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La mala ‘estrella’ de la familia Roa: una huida a Chile propia de una película

Luis Roa -hijo del concejal socialista José Roa, fusilado en Pamplona- pasó por Gurs antes de exiliarse en América

Sábado, 30 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Foto reciente de Luis Roa.

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Foto reciente de Luis Roa.

Pamplona-Su evidente compromiso socialista llevó a los propietarios de la famosa churrería La Estrella de Pamplona a acabar diseminados o asesinados por los fascistas. La historia de Luis tiene un amplio componente familiar ya que la represión llegó a su padre (José Roa, concejal socialista fusilado en Ibero en 1937), su hermano Pablo (muerto en el frente), su madre (juzgada acusada de colaborar con una red de evasión) y su prima, dejando esquilmada esta familia conocida en la capital por regentar la churrería Estrella de la calle Eslava. Dentro de lo que cabe Luis tuvo cierta suerte al final (murió con 90 años en Chile) aunque su vida daría para una película. Luis fue detenido en julio del 36 por su militancia socialista y por ser “ hijo de quien era”, apunta su sobrino Joaquín Roa. La intercesión del capellán de la cárcel, amigo de la infancia de su abuela, le permitió caerse de la lista de una saca y salir de prisión. Tras pasar escondido dos meses en una finca de un tío, Mateo Lasa, en San Juan, logró pasar en enero de 1938 la frontera gracias a una red de evasión. Al parecer su madre pagó 500 pesetas a unos contrabandistas. Una vez en Francia, decidió volver a Catalunya para combatir en el frente donde se juntó con su hermano Pablo, que tras haber llegado a alférez en el ejército franquista, logró pasarse con su tropa al lado republicano. Pablo acabaría muriendo en combate mientras que Luis, tras perder la guerra, recaló en Gurs. Aquel campo era un infierno. Según contó a sus familiares, los refugiados dormían en los nichos de un cementerio para protegerse del frío y él mismo llegó a vender algunas piezas de oro de su dentadura para poder comer. La salida del campo de refugiados se produjo gracias a la mediación de los hermanos José y Salvador Goñi Urriza. Este último, con la colaboración de Pablo Neruda, consiguió contratos de trabajo para una industria papelera que se iba a instalar en Chile y organizó un viaje para llevar refugiados, cuenta Ángel García Sanz en su libro Diccionario del Socialismo Español. Por su parte, José Goñi solicitó en el citado campo trabajadores con conocimientos en ese ramo. Entonces Eslava, que tenía experiencia en tal industria, reunió a 40 paisanos y amigos (entre ellos Luis) y sin esperar la llegada de José Goñi, el grupo salió del campo y, por sus propios medios, llegó al puerto de Le Havre, donde se encontraron con aquél. Su hazaña fue muy importante, ya que primero había que huir del campo -y de paso de la II Guerra Mundial- y luego cruzar media Francia a pie. Lo consiguió, pero cuando pensaba que estaba todo hecho a punto de desembarcar en Latinoamérica, su buque se vio inmerso entre el fuego cruzado de tres barcos ingleses contra un crucero alemán (Graf Spee) en la costa del Pacífico. El episodio se llamó “batalla del Río de la Plata” al celebrarse en al costa de Uruguay. Fue el último obstáculo a su nueva vida en Chile donde formó una familia que allá sigue.