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San Miguel celebra su día

el santuario de aralar recibió durante toda la jornada a cientos de personas que acudieron por devoción y tradición

Un reportaje de N. Mazkiaran - Sábado, 30 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Al final de todas las misas se veneró la imagen de San Miguel, con largas colas.

Al final de todas las misas se veneró la imagen de San Miguel, con largas colas. (N. Mazkiaran)

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  • Al final de todas las misas se veneró la imagen de San Miguel, con largas colas.

Festividad de San Miguel, el santuario de Aralar fue ayer lugar de peregrinación de cientos de personas, incluso miles, que por devoción y tradición no faltan siempre que pueden a esta cita. Además, acompañó el veranillo que se atribuye al Ángel. “Siempre viene mucha gente pero con estos días garantizamos que la gente va a estar más cómoda, sobre todo en los accesos porque los coches quedan lejos”, apuntó Mikel Garciandía, capellán de Aralar. Lo cierto es que ayer se repitió la imagen habitual de este día, con numerosos vehículos en las cunetas, incluso en la pista de Uharte Arakil.

“Es el día de los días”, observó Garciandía. Por ello, se oficiaron cinco misas, cuatro por la mañana y una por la tarde. El santuario se quedó pequeño desde la primera, a las nueve. La misa mayor fue al mediodía, presidida por el obispo auxiliar de la Diócesis de Pamplona, Juan Antonio Aznárez, y con voces de coros de Arbizu, Etxarri Aranatz y Bakaiku. La de la tarde fue especial, solemnizada por la Capilla de Música de la Catedral de Pamplona, dirigida por Aurelio Sagaseta en honor de dos de sus capellanes: Mariano Arigita, fallecido en 1917 y cuyos restos descansan en el santuario, e Inocencio Ayerbe, quien fuera capellán durante 56 años, hasta su fallecimiento en 2001.

Asimismo, se celebró la restauración de la imagen de San Miguel después de 250 años desde la última actuación.

Cómo manda la tradición, al final de cada oficio se dio a venerar la imagen del Ángel de Aralar, formándose largas colas. Asimismo, fueron muchos los que se posaron por diferentes partes del cuerpo las cadenas que según la leyenda, portaba Teodosio de Goñi, para pedir salud. Otro rito relacionado con la salud es introducir la cabeza en el pequeño orificio existente en la capilla primitiva, que según la creencia popular, está comunicado con la caverna del dragón. Numerosas personas también aprovecharon su presencia en Aralar para encargar misas para sus difuntos y comprar velas.

Con un día precioso, algunos aprovecharon la mañana para hacer deporte. Era el caso de Sinfo Barbarin, Jon Casanella y Enrique Arriaga, de Estella, que subieron desde Uharte Arakil. También un grupo de la sociedad Larrañeta de Etxarri Aranatz.

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