Ataques acústicos a 21 funcionarios

EEUU retira a la mayoría de su personal diplomático de Cuba

Al menos 21 funcionarios han denunciado haber sido objeto de “ataques acústicos” en la isla

Lorena Cantó - Sábado, 30 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Vista de la embajada de Estados Unidos en Cuba el pasado 11 de septiembre tras el paso del huracán Irma por La Habana.

Vista de la embajada de Estados Unidos en Cuba el pasado 11 de septiembre tras el paso del huracán Irma por La Habana. (EFE)

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Vista de la embajada de Estados Unidos en Cuba el pasado 11 de septiembre tras el paso del huracán Irma por La Habana.

La Habana- Aunque la relación oficial entre Cuba y EEUU se mantiene de momento, la decisión de Washington de retirar a más de la mitad del personal de su embajada en La Habana supone el mayor varapalo hasta ahora en la reciente relación bilateral, y trae para los cubanos un regusto amargo sobre el futuro.

El Departamento de Estado ordenó ayer la salida de todo su personal no esencial de la isla en respuesta a los presuntos “ataques” acústicos sufridos por al menos 21 estadounidenses destinados en el país y cuyo responsable aún se desconoce, aunque Cuba ha negado airadamente haber tomado parte o facilitado las supuestas agresiones. Lo ocurrido no solo tensa las relaciones a nivel diplomático, sino que repercute una vez más en los cubanos de a pie, que ven desvanecerse los sueños de prosperidad que pensaron que traería el deshielo.

Aunque el secretario de Estado, Rex Tillerson, avanzó la semana pasada que su país sopesaba un posible cierre de la misión diplomática -reabierta en julio del 2015-, la noticia de ayer cubre de incertidumbre un futuro bilateral que la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ya había comenzado a empañar.

Supone, además, una bofetada a la diplomacia cubana, uno de los orgullos de la isla, que ha insistido hasta la saciedad en que cumple escrupulosamente con la Convención de Viena respecto a la protección del personal diplomático destinado en su territorio, y en este caso particular, esgrime que no hay ninguna prueba que apunte a Cuba como responsable.

Ni siquiera el canciller cubano, Bruno Rodríguez, logró convencer a su homólogo estadounidense en la sorpresiva reunión que mantuvieron esta semana en Washington a petición del Gobierno del país caribeño. “Es una mala noticia para el proceso de normalización”, señaló el diplomático retirado y analista cubano Carlos Alzugaray.

Sin embargo, subrayó que “el párrafo final de la declaración de Tillerson de ayer enfatiza que se mantienen las relaciones diplomáticas y que se espera continuar cooperando con Cuba en el esclarecimiento de estos incidentes”. Lo cierto es que los “ataques” sufridos por personal estadounidense abrieron un escenario sin precedentes en las relaciones, porque hechos tan graves como los denunciados por EEUU no se produjeron ni durante los peores momentos de las cinco décadas de enfrentamiento entre ambos países.

Si bien en los años de la Guerra Fría la presión sobre el escaso personal diplomático mutuo era común, no hay documentado ningún caso de daños físicos como los señalados por EEUU en este incidente, que según medios de ese país incluyen lesiones cerebrales traumáticas leves y pérdida de audición.

A la vez que anunciaba la reducción de su personal diplomático en Cuba, Washington suspendió indefinidamente la emisión de visados a cubanos en La Habana -podrán pedirlos en otros países- y recomendó a sus nacionales no viajar a Cuba por motivos de seguridad, aunque reconoció que no se ha registrado ningún ataque a turistas de EEUU.

El inquietante ambiente que se ha ido fraguando en los últimos meses está a años luz del escenario bilateral de hace solo un año, cuando ambos países saboreaban las mieles del entendimiento y firmaban a buen ritmo todos los acuerdos pendientes tras medio siglo de ruptura. Si el deshielo llevó la cara de Barack Obama, cada vez parece más claro que la reanudación de las tensiones estará marcada por la efigie de Trump, abiertamente contrario a las políticas de su antecesor hacia La Habana.

denuncias

Síntomas y lesiones. Los funcionarios estadounidenses que han denunciado presuntos ataques acústicos en Cuba aseguran haber experimentado síntomas como “problemas en el oído y pérdida de audición, mareos, dolores de cabeza, fatiga, problemas cognitivos y dificultad para dormir”. Según medios de EEUU, entre los daños físicos sufridos por su personal diplomático en la isla se incluyen también lesiones cerebrales traumáticas leves.