“Juegos irresponsables de salón”, en definitiva, como los últimos que se están viendo entre Madrid y los regionalistas a cuenta del Canal de Navarra, “paralizado en 2013” y “sin un solo dato actualizado de las necesidades de la Ribera de Navarra y de las posibilidades ciertas del propio canal”. O, como los que podrían verse, en el peor de los escenarios, dilatando en el tiempo unas negociaciones por la aportación del Convenio Económico “tan duras como efectivas” y que se estaban produciendo dentro de los márgenes planteados por Navarra (entre 340 y 490 millones, y no los 627 que vota UPN en Madrid), pero que todavía siguen abiertas pese a que el cierre se preveía inminente tras casi un año de negociaciones. “No quiero pensar que la actualización vaya a caer en el mismo desdén partidario que hemos vivido con otros convenios”, deseó Barkos.

Actitudes alejadas de la estabilidad y que hacen pensar que “Madrid esté dando más problemas que soluciones”. “¿A qué obedece esta actitud? Claramente a estrategias cortoplacistas más empeñadas en dibujar un horizonte electoral provechoso antes que un buen horizonte para los intereses generales de Navarra”, apuntó, para concluir lamentando que la oposición alimente una supuesta imposición del euskera y la guerra de banderas “cuando lo que la gente quiere es superar la crisis, construyendo infraestructuras que generen riqueza, jóvenes que quieren ganar el futuro y gente que no quiere saber ya nada de los nostálgicos del pasado”.

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