Adrià Gual guitarrista de the excitements

“El error es no considerar la música un trabajo”

Una entrevista de Ana Jiménez - Viernes, 29 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La banda The Excitements, con Adrià Gual, el tercero por la derecha.

La banda The Excitements, con Adrià Gual, el tercero por la derecha. (D.N)

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La banda The Excitements, con Adrià Gual, el tercero por la derecha.

las claves

Pamplona- Barcelona fue su punto de partida, pero The Excitements se ha curtido en salas europeas, hasta hacerse con un hueco y nombre. La banda catalana actuará hoy -21.30 horas, 24 euros- en Iruña por primera vez y presentará en Zentral su último LP, Breaking the rule, entre descargas de soul y R&B y bajo el paraguas del Beltza Weekend, compartiendo noche con The Uppertones.

Les definen como “workaholics del ritmo”, ¿cuánto de esta filosofía y energía hay en este tercer trabajo?

-Siempre hemos intentado encerrar la energía del directo, aunque nunca suene igual. De hecho, en diciembre grabaremos un disco y DVD en directo en Barcelona, para que se pueda ver desde casa algo parecido a un concierto. La energía no es la misma, pero transmite más el rollo del directo, que es especialmente por lo que se nos ha destacado normalmente. En estudio también intentamos sacar toda la mala leche y, por lo que sea, probablemente este disco sea el que más mala leche tiene.

¿Qué diferencias tiene este tercer LP respecto a los dos anteriores, con tiempo y distancia de por medio?

-En cuanto a sonido puro y duro, no hay demasiada diferencia. Sí que hay cierta apertura de estilo: en los discos anteriores, el R&B era omnipresente y en este disco hay algunos temas que son de soul estricto. Es en cierta manera una regla que hemos roto nosotros mismos respecto a lo anterior. No sé qué haremos en el próximo disco, si seguiremos por este camino o volveremos a nuestro terreno habitual.

Enric Bosser, además de colaborar en la composición, es el dueño de Penniman Records, sello con el que habéis publicado vuestros tres trabajos. ¿Qué papel juega?

-A veces nos preguntan si no hemos tenido ofertas de compañías más grandes y por qué seguimos trabajando con esta... Y, la verdad, es que esto es una relación casi familiar. Enric es amigo mío desde hace muchos años y musicalmente hablamos el mismo idioma. Es muy fácil trabajar así.

¿Qué carencias tiene el circuito estatal de conciertos para tener que mirar y rodar fuera?

-Es complicado, cada sitio tiene su idiosincracia, su manera de ver las cosas y de pensar. Por ejemplo, para que funcione algo como en Francia, que tienen un buen circuito, habría que cambiar muchas mentalidades. Lo primero es tener claro que esto es un trabajo, ya que a veces se tiene la visión de que esto es para pasar el rato. En Francia se considera una industria y tienen muy claro también que se trata de defender su patrimonio nacional y le dan mucho valor. También está la importancia que tiene la parte técnica, porque parece que solo se ve que un tío toca hora y media, pero hay muchísima gente que está trabajando y está cobrando como cualquier otra persona. O el tema de las subvenciones del Estado a la Cultura, que parece que es algo fuera de lugar... Y en realidad todo está subvencionado: agricultura, la industria de automóvil... El error es no considerar la música un trabajo. No por hacer algo que te gusta se deja de considerar un trabajo. La gente no cobra por sufrir y estar en un sitio donde no quiere estar, la gente cobra por hacer algo otro no sabe hacer o no es capaz.

Volviendo a la cita de hoy, ¿cómo habéis configurado el repertorio para la cita de este viernes?

-El público se va a encontrar con el nuevo repertorio para el disco en directo y será una mezcla de nuestros tres trabajos, ya que hasta ahora todo estaba concentrado en el último disco. Va a ser la segunda vez que toquemos este repertorio, así que lo de hoy será casi una primicia.

Haciendo referencia a vuestro anterior título, Sometimes too Much Ain’t Enough, ¿esta vez lo demasiado está siendo suficiente?

-Depende de la ambición que tenga cada uno, o de la capacidad de trabajo, que va ligada una cosa con la otra. Estamos mejor de lo que pensábamos que estaríamos cuando empezamos, pero peor de lo que creemos que podemos estar en un futuro. Si no piensas que la cosa puede ir a mejor, mejor casi dejarlo.