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Cuando un barrio se transforma en óleo


Un reportaje de Alex Zubiria | Fotografía Esti Veintemillas - Jueves, 28 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El actor de la película, McCaul Lombardi, y el director de la misma, Matthew Porterfield.

El actor de la película, McCaul Lombardi, y el director de la misma, Matthew Porterfield. (ESTI VEINTEMILLAS)

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El título del filme hace referencia al nombre de una calle, la banda sonora pertenece a grupos de heavy metal locales y entre los actores se encuentran personas que por primera vez se han puesto ante las cámaras. Sollers Point, que se presentó ayer en la Sección Oficial, es más que una película sobre un barrio de Baltimore. “El barrio es el protagonista”, aseguraba Matthew Porterfield, el director del trabajo y quien añadía: “He querido pintar en un cuadro todo lo que conozco”.

Como si una combinación imposible entre un videojuego y la película Rebelde sin causa fuera, Sollers Point narra el día a día de un joven expresidiario en su vuelta a casa. Lidiando, de este modo, con su padre, su expareja y sus viejos enemigos.

“El personaje tiene algo de mí, aunque no soy del todo yo”, aseguraba el protagonista, McCaul Lombardi. “Mi madre no está muerta y durante el rodaje tenía que sentir que lo estaba, por lo que me pasé dos meses sin contestarla al teléfono”, relató.

A excepción de ese detalle, está claro que Lombardi tiene mucho de su personaje. Los dos son de Baltimore, él vive en una de las calles que se grabaron y ambos tienen una actitud similar ante la vida. “Cuando leí el guión por primera vez fue toda una experiencia. Hablaba de una historia que es común allí y que he vivido desde siempre”, afirmó.

Conflictos con trapicheros de drogas, prostitutas como amigas, raperos que te salvan de salir malherido, fortachones con numerosos tatuajes y piercings. Peleas, tiempos muertos y problemas para la reconciliación familiar. Todo eso es, al parecer, el día a día en Baltimore. “Los criminales no son solo negros”, respondió al respecto Porterfield, “todos estamos tocados por la criminalidad”. “Los estereotipos de las series no me gustan, además de que creo que un director blanco no podía contar una historia de un convicto negro”, opinó el cineasta.

Además de todo eso, al realizador le interesaba especialmente abordar un momento clave para cada persona: la juventud. “Se trata de un momento de cambio en el que se presentan grandes desafíos y no se sabes como interpretarlos”, aseguró. De este modo, el protagonista, a pesar de su entorno social, comparte muchas similitudes con cualquier persona de su edad: la búsqueda de un puesto de trabajo, la obligación de tener que dar respuestas ante todo y la necesidad de alguien con quien compartir el tiempo.

conexión con Belushi Varios de los actores del filme están ante su primera vez en una película. Una situación que no fue ningún impedimento para el rostro conocido de James Belushi, quien interpreta al padre del protagonista.

“He aprendido mucho con él, es un actor creativo, que aporta mucho y eso se nota”, indicó Porterfield sobre él. Un intérprete de su talla, quien compartió cartel en Danko: Calor rojo con Schwarzenegger en la década de los 80 y ha sido dirigido por Roman Polanski en El escritor y Woody Allen en su próximo filme, Wonder Wheel, podría haber rechazado tener que trabajar con actores no profesionales, pero no fue así. “Conectó con el guión, se mantuvo fresco en todo momento y no estaba nada frustrado por tener que actuar junto a ellos”, añadió el realizador.

La película es una apuesta por las segundas oportunidades. No solo por el papel de Belushi, sino por el protagonismo de un exconvicto. “Creo en la reinserción de los presos”, aseguró Porterfield. “Es cierto que el protagonista está tratando con una situación socioeconómica muy mala, pero no quise realizar una crítica al estado. La película es un estudio del barrio”, añadió.

Sollers Point, está claro, es un óleo con todos los detalles de un barrio muy personal. Una experiencia que hace deambular sin claro futuro a personajes como su protagonista. “El final no es conclusivo, me pareció lo apropiado”, señaló el director sobre el plano final del filme. Y así es como debe ser en un cuadro que capta un momento más de un lugar como ese, en constante movimiento pero sin avance.

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